Internacional

Las protestas en Irán ponen en jaque al gobierno de los ayatolás

Creciente malestar 

Las autoridades recurren a la represión ante la oleada de manifestaciones antigubernamentales: 45 muertos, más de 2.000 detenciones y el apagón de internet

Ali Jamenei acusa a los manifestantes de actuar para complacer al presidente de EE.UU., Donald Trump, que amenaza con atacar el país si las fuerzas del orden mataban a manifestantes

Las calles de Irán vuelven a gritar. La oleada de manifestaciones antigubernamentales más grande que se ha visto en la República Islámica desde las protestas por la muerte de Mahsa Amini, en el 2022, ha forzado al gobierno iraní a tomar medidas drásticas. Al uso de la fuerza -con casi medio centenar de muertos y más de 2.000 detenciones-, se añade el apagón de internet, la noche del jueves. Tras trece días de creciente agitación, el líder supremo, Ali Jamenei, se ha visto obligado a comparecer este viernes en la televisión estatal. 

Las manifestaciones son un reflejo del malestar de la población por el encarecimiento de los precios, como consecuencia de las sanciones bajo las cuales sobrevive el régimen, así como de la falta de expectativas de las jóvenes generaciones. El incremento de la inflación (de casi el 50% hasta el mes de octubre) ha reducido sensiblemente el poder adquisitivo de los iraníes.

Manifestantes queman vehículos durante las protestas antigubernamentales, en Teherán, Iran, en un vídeo publicado este viernes 
Manifestantes queman vehículos durante las protestas antigubernamentales, en Teherán, Iran, en un vídeo publicado este viernes Redes sociales / Reuters

Jamenei, blanco de la mayoría de los cánticos que se escuchan estos días, ha acusado a los manifestantes de actuar como “mercenarios de extranjeros” y de complacer al presidente estadounidense, Donald Trump. Y ha advertido que habrá tolerancia cero contra los “vándalos y saboteadores”. El mandatario de Estados Unidos amenazó el viernes pasado al gobierno iraní con un ataque si las fuerzas del orden mataban a manifestantes, un día antes de que ordenara la incursión en Venezuela que acabó con la captura de su presidente, Nicolás Maduro. 

Jamenei ha afirmado que las manos del presidente estadounidense “están manchadas con la sangre de más de mil iraníes”, en referencia a los ataques que Estados Unidos realizó contra Irán junto a Israel en junio. 

Trump, por su parte, reiteró este jueves su amenaza de intervenir militarmente el país: “Les he hecho saber que si empiezan a matar gente, como suelen hacer durante sus disturbios —tienen muchos disturbios—, les vamos a dar un duro golpe”, declaró en una entrevista con el programa de Hugh Hewitt.

Si empiezan a matar gente, les vamos a dar un duro golpe

Donald Trump

Presidente de EE.UU.

El día anterior a esa declaración resultó ser el más mortífero de la reciente oleada. Al menos 13 personas de las 45 asesinadas hasta ahora, que incluyen ocho menores, murieron el miércoles, según la oenegé Iran Human Rights, con sede en Noruega. “La evidencia demuestra que el alcance de la represión es cada día más violento y extenso”, lamentó su director Mahmood Amiry-Moghaddam, que exigió una respuesta inmediata de las Naciones Unidas y la comunidad internacional para frenar la “masacre de manifestantes”. Entre los muertos también hay ocho agentes del orden así como más de 2.270 arrestos, según la agencia de noticias de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos. 

El primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, que busca en Irán un final como el de Venezuela, se frota las manos con la agitación iraní, que marca -en sus palabras- un “momento decisivo en el que el pueblo iraní toma las riendas de su futuro”. Sin embargo, los expertos ven poco probable por ahora que Estados Unidos actúe en la República Islámica, de la misma forma que hizo en el país sudamericano. 

Minutos antes de la aparición del clérigo Jamenei, la cadena pública había reconocido por primera vez la existencia de las protestas desde su inicio, el 28 de diciembre, cuando los comerciantes del Gran Bazar de Teherán se indignaron por la brusca caída del rial (moneda nacional), a los que después se sumaron otros grupos, principalmente hombres jóvenes, algunos estudiantes (36 universidades en todo el país), mostrando un gran malestar con el régimen. Según las noticias oficiales, se registraron “incendios de coches, motocicletas, lugares públicos como el metro, camiones de bomberos y autobuses”. Mientras, algunos vuelos desde Turquía o Emiratos Árabes con destino a ciudades iraníes fueron cancelados este viernes.

Si bien la versión oficial se centra en los disturbios, muchas de las manifestaciones han sido de carácter pacífico, como las de Teherán o Mashhad (segunda mayor ciudad del país), de la noche del jueves, que no fueron dispersadas por las fuerzas del orden, según se puede ver en las imágenes distribuidas en las redes sociales. Entre los lemas escuchados: “¡Muerte al dictador!” (En referencia a Jamenei), “Muerte a la República Islámica”, “¡Esta es la última batalla! Pahlevi volverá”. Ali Reza Pahlevi, cuyo padre fue el último sha derrocado por la Revolución Islámica de 1979, y que reside en Washington, había instado a los iraníes a “salir a la calle” el jueves y el viernes, en un mensaje publicado en X el martes. 

“El colapso no es solo del rial, sino de la confianza”, ⁠afirma a Reuters el director del Programa de Irán del Instituto de Oriente Medio con sede en Washington, Alex Vatanka. Casi cinco décadas después de la Revolución Islámica, el gobierno de los ayatolás tiene dificultades para salvar la brecha entre sus prioridades y las expectativas de una sociedad joven. “Solo quiero vivir una vida pacífica y normal. En cambio, ellos (los gobernantes) insisten en un programa nuclear, apoyan a grupos armados en la región y mantienen la hostilidad hacia Estados Unidos”, declaró Mina, una estudiante en paro de 25 años, a la misma agencia de noticias. Un sentir similar se escucha en las protestas: “Ni Gaza, ni Líbano, mi vida por Irán”, lo que denota su frustración por el apoyo de Teherán a grupos islamistas en la región a costa del bienestar de los iraníes.

Gina Tosas de Molina

Gina Tosas de Molina

Redactora en Internacional

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Periodista y humanista, licenciada por la UPF. Redactora de Guyana Guardian desde el 2015, donde cubre la actualidad de Internacional. También ha trabajado en Breaking News y Tecnología, y colaborado con el 'Magazine' y el 'ES'

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