En vulcanología, una falla es una fractura en la corteza terrestre por la que emerge el magma. En Nueva York, el malestar acumulado en una urbe en la que los precios de la vivienda y los alquileres son prohibitivos, el transporte impracticable y el cuidado de los niños una aventura de riesgo, ha emergido de golpe y ha puesto en la cima a Zohran Mamdani. Todo ello gracias a ese gran acelerador de la política americana que es Donald Trump, cuyos diez primeros meses en la Casa Blanca han parecido décadas.
El candidato demócrata por Nueva York, /Jeenah Moon
Si las elecciones se hubieran producido en Iowa, quizás el malestar se lo habría apropiado Trump. Pero en una ciudad multirracial como Nueva York, en la que las heridas por las políticas migratorias del presidente están a flor de piel, el éxito se lo ha llevado el candidato que más se parecía a sus votantes. Mamdani ha capturado ese descontento que muchas veces el Partido Demócrata, partido de la izquierda, pero también partido de la elite meritocrática, no sabe muy bien qué hacer con él.
¿Sabrá el Partido Demócrata integrar en su dirección sensibilidades como la del alcalde de Nueva York?
Su victoria supone, por tanto, un reto para la dirección de un partido que lleva años sin dirigirse a la clase trabajadora. ¿Podrá el partido de Barak Obama y Kamala Harris desentenderse de la victoria en Nueva York, como han hecho algunos destacados dirigentes demócratas estos días, que han evitado darle su apoyo? ¿O se reorientará hacia un formato de coalición más amplio en el que quepan todas las sensibilidades, también las que representa el alcalde de Nueva York?
Ahora empezará el trabajo duro para Mamdani. Saber cómo aplicará esas políticas que ha prometido (transporte público gratis, ayudas a la vivienda y los alquileres) y al mismo tiempo evitar ese infierno fiscal que le pronostica el mundo de las finanzas en una ciudad que ya vivió en 1975 una profunda y dolorosa bancarrota. Saber si esa parte de la elite, a la que “amenazó” en su día con nuevos impuestos, está dispuesta a escucharle y a pactar con él (porqué le molesta todavía más la figura de Trump) o, como vaticinan los republicanos más recalcitrantes, se llevarán patrimonio y empresas a Florida o a Texas.
Para todo ello será crucial saber cuáles serán los pasos que dará en los próximos días su principal adversario, el presidente de los Estados Unidos, que lo ha calificado de “comunista” y ha prometido vientos y tempestades. Averiguaremos si está dispuesto a congelar los fondos a la ciudad y si será capaz de mandar la Guardia Nacional a la urbe insurgente. Una opción, esta última que algunos caracterizarían como el principio de la guerra civil en América (una posibilidad que todos, salvo los más exaltados, quieren dejar en una metáfora).
Hay alcaldes musulmanes en Londres, Rotterdam, y ahora Nueva York
La victoria de Mamdani no es una excepción en un mundo en el que el Sur Global se ha colado en las grandes ciudades. Hay alcaldes musulmanes en Londres, en Rotterdam... Sadiq Khan es alcalde de Londres desde 2016 sin que la City se haya visto afectada por ello. Pero en Nueva York, donde la desigualdad es más lacerante, ha sido diferente. Michael Bloomberg, Bill Ackman, o Alex Karp, entre otros magnates de las finanzas y la industria militar han donado grandes sumas de dinero para apuntalar la candidatura del candidato del establishment, Andrew Cuomo.
El ministro de la Diáspora israelí, Chikli, ha pedido a los judíos que abandonen la ciudad
La derecha israelí ha sido todavía más alarmista. Califica a Mamdani de “candidato de Hamas” por algunas de sus pasadas declaraciones sobre el conflicto de Gaza (habló de genocidio) que después ha matizado. Y pronostica un éxodo de la ciudad de la población judía (con importante presencia en el mundo de las finanzas). El ministro de la Diáspora, Amichai Chikli, ha llegado a pedir a los judíos de Nueva York que abandonen la ciudad.
Peter Thiel, fundador de Palantir, y verdadero “papa negro” de Silicon Valley, artífice del resurgir católico más reaccionario en ese mundo, lleva meses advirtiendo de la llegada del Apocalipsis. En su versión más candorosa lo ha encontrado en Greta Thunberg, la activista por el medio ambiente. En otras ocasiones ha dicho que el Apocalipsis está en las políticas de regulación. Desde hoy ya no hace falta que busque más. El Apocalipsis, ha quedado claro, era Mamdani.