Las Claves
- Irán enfrenta masivas protestas contra el régimen debido a la alta inflación y la falta de oportunidades para la juventud.
- La represión ha causado cerca de cincuenta falle
Las vías de Irán resuenan nuevamente con protestas. El mayor ciclo de movilizaciones contra el régimen presenciado en la República Islámica desde las protestas por la muerte de Mahsa Amini, en el 2022, ha obligado a las autoridades de Irán a implementar acciones severas. A la represión violenta -que deja cerca de cincuenta fallecidos y supera las 2.000 capturas-, se suma la interrupción de internet ocurrida el jueves por la noche. Después de trece jornadas de tensión en aumento, el líder supremo, Ali Jamenei, tuvo que presentarse este viernes ante la televisión estatal.
Las protestas manifiestan el descontento social por el alza de los precios, producto de las sanciones que soporta el sistema, junto con la carencia de oportunidades para la juventud. El aumento de la inflación (de cerca del 50% hasta octubre) ha disminuido considerablemente la capacidad económica de los iraníes.
Diversos manifestantes incendian vehículos durante las protestas contra el sistema en Teherán, Iran, de acuerdo con un video difundido este viernes.
Jamenei, objeto de gran parte de las consignas que se oyen actualmente, ha señalado a los participantes de las protestas por comportarse como “mercenarios de extranjeros” y por satisfacer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Además, ha avisado que no se permitirá ninguna concesión ante los “vándalos y saboteadores”. El líder de Estados Unidos amagó el anterior viernes al gobierno iraní con una ofensiva si los agentes de seguridad asesinaban a civiles, apenas una jornada antes de que instruyera la intervención en Venezuela que finalizó con el arresto de su presidente, Nicolás Maduro.
Jamenei ha manifestado que las manos del mandatario norteamericano “están manchadas con la sangre de más de mil iraníes”, aludiendo a las ofensivas que Estados Unidos ejecutó contra Irán junto a Israel en junio.
Trump, asimismo, volvió a manifestar este jueves su advertencia sobre una incursión armada en la nación: “Les he hecho saber que si empiezan a matar gente, como suelen hacer durante sus disturbios —tienen muchos disturbios—, les vamos a dar un duro golpe”, afirmó durante un diálogo en el espacio de Hugh Hewitt.
Si empiezan a matar individuos, les daremos un revés contundente.
La jornada previa a dicho comunicado se convirtió en la más letal del actual brote de violencia. De acuerdo con la organización Iran Human Rights, ubicada en Noruega, el miércoles fallecieron por lo menos 13 de los 45 individuos ejecutados hasta el momento, entre los cuales figuran ocho niños. “La evidencia demuestra que el alcance de la represión es cada día más violento y extenso”, expresó con pesar su dirigente Mahmood Amiry-Moghaddam, quien reclamó una reacción urgente por parte de las Naciones Unidas y los organismos internacionales con el fin de detener la “masacre de manifestantes”. Dentro de las víctimas mortales se cuentan además ocho oficiales de seguridad, sumado a una cifra superior a 2.270 detenciones, conforme a lo reportado por la agencia de noticias de Derechos Humanos (HRANA), establecida en Estados Unidos.
El jefe de gobierno israelí, Beniamin Netanyahu, que busca en Irán un final como el de Venezuela, observa con satisfacción las protestas iraníes, las cuales constituyen —según sus declaraciones— un “momento decisivo en el que el pueblo iraní toma las riendas de su futuro”. No obstante, los especialistas consideran difícil por el momento que Estados Unidos intervenga en la República Islámica, tal como sucedió en la nación sudamericana.
Poco antes de la intervención del clérigo Jamenei, la televisión estatal admitió por vez primera la realidad de las manifestaciones iniciadas el 28 de diciembre, cuando los comerciantes del Gran Bazar de Teherán se enfurecieron por la drástica devaluación del rial (moneda nacional), sumándose luego otros sectores, mayoritariamente varones jóvenes y diversos alumnos (36 universidades en todo el territorio), evidenciando un fuerte descontento con el sistema. Conforme a los reportes oficiales, se contabilizaron “incendios de coches, motocicletas, lugares públicos como el metro, camiones de bomberos y autobuses”. Entretanto, varios trayectos aéreos desde Turquía o Emiratos Árabes hacia poblaciones de Irán fueron suspendidos este viernes.
Aunque el discurso gubernamental prioriza los altercados, diversas movilizaciones han mantenido un tono sosegado, como las acontecidas en Teherán o Mashhad (la segunda localidad más poblada del estado) el jueves por la noche, que no sufrieron la intervención de las autoridades, según muestran las grabaciones compartidas en internet. Entre los cánticos percibidos se encuentran: “¡Muerte al dictador!” (En alusión a Jamenei), “Muerte a la República Islámica”, “¡Esta es la última batalla! Pahlevi volverá”. Ali Reza Pahlevi, cuyo padre fue el soberano definitivo apartado por la Revolución Islámica de 1979, y que habita en Washington, había exhortado a los ciudadanos a “salir a la calle” el jueves y el viernes, a través de una publicación en X realizada el martes.
“El colapso no es solo del rial, sino de la confianza”, asegura a Reuters el responsable del Programa de Irán del Instituto de Oriente Medio ubicado en Washington, Alex Vatanka. Transcurridos cerca de cincuenta años desde la Revolución Islámica, el régimen de los ayatolás encara retos para reducir la distancia entre sus objetivos y los anhelos de la población juvenil. “Solo quiero vivir una vida pacífica y normal. En cambio, ellos (los gobernantes) insisten en un programa nuclear, apoyan a grupos armados en la región y mantienen la hostilidad hacia Estados Unidos”, manifestó Mina, una joven desempleada de 25 años, al citado medio informativo. Una percepción parecida resuena en las manifestaciones: “Ni Gaza, ni Líbano, mi vida por Irán”, reflejando el descontento ante el respaldo de Teherán a facciones islamistas regionales en detrimento de la prosperidad de los ciudadanos de Irán.

