Las guerras del ‘pacificador’

Convulsión en América Latina

Durante la campaña electoral de las elecciones presidenciales del 2024, que le llevarían de nuevo a la Casa Blanca, Donald Trump prometió a sus electores seguir centrándose en los problemas internos de Estados Unidos (America First , había sido, fue y sigue siendo su lema) y se comprometió a no repetir las arriesgadas y fracasadas aventuras de intervención militar de sus antecesores.

Con el crédito de haber ordenado la retirada definitiva de las tropas norteamericanas de Afganistán –aunque la caótica fase final le tocó gestionarla a Joe Biden–, Trump aseguró que con él de nuevo en la presidencia se acabarían las “guerras eternas” de EE.UU. Y acusó a los demócratas de ser “el partido de la guerra”. El gendarme quería dejar de serlo. O así lo pretendía de cara a su público.

EE.UU. Se declara partidario del ‘no intervencionismo’, pero a conveniencia

Para acabar de redorar esta imagen de pacificador , el segundo Trump se propuso terminar además con otras guerras ajenas en el mundo, desde las de Ucrania y Gaza, a las de Congo-Ruanda, India-Pakistán, Camboya-Tailandia, Armenia-Azerbaiyán o Israel-Irán. No pasa una semana sin que el presidente norteamericano alardee de sus éxitos como mediador –mucho más exiguos y breves de lo que asegura– y se reivindique como un merecedor indiscutible del premio Nobel de la Paz.

Sin embargo, entre los discursos y la realidad hay un abismo. Desde que tomó de nuevo las riendas de EE.UU., Trump ha seguido utilizando la potencia militar como arma de política exterior. Así lo ha hecho ya en seis ocasiones.

Donald Trump. 2026 Lo mejor aún está por venir

Imagen difundida por el Departamento de Estado por Año Nuevo

.

El bombardeo selectivo de Caracas la pasada madrugada, destinado a camuflar y proteger la captura por un comando de las fuerzas especiales del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, es la última acción de una escalada que empezó con la destrucción de una quincena de supuestas narcolanchas –y la ejecución extrajudicial de sus ocupantes– en el Caribe, procedentes de Venezuela, y el Pacífico, originarias de Colombia. Países ambos a los que, junto con México, había amenazado con utilizar la fuerza militar contra los narcotraficantes dentro de sus fronteras.

La operación en Venezuela va, sin embargo, más allá de la lucha contra los cárteles criminales de la droga, al tratar de forzar un cambio de régimen en Caracas cuyo desenlace está aún por ver (por más que sea lógico suponer que Washington haya contado con algún tipo de colaboración interior). En este sentido, se enmarca en el histórico intervencionismo de EE.UU. En América Latina, siguiendo los principios de la doctrina Monroe –que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional recupera–, y coincide con la línea dura que encarna el secretario de Estado, Marco Rubio, combativo descendiente del exilio cubano.

Lee también

Pero la de Venezuela no ha sido la primera ni la única intervención militar de Trump en lo que va de su segundo mandato. Las bombas norteamericanas han caído hasta el momento en Somalia, en febrero y en meses posteriores –contra el Estado Islámico (EI) y Al Shabab–; en Yemen, en marzo –contra las milicias hutíes–; en Irán, en junio –contra sus instalaciones nucleares–, y en Siria y en Nigeria, en diciembre –contra bases del EI en represalia por la muerte de dos soldados estadounidenses y los grupos yihadistas africanos afiliados por sus ataques contra cristianos, respectivamente–. El nuevo documento de Estrategia de Seguridad Nacional, aprobado el pasado noviembre, defiende curiosamente la “predisposición al ‘no intervencionismo” de EE.UU., aunque matizando enseguida que la “adherencia rígida” a este principio “no es posible”. Ha quedado claro.

Para dar la bienvenida al nuevo año, el Departamento de Estado de EE.UU. Difundió esta semana una imagen de Donald Trump con su ya tradicional gesto de baile y un fondo con bandera y fuegos artificiales acompañada del siguiente lema: “2026, lo mejor aún está por venir”. Lo primero que se ha visto ha sido el bombardeo de Caracas. ¿Qué será lo próximo?

Etiquetas
Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...