Hungría bloquea los fondos de la UE
Cuatro años de conflicto
Hungría bloqueará los 90.

Fuerzas ucranianas preparan una aeronave de reconocimiento para supervisar los movimientos rusos en el frente de Járkiv.

La conmemoración del cuarto aniversario de la invasión rusa en Ucrania puede quedar empañada por un nuevo chantaje del primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Hungría ha bloqueado dos medidas clave del apoyo europeo a Ucrania: la entrega del préstamo de los 90.000 millones en eurobonos acordados en el Consejo Europeo de diciembre y la adopción del 20º paquete de sanciones, presentado ya por la Comisión Europea y que estaba en la agenda de la reunión de ministros de Exteriores de este lunes.
La causa principal es el transporte de petróleo ruso con destino a Hungría mediante el oleoducto Druzhba, afectado por las incursiones rusas. Budapest sostiene que no anulará su negativa hasta que Kyiv reactive el flujo de energía. No se trata de la primera embestida de Orbán hacia Ucrania, pero esta resulta sumamente dañina. No solo por la oportunidad escogida, cerca del aniversario, sino porque el Ejecutivo de Volodímir Zelenski precisa los recursos comunitarios en su tesorería para abril si desea esquivar la amenaza de una insolvencia y el plazo es muy breve. El panorama se agrava todavía más puesto que EE.UU. Ha detenido la provisión de soporte financiero a Ucrania.
Choque preelectoral
Bruselas insta a Hungría a cumplir lo pact
La disputa concierne al Druzhba, el oleoducto que transporta crudo ruso a Hungría y Eslovaquia, países sin salida al mar, a través de Ucrania. Esta infraestructura resultó dañada en un ataque ruso el 27 de enero, lo que provocó la interrupción de los envíos. Hungría ahora está recurriendo a sus reservas estratégicas y la refinería húngara Mol encargó crudo transportado por mar a Croacia, y el miércoles se celebrará una reunión con los países afectados para abordar la crisis.
Sin embargo, ni Hungría ni Eslovaquia han culpado a Moscú por los daños que ha sufrido el oleoducto. Ucrania defiende que necesita más tiempo para las reparaciones, pero Budapest y Bratislava acusan a Kyiv de ralentizar los trabajos. “Hasta que Ucrania reanude el tránsito de petróleo a Hungría y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba, no permitiremos que se avancen en decisiones importantes para Kyiv”, ha amenazado el ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjarto. No es casual que Hungría se encuentra en plena precampaña electoral para las elecciones de abril, y Orbán ya está utilizando su oposición al apoyo a Ucrania como un de los ejes de su reelección.

En el caso del vigésimo paquete de sanciones todavía hay margen de movimiento. Menos, en el del préstamo de 90.000 millones para solventar las necesidades financieras de Ucrania, que ya ha ratificado el Parlamento Europeo y también los Veintisiete, precisamente gracias a que Hungría, Eslovaquia y República Checa quedasen exentas de los términos del acuerdo. “Deberíamos esperar que todos los líderes respetasen sus compromisos en el Consejo Europeo”, ha avisado la portavoz comunitaria, Paula Pinho.
Asimismo, Bruselas confiaba en que el reciente conjunto de medidas, que contempla un veto integral a las prestaciones navales para los buques cisterna rusos, fuera aprobado este lunes durante el encuentro de responsables de Exteriores con el fin de enviar una señal contundente previamente al traslado de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, hacia Kyiv para reiterar el respaldo de Europa a Ucrania. La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, ya ha reconocido que, “desafortunadamente”, dicha meta no se alcanzará debido a la negativa de Hungría.
La aprobación de medidas sancionadoras adicionales exige un consenso total, algo que actualmente es inviable de conseguir. “Utilizar la agenda europea para librar batallas políticas internas, y hacerlo después de haber vuelto a la propia sociedad —mediante propaganda— en contra de una Ucrania en lucha, es, en mi opinión, una violación de la solidaridad europea, a la que estamos vinculados por el Tratado de Lisboa”, ha manifestado con pesar el ministro polaco, Radosław Sikorski.
“No creo que sea correcto que Hungría traicione su propia lucha por la libertad y la soberanía europea”, ha coincidido el titular alemán, Johann Wadephul, uno de los más enfadados en la reunión. “Por eso volveremos a presentar nuestros argumentos a los húngaros en Budapest, pero también aquí en Bruselas, por supuesto, y les pediremos que reconsideren su postura”, ha advertido. “A largo plazo, debemos estudiar si realmente necesitamos 27 Estados miembros”, ha indicado el lituano Kestutis Budrys, que ha pedido que Hungría ponga fin a sus “manipulaciones”.

