Internacional

La policía interroga a la pareja de propietarios del bar Le Constellation en Crans-Montana

Nochevieja trágica en los Alpes suizos

La fiscal al frente de la investigación admite la hipótesis de la pirotecnia en las botellas que prendió la espuma de amortiguación aústica como origen del incendio

Con decenas de cadáveres aún por identificar, enfermos en estado crítico que tampoco han podido ser identificados y padres y madres desesperados buscando a sus hijos, es lógico que los investigadores de la policía del cantón suizo de Valais mantengan la prudencia sobre el origen del devastador incendio que la noche de Año Nuevo terminó con la vida de 40 personas, por el momento. Tanto los portavoces de la fiscalía como de la policía, son cautos, pero admiten estar analizando con atención las numerosas imágenes que las propias víctimas compartieron en directo en sus redes sociales. Videos en los que se ve con absoluta claridad botellas de champán decoradas con bengalas encendidas, rozando el techo. Una superficie revestida con una espuma que hacía funciones de aislamiento, pero que no tenía ningún tratamiento ignífugo, y que actuó como un veloz transmisor de las primeras llamas.

La fiscal responsable de la investigación, Béatrice Pilloud, admitió que “todo indicaba” que el fuego se inició por la proximidad de esas bengalas a un techo no tratado adecuadamente. Lo dijo con prudencia en rueda de prensa. De hecho, uno de los supervivientes, el parisino Fernandine, de 19 años, compartió con Guyana Guardian un video grabado por él mismo en el que se ve perfectamente a una camarera del local aupada a los hombros de otra persona y alzando dos botellas de champán, una por mano, que llevan atadas bengalas encendidas. Las imágenes, que se reproducen en estas páginas, muestran el instante en que las bengalas rozan el techo y como a partir de ese momento, el material que reviste la superficie y que parece espuma, prende en llamas.

Un vídeo muestra cómo las primeras llamas fueron recibidas con júblio por  los asistentes de la fiesta

Unas primeras llamas que son recibidas con júbilo entre los asistentes, que bailan y corean canciones, mientras las graban extasiados. De hecho, otro de los jóvenes se acerca y trata de sofocarlas atizándolas con su sudadera. No lo consigue.

En cuestión de segundos, las llamas avanzan a gran velocidad por el techo del subterráneo, hasta convertirse en una bola de fuego que acaba atrapando a los asistentes. Lo que vino después ya se ha contado. Oscuridad, gritos, pánico, terror, gente por los suelos, otros por encima y tratar de huir de aquel infierno.

La fiscal confirmó que los propietarios del establecimiento, una pareja de franceses, originarios de Córcega, ya han prestado declaración. Pero lo hicieron, por el momento, únicamente como testigos, sin que se haya formulado ninguna acusación, ni medida cautelar, salvo la advertencia de que puedan estar localizables mientras se prolongue la investigación.

Los policías han solicitado a los propietarios los permisos y documentación de las obras de reforma que hicieron en Le Constellation cuando se hicieron cargo de ella. Así como la documentación conforme se utilizaron materiales acordes con la actividad del local, es decir, tratados para contener las llamas ante cualquier percance.

Hace dos días que la policía científica prácticamente no se mueve del interior del local, analizando el comportamiento del fuego y su avance. Es evidente que los materiales no eran ignífugos porque su avance alcanzó una velocidad que no dio tiempo a los asistentes a salir de aquella trampa mortal en la que pasaron la última noche del año y algunos, tristemente, la última de sus vidas.

María del Carmen Navarro Miranda

María del Carmen Navarro Miranda

Redactora de sucesos

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Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender