Las Claves
- Siete naciones europeas, incluyendo España, manifestaron su apoyo a Dinamarca ante el amago de Donald Trump de controlar Groenlandia.
- Los líderes europeos
El reciente amago expresado por Donald Trump de hacerse con el control de Groenlandia motivó este pasado martes a siete naciones de Europa, incluida España, a manifestar su apoyo a Dinamarca —territorio al que pertenece la isla del Ártico con autonomía propia— y a advertir a Washington que “la seguridad en el Ártico debe lograrse colectivamente” por los integrantes de la OTAN, contando a Estados Unidos, y salvaguardando la soberanía junto a la integridad territorial.
La amenaza de Trump es consideraba creíble por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien el pasado domingo obtuvo el respaldo firme de las naciones nórdicas, al tiempo que Bruselas exhibía cautela en sus manifestaciones y únicamente el lunes instó a respetar los límites territoriales a través de la vocera de asuntos exteriores de la UE.
El anuncio del martes brinda un respiro a Copenhague ante la fría respuesta bruselense. “Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y Groenlandia, y solo a ellos, decidir sobre los asuntos que les conciernen”, señala el texto, rubricado por los jefes de Estado o de Gobierno de Alemania (Friedrich Merz), España (Pedro Sánchez), Francia (Emmanuel Macron), Italia (Giorgia Meloni), Polonia (Donald Tusk) y Reino Unido (Keir Starmer), además de por la danesa Frederiksen. El mandatario neerlandés, Dick Schoof, publicó después que Países Bajos “apoya plenamente” el texto.
Luego del respaldo de las naciones nórdicas
Una coalición de siete países europeos actúa ante Estados Unidos para respaldar a Groenlandia y Dinamarca debido a la vacilación de Bruselas y la falta de respuesta del secretario general de la OTAN.
La mayor parte de la nota oficial, difundida por Copenhague, se centra en la protección en el océano Ártico, buscando calmar las ambiciones de Trump, quien alega motivos de defensa para fundamentar su intención de obtener el dominio de la isla.
Quienes suscriben indican que “la seguridad en el Ártico sigue siendo una prioridad clave para Europa y es crucial para la seguridad internacional y transatlántica”, y que “la OTAN ha dejado claro que la región ártica es una prioridad y los aliados europeos están intensificando sus esfuerzos” mediante despliegue, operaciones y financiamiento bélico en la zona con el fin de desincentivar a oponentes. No mencionan de quiénes se trata, aunque se deduce que aluden a Rusia y China.
Casas de colores ubicadas encima de la nieve en Nuuk, la capital de Groenlandia, el 4 de enero del 2026.
No obstante, los líderes, conscientes de la fragilidad de Europa frente a quien se considera su mayor protector en materia de defensa, es decir, Estados Unidos, eligen ofrecer su colaboración a Trump para trabajar juntos en el fortalecimiento de la seguridad del Ártico. “El reino de Dinamarca, incluida Groenlandia, forma parte de la OTAN. Por lo tanto, la seguridad en el Ártico debe lograrse colectivamente, en colaboración con los aliados de la OTAN, incluido Estados Unidos, defendiendo los principios de la Carta de las Naciones Unidas, como la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras. Estos son principios universales y no dejaremos de defenderlos”, continúa el escrito.
Quienes suscriben señalan igualmente que “Estados Unidos es un socio esencial en este esfuerzo, como aliado de la OTAN y a través del acuerdo de defensa entre el reino de Dinamarca y Estados Unidos de 1951”.
Bajo el marco de ese tratado bilateral, Estados Unidos mantiene una instalación militar, Pituffik, en el territorio ártico, el más grande del planeta con una superficie de 2,16 millones de kilómetros cuadrados, habitada por escasamente 57.000 pobladores, y lanzada al reciente escenario de conflicto geopolítico entre Estados Unidos y Europa.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, manifestó su gratitud ese mismo martes por el apoyo percibido. “Estos jefes de Gobierno han enviado una declaración conjunta que apoya de forma inequívoca a Groenlandia y nuestra integridad territorial común. Este apoyo es importante en una situación en la que se cuestionan los principios internacionales fundamentales. Quiero expresar mi profundo agradecimiento por ese respaldo”, publicó Nielsen en su perfil de la red social Facebook.
El dirigente groenlandés solicitó “un diálogo respetuoso a través de los canales diplomáticos y políticos correctos, y el uso de los foros existentes que se basan en acuerdos que ya hay con Estados Unidos”.
No obstante, la contestación de Washington se conoció ayer por la noche mediante Reuters. La Casa Blanca alertó otra vez que continúa sin excluir el empleo de las fuerzas armadas estadounidenses, las cuales “siempre es una opción” a las órdenes del comandante en jefe para alcanzar la meta.
Informantes del Gobierno afirmaron que Trump estima que la compra de Groenlandia representa un asunto prioritario de defensa para Estados Unidos, requerida para “disuadir a nuestros adversarios en la región ártica” debido a sus yacimientos de minerales así como su ubicación ante Rusia y China, además de que “no va a desaparecer”.
De acuerdo con la versión digital de la publicación británica The Economist , el Gobierno de Trump sopesa plantear a Groenlandia un Tratado de Libre Asociación (COFA), similar a los ya establecidos con Micronesia, Islas Marshall y Palaos. En dicho marco, Estados Unidos otorga ayuda económica a estas pequeñas naciones de Oceanía, las cuales transfieren su defensa a Estados Unidos y mantienen su autogobierno interno. Washington buscaría gestionar un pacto de esta naturaleza con los mandatarios de Groenlandia, quienes hasta el momento –según apunta la revista– han rechazado este tipo de interlocución directa.
Observaciones del primer ministro, Mark Carney
Canadá, país que igualmente colinda con el Ártico, se adhiere al apoyo: “El futuro de Groenlandia es una decisión exclusiva de los pueblos de Groenlandia y Dinamarca”
Groenlandia se sustenta en los beneficios de la pesca y en la subvención económica anual de Dinamarca, que sufraga casi la mitad del presupuesto estatal de Groenlandia. Copenhague todavía ejerce las funciones de defensa, relaciones exteriores y control migratorio. El plan de la Administración Trump busca profundizar las desavenencias entre Dinamarca y Groenlandia alentando el separatismo en el territorio, además de intentar pactar directamente con los gobernantes de Groenlandia evitando a Copenhague, según indica The Economist.
Este martes en París, el primer ministro canadiense, Mark Carney, se adhirió al respaldo al manifestar que “el futuro de Groenlandia es una decisión exclusiva de los pueblos de Groenlandia y Dinamarca”. Canadá, país que también posee litoral en el Ártico, contempla la tendencia trumpista con inquietud.
“Debemos invertir en la seguridad del Ártico, del Ártico canadiense, del Ártico groenlandés y del espacio nórdico”, señaló Carney, quien informó que haría llegar esta necesidad apremiante al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, un perfil llamativamente inexistente en el soporte manifiesto hacia Dinamarca y Groenlandia.



