La misteriosa trama del 'Twin Peaks' búlgaro que examina el siniestro hallazgo de seis cadáveres en la zona montañosa.
Aires de conspiración
Este suceso, sin antecedentes en el país, se transformó de una hipótesis de muerte colectiva voluntaria en un misterio de doble asesinato y ejecución, ocurridos en dos lugares separados por siete días, lo que alimenta la desconfianza de la población.

Autoridades y servicios de urgencias en el puerto de Petrohan, en Bulgaria, en uno de los dos puntos del suceso, este febrero.

Aquello que se inició como un fuego en un refugio alpino se ha transformado en el proceso judicial más desconcertante de los últimos diez años en Bulgaria, de acuerdo con lo reportado por la prensa regional. El enigma y los fallecimientos han detenido a la nación, intensificando el recelo de la ciudadanía respecto al Gobierno de un estado inmerso en una inestabilidad institucional.
Este suceso, que comprende el descubrimiento de seis cadáveres, entre ellos un joven de 15 años, en dos localizaciones distintas con una semana de margen, ha sido denominado por la fiscalía como el Twin Peaks búlgaro, a raíz de la “cantidad de detalles impactantes, contradictorios y la especulación” que lo envuelve.
“La vida nos ha regalado detalles más impactantes que en la serie Twin Peaks”, manifestó Borislav Sarafov, el fiscal general, frente a los medios de comunicación de Bulgaria, en tanto que Zahari Vaskov, director de la policía nacional, definió lo ocurrido como “un caso sin precedentes”.
Hay que remontarse al 1 de febrero en el paso de Petrohan, en los Balcanes Occidentales, cerca de la frontera con Serbia y que une la provincia de Sofía con Montana, cuando tres hombres de 45, 49 y 51 años fueron encontrados con heridas de bala en la cabeza entre los escombros carbonizados de una cabaña. Las primeras investigaciones policiales sugirieron una aparente muerte por suicidio a corto plazo.
El segundo y más perturbador tramo de este suceso tuvo lugar siete días más tarde. De acuerdo con Reuters, los agentes localizaron a tres sujetos adicionales, presuntamente vinculados con el descubrimiento inicial. Se hallaron sus cuerpos sin vida dentro de una autocaravana en la zona del pico Okolchitsa: dos varones de 51 y 22 años, junto a un joven de 15 años, descendiente de un allegado del círculo. Tal como la fiscalía ratificó ante Afp, los resultados forenses señalan que dentro del vehículo se perpetraron “probablemente dos asesinatos sucesivos y un suicidio final”. La participación del niño y la forma en que fallecieron sugieren un ajusticiamiento, descartando un rito voluntario.
En un giro dramático, la fiscalía comunicó a los medios locales que la autopsia de este segundo grupo sugiere que se habrían cometido “probablemente dos asesinatos cometidos sucesivamente y un suicidio”, según cita Afp.
Según un estudio, el 70% de la población no confía en las versiones oficiales.
Según las investigaciones, cinco de los seis fallecidos pertenecían a la Agencia Nacional para el Control de Áreas Protegidas, una oenegé comprometida con la conservación de la naturaleza, y la cabaña de Petrohan funcionaba como “cuartel general”. Aunque algunos medios locales los presentan como “guardabosques” armados, apoyando a la policía fronteriza con Serbia, esto ha reforzado la teoría de que fueron callados por su labor, una postura sostenida por sus propios familiares.
No obstante, parientes y personas cercanas a los afectados desmienten los relatos de las autoridades que les imputan “inestabilidad psicológica” o “conflictos internos”, los cuales la policía asoció con la pertenencia de los sujetos al budismo tibetano.
No obstante, Ralitsa Asenova, progenitora de una de las víctimas del vehículo, desestimó las disputas internas y considera que “presenciaron algo. Para mí, esto es un asesinato profesional cometido”, declaró en la cadena búlgara Nova. Esta suposición plantea que los integrantes de la oenegé “fueron silenciados por haber sido testigos de actividades criminales” habituales en la región, como el tráfico de seres humanos o la tala prohibida, según indica Afp.
La inexistencia de un comunicado oficial preciso y las discrepancias entre las suposiciones policiales y las pruebas forenses han servido de caldo de cultivo para las conjeturas y el complotismo. La nación carece de mando político hoy en día y se aproxima a sus octavas elecciones parlamentarias en cinco años; además, el 70% de la gente descree de los informes de las autoridades, lo que provoca que los especialistas definan la situación del país como una “situación de posverdad”.
Al tiempo que los mandos oficiales se comprometen a solucionar el asunto con rapidez, la crónica de lo ocurrido ha migrado a los entornos virtuales, donde perfiles conocidos como detectives de salón (entusiastas del true crime) han intervenido para desentrañar la incógnita de los descubrimientos y dar sentido a la pavorosa defunción de seis sujetos en el Twin Peaks búlgaro.



