Internacional
Jordi Torrent

Jordi Torrent

Especialista en geopolítica

Bab el Mandeb: lágrimas y ambiciones

Tribuna

El alto el fuego en Gaza con el consecuente fin de los ataques hutíes a los barcos que cruzan el estrecho de Bab El Mandeb (Puerta de las lágrimas) y el paulatino regreso de la navegación mercante al Mar Rojo, han acelerado los movimientos de las grandes potencias entorno a este estratégico estrecho marítimo mundial. Cabe recordar ahora que China sigue manteniendo una única base militar permanente en el extranjero, precisamente en Yibuti, en el balcón de Bab el Mandeb.

Israel es quién hasta el momento ha dado el paso más disruptivo, con el reconocimiento de la independencia de Somalilandia. Es el primer estado del mundo que lo hace. Quiere asegurarse así un aliado fiel en la entrada al Mar Rojo. El país hebreo, Turquía, Egipto y el resto del Mediterráneo oriental, son quienes más han sufrido el cierre del mar Rojo y el Canal de Suez los dos últimos años como consecuencia de los ataques de los rebeldes yemeníes. Ninguno de los tres quiere repetir la experiencia y mueven ahora sus piezas para asegurar el control futuro de este paso vital para su comercio civil y militar.

El Estrecho de Bab-el-Mandeb.
El Estrecho de Bab-el-Mandeb.LV

Egipto, que ansía con recuperar este año los ingresos del Canal de Suez que se habían desplomado a menos de la mitad con la crisis en Oriente Medio, acaba de inaugurar el nuevo mega-puerto de Ain El Sokhna en el Mar Rojo y tiene otros grandes proyectos logísticos y portuarios en marcha. Muchos de ellos, por cierto, financiados y operados por empresas chinas, pese a que Egipto sigue siendo el segundo mayor receptor de ayuda exterior americana tras Israel.

Arabia Saudí aspira también a convertirse en un nodo logístico regional con el puerto de Jeddah, que quiere competir con el emiratí de Dubai-Jebel Ali, pero en el Mar Rojo. La conversión de Arabia Saudí en un gran nodo del transporte marítimo mundial es una pieza clave de la estrategia de diversificación de la economía saudí plasmada en su Visión 2030.

El reconocimiento israelí de Somalilandia, representa un nuevo choque con Turquía

Los dos países, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, están enfrentados en la otra orilla de Bab el Mandeb, en Yemen, dónde estos días se han intensificado los enfrentamientos entre los distintos bandos apadrinados por las dos monarquías árabes. Ambos quieren asegurarse la presencia permanente de aliados al norte del estrecho.

El reconocimiento israelí de Somalilandia, representa un nuevo choque con Turquía, la otra potencia emergente en la región. El país otomano, hace ahora justo un año, apadrinaba un acuerdo entre Etiopía y Somalia, en virtud del cual el segundo se comprometía a facilitar el acceso al mar de Etiopía. La que se bautizó como Declaración de Ankara, anulaba el acuerdo de meses antes entre Etiopía y Somalilandia para construir un puerto en su costa y un corredor terrestre que lo enlazase con Adis Abeba.

Residentes ondean banderas de Somalilandia mientras se reúnen para celebrar el anuncio de Israel 
Residentes ondean banderas de Somalilandia mientras se reúnen para celebrar el anuncio de Israel FARHAN ALELI / AFP

Turquía, Israel, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Rusia y China, juegan abiertamente sus cartas en Bab el Mandeb, aprovechando el descontrol generado por la impredecible política exterior norteamericana. En 2026, el estrecho seguirá siendo objeto de deseo y motivo de enfrentamiento. Uno de los principales teatros de operaciones de la lucha de las grandes potencias en el mundo multipolar en el que nos hemos adentrado.

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