Shahed-136, el arma de bajo coste con la que Irán siembra el caos en Oriente Medio
Asedio frente al régimen de los ayatolás
Siguiendo el ejemplo de Rusia en Ucrania, Teherán apuesta por los drones kamikaze para desgastar a sus rivales
Última hora del ataque a Irán de EE.UU. E Israel

Una batería de drones iraníes Shahed

Los mismos drones que siembran el terror en Ucrania desatan ahora el caos en Oriente Medio.
El Shahed-136, un vehículo no tripulado con forma de ala delta equipado con una carga explosiva, se ha convertido en el arma estrella de Irán en estos primeros días de contienda.
Desde que Israel y EE.UU. Iniciaron su ofensiva el pasado sábado, el régimen de Teherán ha recurrido a estos dispositivos kamikaze para atacar a los países de la región, combinándolos con misiles balísticos. Con ellos ha logrado causar importantes daños en infraestructuras militares, instalaciones petrolíferas y edificios civiles.
Los objetivos son tan variados como distantes entre sí: desde el lujoso Hotel Crowne Plaza de Bahréin a la base aérea del Reino Unido en Akrotiri, Chipre, pasando por los aeropuertos de Dubái, Abu Dhabi y Kuwait.
Según datos recopilados por la agencia Bloomberg, solo en las primeras 48 horas de conflicto, Irán lanzó más de 1.200 proyectiles contra sus vecinos del golfo Pérsico, la mayoría de los cuales eran drones. Cifras mareantes con las que Teherán busca saturar las defensas antiaéreas de sus rivales.
De hecho, los Shahed (“mártir” en persa) no son especialmente efectivos por sí solos. Son vehículos ruidosos y relativamente lentos –su velocidad máxima ronda los 180 km/h–, por lo que su interceptación resulta sencilla. Pero, si se lanzan en enjambre, junto con misiles, la cosa cambia: siempre habrá algún dron capaz de esquivar el fuego enemigo e impactar contra su objetivo.
Así se ha demostrado una y otra vez en Ucrania, donde el ejército ruso ha empleado estas armas de forma masiva para martillear a su rival. Al principio, Moscú se abastecía de Shahed procedentes precisamente de Irán, el país que patentó este modelo, pero, dada la alta demanda, desde el 2023 Rusia ya los fabrica en su propio territorio bajo el nombre de Geran.

La gran ventaja que ofrecen estos dispositivos es su asequibilidad. Cada unidad cuesta entre 20.000 y 50.000 dólares –mucho menos que un misil balístico–, y sus componentes se pueden conseguir sin demasiados problemas en el mercado. Por ejemplo, sus motores, que emiten un sonido similar al de un cortacésped, son como los que se usan en el mundo del aeromodelismo.
En cambio, los sistemas capaces de interceptar los Shahed pueden resultar muy costosos: los Patriot empleados por EE.UU. Y sus socios en Oriente Medio necesitan misiles que rondan entre los 4 y 5 millones de dólares la unidad; y los proyectiles del sistema THAAD, más avanzado, alcanzan los 12 millones.
La alternativa más económica son los cohetes guiados APKWS, que cuestan entre 30.000 y 40.000 dólares y que Washington ya está suministrando a países como Arabia Saudí. También están los drones Lucas, la copia estadounidense del Shahed, si bien esta arma todavía cuenta con escaso recorrido: debutó en el campo de batalla el pasado sábado.
Esa asimetría de costes explica la popularidad que han adquirido los drones en la guerra de Ucrania, y es la que ahora Irán quiere explotar a su favor.
Sobre el papel, el país persa es tecnológica y militarmente inferior a Israel y EE.UU., pero los Shahed reequilibran la balanza. Según los analistas, con los drones, el régimen de los ayatolás puede someter a sus rivales a una guerra de desgaste, obligándoles a consumir más munición de la cuenta. Si los países árabes ven que sus reservas de interceptores empiezan a escasear, es muy probable que decidan presionar a Israel y a EE.UU. Para que pongan fin a su ofensiva. Incluso el propio Pentágono alertó días antes del inicio de la ofensiva de que el ejército estadounidense no podría sostener una campaña prolongada.
La duda es si Irán dispone de suficiente capacidad para mantener la intensidad actual de sus ataques. Se desconoce cuántos Shahed acumula Teherán en total, aunque sí que se sabe que, en los últimos meses, fruto de la ofensiva israelí del pasado junio, el régimen hizo un esfuerzo por incrementar sus reservas.
Hace poco más de un mes, cuando EE.UU. Empezó a acumular efectivos en Oriente Medio, el Ministerio de Defensa iraní anunció el despliegue de un millar de nuevos drones con vistas a proporcionar una “respuesta contundente” ante un hipotético ataque. El tiempo dirá si Irán ha sido suficientemente previsor.


