Cazar ballenas era una consecuencia lógica para los pueblos costeros prehistóricos. Capturar a uno de estos grandes cetáceos marinos proporcionaba una fuente vital de alimento (carne) y recursos (grasa para aceite, huesos...), fundamentales para la supervivencia de nuestros ancestros humanos.
Hasta ahora se creía que los orígenes de esta práctica se encontraban en las sociedades del Ártico y del Pacífico Norte de hace entre 3.500 y 2.500 años. Pero una nueva investigación del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales y del departamento de Prehistoria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha revelado la caza de grandes ballenas se remonta mucho más atrás en el tiempo de lo que se creía.
Grandes cetáceos en la costa atlántica
Según explican en un artículo publicado en la revista Nature Communications, las comunidades indígenas del sur de Brasil apresaban grandes cetáceos hace ya 5.000 años en lo que ahora es la costa atlántica del estado de Santa Catarina, unos mil años antes de las primeras evidencias documentadas en el hemisferio norte.
Esos antiguos pueblos sudamericanos, conocidos por la construcción de sambaquis (montículos monumentales de conchas), desarrollaron tecnología especializada para la caza de ballenas, tal y como han revelado centenares de restos óseos y las herramientas de hueso procedentes de montes de caparazones de la bahía de Babitonga.
Restos arqueológicos del sambaqui Morro do Ouro (Joinville) que data de hace 4.500 años
La mayor parte de este material se conservaba en el Museo Arqueológico de Sambaquis de Joinville y procedía de muchos yacimientos que ya no existen, lo que convierte a esta colección en un archivo único de una historia de las cacerías marinas que de otro modo no podría reconstruirse.
El equipo liderado por Krista McGrath y André Colonese combinó zooarqueología, análisis tipológico y técnicas moleculares de última generación para estudiar los restos, entre los que se identificaron evidencias de ballenas francas australes, ballenas jorobadas, rorcuales azules, rorcuales sei, cachalotes y delfines.
Muchos de estos animales mostraban claras marcas de corte asociadas a su despiece una vez atrapados. También se documentaron grandes arpones realizados con hueso de ballena, entre los que había algunos de los más grandes descubiertos nunca en Sudamérica. Su presencia revela una caza activa y no el aprovechamiento oportunista de animales varados, dicen los expertos.
“Los datos demuestran claramente que estas comunidades desarrollaron el conocimiento, las herramientas y las estrategias especializadas necesarias para cazar grandes ballenas miles de años antes de lo que suponíamos”, afirma en un comunicado Krista McGrath, autora principal del estudio.
Astiles de arpón hallados en un entierro humano en Morro do Ouro
Los resultados también ofrecen datos ecológicos clave. La presencia abundante de restos de ballena jorobada sugiere que su distribución histórica alcanzaba zonas mucho más al sur que las principales áreas de cría actuales frente a la costa de Brasil.
“El reciente aumento de avistamientos en el sur de Brasil podría reflejar, por tanto, un proceso histórico de recolonización, con implicaciones para su conservación. Reconstruir cómo se distribuían las ballenas antes del impacto de la caza industrial es esencial para comprender sus dinámicas de recuperación”, apunta la coautora Marta Cremer.
La investigadora Krista McGrath, analizando uno de los arpones
Además de reescribir los orígenes de la caza temprana de cetáceos, el estudio ofrece nuevas claves sobre las economías, tecnologías y formas de vida de las sociedades posglaciales a lo largo de la costa atlántica sudamericana. “Ahora podemos ver a los pueblos sambaqui no solo como recolectores de mariscos y pescadores, sino también como balleneros”, dice André Colonese.
Dione Bandeira, arqueóloga brasileña con más de 20 años de experiencia trabajando en los montes de conchas de la costa de Brasil, explica que los resultados obtenidos “revelan una práctica que contribuyó de manera significativa a la presencia prolongada y densa de estas sociedades a lo largo de la costa atlántica brasileña”.
Restos de arpones hallados en la costa del estado de Santa Caterina
Los pueblos sambaqui, añaden los expertos, integraron estos recursos marinos en sus sistemas culturales y desarrollaron una sofisticada cultura caracterizada por tecnologías especializadas, cooperación colectiva y prácticas rituales asociadas a la captura de grandes animales marinos.


