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Fernando Ónega, el hombre tras el mito: su refugio en sus tres hijos y el amor que le salvó la vida

Intensidad y agradecimiento

El veterano cronista siempre mostró el cariño que sentía por su familia, siendo más grande que su pasión por el periodismo

Fernando Ónega en una imagen de archivo

Fernando Ónega en una imagen de archivo

Ballesteros / EFE

Aunque fue uno de los periodistas más reconocidos del panorama nacional, Fernando Ónega siempre reivindicó que estaba más orgulloso de su faceta personal que de la profesional. Sin dejar a un lado su excelente labor en la comunicación, el cronista se volcó en el cuidado de su familia y, concretamente, de sus tres pilares fundamentales: sus hijos Cristina, Sonsoles y Fernando Jr.

No es de extrañar, pues, que sus tres vástagos hayan sido los primeros en aparecer en la capilla ardiente del cronista tras su muerte hace apenas unas horas. Ese núcleo familiar fue, en realidad, el motor que impulsó al periodista desde que salió de su Lugo natal para conquistar la capital. Su historia no se entiende sin el recuerdo de su infancia entre campos gallegos, donde forjó ese carácter trabajador que más tarde transmitiría a sus hijos.

Fernando Ónega en la celebración de los premios Onda, en 2021 en Barcelona
Fernando Ónega en la celebración de los premios Onda, en 2021 en BarcelonaXavier Cervera

Antes de los focos de los platós de televisión y de su éxito en la prensa escrita, Fernando dio sus primeros pasos en Mosteiro, un capital del municipio lucense de Pol. Con apenas 200 habitantes, el comunicador creció rodeado de campo y de la naturaleza en donde muchas veces encontró la inspiración. Pese a guardar su pueblo natal en el corazón, y haberse iniciado en el mundo del periodismo en Galicia, su decisión de marcharse a Madrid le cambió la vida para siempre.

Allí no solo logró la fama de la que gozó durante el resto de su vida, sino que logró formar la familia que tanto buscaba. Ónega encontró el amor en Marisol Salcedo, la que fue su primera esposa. Pese a ser uno de los rostros más mediáticos del periodismo de este país, su matrimonio fue de lo más discreto durante mucho tiempo. Fruto de su relación llegaron al mundo dos de las personas más importantes de su vida: sus hijas.

Fernando Ónega junto a sus hijas Sonsoles y Cristina
Fernando Ónega junto a sus hijas Sonsoles y CristinaGTRES

En 1975 llegó su primogénita Cristina Ónega y dos años después dio la bienvenida a Sonsoles Ónega. Ambas, alentadas por la exitosa carrera de su padre, decidieron seguir sus pasos y formarse en el mundo del periodismo. Si bien la primera logró ser directora de programas como el Canal 24 Horas de RTVE, la segunda se ha convertido en una de las presentadoras más aclamadas de la televisión española actual.

“Quizá solo aspire a parecerme a él y ojalá algún día lo consiga. Un beso padre, un beso maestro”, señaló la conductora de Y ahora Sonsoles en su aparición sorpresa en el programa La Azotea, donde el cronista estaba dando una entrevista. Fue allí mismo donde su hija desveló el recuerdo que tiene de él durante su infancia y adolescencia: rodeado de libros en su enorme biblioteca de dos plantas y trabajando incansablemente.

Su esposa Ángela Rodrigo donó uno de sus riñones a Fernando Ónega

Pero el amor filial del que gozaba no sería entendido sin la llegada al mundo de su tercer hijo, Fernando Ónega Jr. Tras su divorcio de Marisol Parada, el veterano periodista contrajo matrimonio con el que sería el último gran amor de su vida: Ángela Rodrigo. Se casaron en el año 2000 y formaron una feliz familia de la que ha disfrutado hasta el último día de su vida. A diferencia de sus hermanas, el hijo pequeño de Fernando decidió optar por una rama diferente al periodismo y se licenció como experto en Inteligencia Artificial, convirtiéndose en el orgullo tecnológico de la saga.

Pero esta unión con su esposa no solo le trajo a uno de sus grandes amores, sino que también le salvó la vida. El 2021 no solo fue la antesala de su jubilación, sino que fue el año en el que Ángela decidió donarle un riñón para poder poner solución a la insuficiencia renal crónica que sufría. Un heroico gesto de amor que emocionó enormemente al periodista. “Había discrepancia. Yo tenía las arterias hechas una mierda de tanto fumar. Y entonces había dudas de si se me debía trasplantar el riñón o no. Se ofreció desde el primer instante y me lo ha dado”, confesó en una sincera entrevista para Plano General.

Siempre que Fernando Ónega hablaba sobre este proceso, no podía evitar las lágrimas al recordar lo que supuso para él. “Me han abierto el corazón. Me han hecho de todo. Y siempre estuvo a mi lado. En todas las noches de angustia estaba ella. Eso es difícil de olvidar y obligado reconocerlo. Cuando te salvan la vida de esa manera, entiendes el verdadero sentido de la palabra gratitud”, señaló en ese mismo espacio. Unas palabras con las que no solo se mostró agradecido, sino que expresó el profundo amor que sentía por su esposa.

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