En busca de su hijo en Crans-Montana

Fatídica Nochevieja en los Alpes suizos

Angustia en el centro de esquí ante la demora en las labores de reconocimiento de fallecidos y lesionados.

TOPSHOT - Mourners gather near the bar Le Constellation where a fire ripped through the venue during New Year's celebrations in the Alpine ski resort town of Crans-Montana killing around 40 people and injuring more than 100 others, in Crans-Montana on January 2, 2026. Investigators raced on January 2, 2026 to identify the victims of a fire that ripped through a bar in the Swiss Alps town of Crans-Montana, turning a New Year's celebration into one of the country's worst tragedies. Frederic Gisler, police commander in the Wallis canton in southwestern Switzerland, told reporters that authorities had counted

Sollozos y gestos de apoyo entre los parientes que aún aguardan conocer si sus descendientes consiguieron escapar ilesos del establecimiento Le Constellation

MAXIME SCHMID / AFP

Las Claves

  • Un incendio en el local Le Constellation de Crans-Montana dejó cuarenta fallecidos y más de cien heridos durante Nochevieja.
  • Laet

La coordinadora de la formación de fútbol femenino de la comuna suiza de Lutry, Laetitia Brodard Sitre, difundió hace ya más de 48 horas este comunicado en su cuenta de Facebook: “Mi hijo, Arthur Brodard, nacido el 22 de febrero de 2009, forma parte de las víctimas del incendio en Crans-Montana. No sabemos si está vivo, ni dónde está. Si tenéis alguna información sobre en qué hospital puede estar, avisarme”. El pedido se adjuntaba con un retrato reciente del chico, descansando en el sofá de la vivienda junto a la mascota de la familia.

Recientemente, esta mujer ha manifestado el angustioso reclamo de numerosos grupos familiares cuyos descendientes festejaban el cambio de año en el establecimiento Le Constellation del municipio suizo de Crans-Montana y aún desconocen su ubicación actual. Ignoran si están, afortunadamente, dentro de los 114 supervivientes que siguen ingresados en centros médicos, o si integran el registro inicial de los 40 fallecidos.

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Los agentes interrogan a ambos propietarios del local Le Constellation en Crans-Montana.

Mayka Navarro
El momento en que las chispas alcanzan el techo del bar Le Constellation de Crans-Montana

Cerca de cincuenta expertos forenses suizos laboran intensamente para reconocer a las víctimas, aunque el proceso resulta complejo y lento. Debido a que no se puede efectuar una inspección ocular inicial, los especialistas emplean pruebas genéticas comparándolas con los parientes que intentan localizar a sus descendientes. Por este motivo, el reconocimiento de los difuntos avanza de forma muy pausada, provocando angustia entre sus allegados.

Identificar a los sobrevivientes también está resultando sumamente complicado. La mayor parte de los lesionados fueron rescatados sin documentos de identidad, y muchos presentan quemaduras de tal gravedad que siguen bajo sedación en los centros médicos, peleando por su existencia.

Varios expertos en psicología asisten a ciertos parientes dentro de la crepería Bretonne du 1900, localizada a pocos metros del sitio afectado. El representativo establecimiento cerró a causa del fuego y retomó su actividad al día posterior solo para el personal de auxilio, fuerzas policiales, familiares y damnificados que precisan el acompañamiento de expertos en este periodo tan duro donde los minutos no pasan con la rapidez que ellos quisieran. Laetita Brodad ingresa y se retira de aquel lugar mientras responde con una notable amabilidad a la prensa.

Los especialistas emplean el análisis genético para compararlo con los parientes y progresan de forma gradual.

Casi no ha descansado desde las primeras horas del jueves. Con el transcurso del tiempo, su tono se percibe más débil y se rompe. Insiste constantemente en que requiere localizar a su hijo para permanecer junto a él. Ayer por la noche brotaron sus primeros llantos al reconocer que las esperanzas de que Arthur continúe vivo se agotan.

Sin embargo, no claudica. Proyecta la imagen de una persona resiliente. Residente de un municipio próximo a Laussane, sus parientes han practicado esquí siempre en Crans-Montana. Durante los momentos iniciales se dedicó a revisar grabaciones de sobrevivientes y observadores intentando localizar a su descendiente en el material visual, con la esperanza de que hubiera abandonado el establecimiento. Posteriormente acudió a centros médicos, aunque no obtuvo información sobre el joven. Al caer la noche del viernes, su solicitud se asemejaba a un ruego. “Mi hijo solo tiene 16 años. Si está en la morgue, su madre tiene que estar con él. Necesita a su mama. No me voy a rendir”. Al igual que Arthur, unas cincuenta familias adicionales conservaban ayer mensajes en plataformas digitales con fotos de muchachos extraviados tras un fuego que resulta cada vez más inexplicable para la sociedad.

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Vista aérea del acceso al bar Le Constellation, sitio en el cual los equipos forenses y las autoridades policiales mantienen sus labores de inspección sobre los eventos de Nochevieja. 

MAXIME SCHMID / AFP

Los descensos de la idílica Crans-Montana retomaron su actividad ayer con relativa calma, y causaba impresión observar a los deportistas dirigiéndose al telesilla mientras transitaban cerca de los santuarios espontáneos de flores y velas.

Un elemento recurrente en cualquier catástrofe social son esos modestos espacios de tributo donde la gente va a expresar su pésame y su tristeza. En Crans-Montana, inicialmente las amistades y más tarde numerosos residentes y turistas, se aproximaron a las inmediaciones del club afectado para colocar ramos y cirios, que la gélida brisa de los Alpes extingue irremediablemente.

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Velas por el dolor y el recuerdo de los perjudicados por el incendio en Crans-Montana. 

Antonio Calanni / Ap-LaPresse

Flores, en su mayoría blancas, que ponían de manifiesto otra vez el rango de edad de casi todas las víctimas, de entre 16 y poco más de 23 años. Unos muchachos, algunos de ellos apenas niños, que recibían el año nuevo en una celebración que tendría que haber sido para todos memorable.

Varios hosteleros del municipio consideraron la opción de no abrir ayer en señal de luto y consideración, aunque finalmente prevaleció la sensatez. Resultaba fundamental mantener la actividad para recibir ese pesar y tristeza compartida que numerosos ciudadanos expresaron en los mostradores de los locales. Resulta complicado hallar a un residente de Crans-Montana que no hubiese visitado en alguna ocasión el establecimiento afectado por la tragedia. El local pasó por diversas manos a lo largo de los años, y sus propietarios más recientes, un matrimonio francés de procedencia corsa, ejecutaron una reforma integral sobre la cual ya han rendido cuentas ante la policía después del incidente; tras su comparecencia inicial, quedaron en libertad sin cargos ni restricciones preventivas, asumiendo únicamente la obligación de permanecer disponibles ante cualquier nuevo requerimiento judicial.

Gran parte de los sobrevivientes padecen lesiones por calor considerables y permanecen sedados en centros médicos.

Se presenció durante las pasadas horas en las cercanías del recinto dañado un hecho singular, o inquietante. Numerosos jóvenes que se salvaron, los cuales se encontraban esa noche en Le Constellation, retornaron ayer y se aproximaron a observar. Eran sencillos de reconocer para la gran cantidad de informadores de diversos países que han tomado la hermosa villa alpina. Contemplaban las tiendas blancas detrás de las cuales operaba la policía científica con el gesto extraviado. Intentando encontrar contestaciones que nadie posee.

Fernandine, un muchacho de París de 19 años, también fue bastante abierto con la prensa al relatar en lengua inglesa su experiencia de esa madrugada. Arribó acompañado de su hermano, su pareja y cinco amistades más. Todos lograron salvarse, si bien su hermano se encuentra entre los heridos de gravedad. Le resulta imposible describir con exactitud los sucesos de esa velada. Relató cómo pudo escapar del sitio, rodeado por una llamarada que le causó lesiones en la zona del cuello, aunque esto no lo detuvo al entrar nuevamente en dos ocasiones para intentar localizar a su hermano. “Sabes cómo son las escenas de guerra de las películas. Pues fue casi igual”, expresó profundamente afectado.

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