Europa parece abocada a una nueva carrera de armamento en el ámbito de los misiles, con un paralelismo histórico con la que hubo en los años ochenta del siglo pasado, al final de la guerra fría. Eso se desprende de las palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, quien este jueves ha anunciado el propósito, junto a Alemania y el Reino Unido, de dotarse de misiles equivalentes al supersónico ruso Oreshnik, usado ya varias veces por Moscú contra Ucrania.
“Estamos al alcance de esos tiros”, advirtió Macron, en alusión a los Oreshnik, en su tradicional discurso para felicitar el nuevo año a las Fuerzas Armadas, que esta vez ha tenido lugar en la base aérea estratégica de Istres, al norte de Marsella, que alberga cazabombarderos Rafale capaces de portar el arma nuclear.
Según Macron, Francia y sus aliados europeos deben poseer “una capacidad de fuego a gran profundidad”. El jefe de Estado francés reiteró lo que ya dijo en otro discurso hace unos meses sobre la necesidad de reforzar la defensa: “Para permanecer libres hay que ser temidos, y para ser temidos hay que ser potentes”. Macron señaló asimismo que “la historia no perdona ni la falta de preparación ni la debilidad”.
Sobre el envío de un pequeño contingente militar a Groenlandia para participar en unos ejercicios y efectuar una misión de reconocimiento, Macron dijo que Europa, sin buscar una escalada, “debe ser intratable” en la defensa de su soberanía y “tiene una responsabilidad particular” en Groenlandia. A los soldados ya desplazados a la isla ártica se sumarán “medios terrestres, aéreos y marítimos”.
