Sociedad

La firma china ByteDance ha limitado el acceso a sus sistemas de creación visual debido a los reproches por el empleo de representaciones manipuladas.

Guerra contra la IA

El gigante chino respalda la protección de los derechos, mientras mantiene su enfoque frente a los desafíos planteados.

Fotograma del vídeo generado por IA que ha causado controversia por su hiperrealismo

Representación visual creada mediante inteligencia artificial que exhibe un entorno con un grado de veracidad excepcional.

Captura de pantalla / @grankin

ByteDance, la big tech china propietaria de TikTok, se ha visto obligada a frenar la aplicación Seedance, una plataforma de inteligencia artificial generativa de vídeos hiperrealistas. La decisión llega tras las presiones de Disney y otros estudios de entretenimiento, que acusan al gigante tecnológico de infringir los derechos de autor, como ya han reiterado en anteriores ocasiones respecto a otras herramientas de IA.

El viernes reciente, The Walt Disney Company señaló a ByteDance por suministrar a su plataforma Seedance una “biblioteca pirateada” de figuras amparadas por la propiedad intelectual de la firma, abarcando aquellas de las franquicias Marvel y Star Wars. Debido a la actualización más reciente del programa, han surgido múltiples materiales creados mediante inteligencia artificial con un nivel de detalle sorprendente, favoreciendo la difusión masiva de secuencias ficticias que emplean protagonistas famosos de la industria del espectáculo. 

ByteDance afirma reforzar la seguridad tras detectar vulnerabilidades en su sistema.

Debido a las exigencias de Disney y diversas productoras de Hollywood, ByteDance comunicó que intensificará los protocolos de protección actuales al tiempo que desarrolla “para evitar el uso no autorizado de la propiedad intelectual y de la imagen por parte de los usuarios”. De acuerdo con testimonios obtenidos por la BBC, la firma digital garantizó que “respeta los derechos de propiedad intelectual” y manifestó conocer las inquietudes relativas a la reciente edición de Seedance.

El triunfo de Disney se sitúa dentro de la disputa de la gran firma de entretenimiento frente a las utilidades de IA generativa, dado que, anteriormente, la productora estadounidense ya había iniciado acciones legales contra diversas compañías de IA como Midjourney o los servicios Gemini de Google. En el caso de OpenAI, Disney comunicó un pacto para que el responsable de ChatGPT lograra utilizar sus figuras, luego de confirmar una capitalización de 1.000 millones de dólares.

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