Internacional

Xi reanuda la importación de soja de EE.UU. Tras la reducción del arancel de Trump del 20% al 10%

Cien minutos en Busan

De regresoa a Washington, Trump valora positivamente la cita, en la que “no dio tiempo de hablar de todo”

El presidente Donald Trump saluda a su homólogo Xi Jinping en la Base Aérea de Gimhae, en Busan, un terreno no del todo neutral, que acogió tropas estadounidenses hasta por lo menos 2010. 

El presidente Donald Trump saluda a su homólogo Xi Jinping en la Base Aérea de Gimhae, en Busan, un terreno no del todo neutral, que acogió tropas estadounidenses hasta por lo menos 2010. 

Andrew Harnik / Getty

La reunión largamente esperada entre los presidentes de EE.UU. Y China, este jueves en Corea, se ha resuelto en cien minutos. Donald Trump, a punto de subirse al Air Force One, de regreso a Washington, ha hecho un balance positivo de su reencuentro con Xi Jinping, aun reconociendo que varios asuntos siguen en el tintero. El cara a cara habría servido por lo menos para desbloquear un asunto importante para Trump: China reanudará de forma inmediata la importación de soja estadounidense. La contrapartida aparente de EE.UU. Es una reducción al 10% del arancel del 20% que Trump justificó en su día por el contrabando de ingredientes chinos para la fabricación de fentanilo (un opioide) en EE.UU. El presidente estadounidense se ha dado hoy por satisfecho con las medidas de control tomadas por Pekín. 

La reunión en la terminal militar del aeropuerto de Busan, con la presencia de sus respectivas delegaciones, sin duda ha dado más de sí, pero los destalles se irán conociendo a lo largo del día. La mera existencia del encuentro -sin que se rompiera ningún plato- actúa ya como analgésico para los actores económicos, en un año de vértigo. Sin embargo, parece que las expectativas más optimistas se verán defraudadas y el pulso entre las dos mayores potencias seguirá de un modo u otro. 

No en vano, el Día D y la Hora H para el comercio internacional, han durado poco más que eso. Una hora y cuarenta minutos, lejos de las “cuatro horas” que había previsto ayer Donald Trump en una de sus declaraciones.  Poco después de las 9 de la mañana, Donald Trump y Xi Jinping se han estrechado la mano y han intercambiado saludos y halagos en público, antes de pasar a una sala de la pequeña terminal militar del aeropuerto de Busan. 

Trump y Xi han estado acompañados por los cancilleres, Marco Rubio y Wang Yi, y sus delegados en la negociación arancelaria,  Scott Bessent y He Lifeng. En el menú, un pesado cóctel de soja, fentanilo, tierras raras, chips avanzados, tasas portuarias y TikTok. Sin olvidar, claro está, la batería de aranceles trumpianos en el origen de la crisis, ante la que China, a diferencia del resto del mundo, no se arredró.  

En el breve intercambio de parabienes, ambos presidentes celebraron volverse a ver “después de tanto tiempo”. Su última cita fue en 2019, aunque Xi Jinping ha recordado “las tres conversaciones telefónicas” que han mantenido este año, así como “el intercambio de cartas”. El mandatario chino ha señalado “el interés por la paz” de Trump y le ha felicitado por “su contribución” a la tregua entre Israel y Palestina y entre Tailandia y Camboya. Aunque en este último caso ha subrayado que también hubo mediación china entre bambalinas. 

Asimismo, Xi Jinping ha agradecido el trabajo de los negociadores de ambas partes, “que han hecho posible que esta reunión se celebre” y ha añadido, con la mirada puesta en Donald Trump: “El desarrollo de China va de la mano de su visión de volver a hacer América grande”.  El presidente chino, acaso paradójicamente, considera que la relación entre ambos países “se mantiene en general estable” desde que Trump volvió al poder. La colaboración entre ambos países, sostiene Xi, es clave, “como nos enseña la historia”. 

El recoleto y austero lugar que ha acogido las negociaciones está muy lejos de los oropeles que han marcado la gira asiática de Donald Trump, con paradas en Malasia y Japón. Busan se encuentra a 85 kilómetros de Gyeongju, donde este viernes empieza la cumbre de 21 países de Asia-Pacífico (APEC), con el presidente Lee Jae  Myung como anfitrión. La ausencia deliberada de Donald Trump, aunque no sea la única entre jefes de estado o de gobierno, es llamativa. 

Xi Jinping y Wang Yi, cara a cara con Donald Trump y Marco Rubio, este jueves, en la pequeña sala sin oropeles que acoge la reunión de trabajo en Busan 
Xi Jinping y Wang Yi, cara a cara con Donald Trump y Marco Rubio, este jueves, en la pequeña sala sin oropeles que acoge la reunión de trabajo en Busan Mark Schiefelbein / Ap-LaPresse

Cabe señlara que el inicio de la reunión bilateral quedó algo enturbiado por un mensaje de Trump en su red social, pocas horas antes, en que anunciaba nuevas pruebas nucleares por parte de EE.UU.. Una ocurrencia sorprendente como presión negociadora de último minuto -un test nuclear implica muchos meses, sino años, de preparación- comparable a su razia de acuerdos de tierras raras durante su gira asiática, en un reconocimiento velado de que esta es la gran baza con la que China le ha aguantado el pulso.

Mientras Xi Jinping volaba a mediodía rumbo a la cumbre de APEC, Trump lo hacía de regreso a Estados Unidos con motivo de su recepción de Halloween en los jardines de la Casa Blanca, este mismo jueves. Xi proseguirá sus contactos con líderes mundiales hasta el sábado. Entre ellos es difícil exagerar la importancia de su primera cita con la nueva primera ministra de Japón -desde la semana pasada- Sanae Takaichi, una política ultranacionalista que en abril pasado  llegó a decir en Taipéi que “los problemas de Taiwán son los problemas de Japón”. 

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Bangkok

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Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de Guyana Guardian en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.