Córdoba, nuevo epicentro del temporal: el Guadalquivir duplica el umbral rojo y fuerza más de 700 desalojos
Sánchez visita las áreas afectadas de Cádiz
Más de un millar de personas han tenido que abandonar sus casas en una emergencia que se desplaza del Cádiz anegado al interior andaluz
El presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, estará en el Puesto de Mando Avanzado de San Roque, en Cádiz
Directo | Última hora de la borrasca 'Leonardo'

Andalucía no sale del temporal, solo cambia el foco. Cuando Cádiz, que acaparaba la atención en las últimas jornadas por su complicada situación, sigue midiendo los daños y Grazalema asume que no podrá volver a casa en, al menos, una semana, la emergencia se ha desplazado hacia el interior de la región. Córdoba, con más de 700 desalojos, se ha convertido este viernes en el nuevo punto crítico de la borrasca Leonardo.
El Guadalquivir, en nivel rojo, ha duplicado su umbral en apenas dos días y ya discurre con una lámina de agua más del doble de lo que marca el umbral de alerta: a las 9.40 horas ha superado los 5,60 metros, cuando el nivel rojo se activa en los 2,5. La ciudad vuelve a vivir pendiente del río.
En este contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplaza hoy a Andalucía para visitar las zonas afectadas por un episodio que, desde finales de enero, ha generado casi 9.000 incidencias, con miles de personas desalojadas, decenas de carreteras cortadas y una red ferroviaria funcionando bajo mínimos. La madrugada, sin embargo, ha dado un breve respiro operativo: apenas una treintena de actuaciones y ninguna incidencia grave, un descenso que la Agencia de Emergencias de Andalucía atribuye a la anticipación y al despliegue flexible de Puestos de Mando Avanzado en los puntos más sensibles.
Por su parte, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha puesto voz al desgaste que deja una emergencia prolongada. “Todo esto es un drama. Los desalojos son un drama y decidirlos es complicado”, ha admitido, al tiempo que ha defendido la anticipación como eje de la gestión. “Vamos a intentar anticiparnos. El objetivo número uno del plan de emergencias es salvar vidas, ese es el paradigma principal”, ha subrayado.
Cada vez que se toma la decisión de desalojar es un drama porque afecta a la vida de personas”
Moreno apeló también al impacto emocional de una sucesión de “acontecimientos angustiosos” que se encadenan desde principios de año en Andalucía y expresó el deseo de que “pase cuanto antes esta pesadilla”. En ese contexto, destacó el comportamiento ejemplar de la ciudadanía de Grazalema durante los desalojos, una colaboración clave, ha dicho, para que las evacuaciones se desarrollen sin incidentes en un escenario ya de por sí límite.
Córdoba pendiente del río
El mayor cauce del sur ha tomado el relevo del relato. El Guadalquivir, en nivel rojo, ha duplicado su umbral en apenas dos días y a primera hora de este viernes superaba los 5,60 metros a su paso por la capital cordobesa. La evacuación, que comenzó como preventiva, se aceleró conforme el nivel seguía subiendo, lento pero constante, hasta afectar a más de un millar de personas y obligar al desalojo de más de 700 viviendas.
Las zonas más expuestas vuelven a ser las mismas que ya conocen el miedo al desbordamiento: el entorno del aeropuerto, Alcolea, Guadalvalle, La Altea, San Isidro, Majaneque, Fontanar de Quintos, La Forja I y II y la urbanización Las Cigüeñas, esta última afectada también por la crecida del arroyo La Lancha. Parcelaciones vacías, carreteras cortadas y barrios desalojados a ambos lados del río dibujan una escena que se repite, una vez más, en Andalucía.

El punto de inflexión llegó a última hora del jueves, cuando la Agencia de Emergencias activó por primera vez en la capital el sistema Es-Alert, con un mensaje masivo a los móviles de los residentes en zonas inundables. La emergencia dejaba de ser una hipótesis para convertirse en un escenario inmediato. El pabellón de Vista Alegre, con 320 plazas habilitadas, comenzó a recibir a los evacuados, mientras el aeropuerto de Córdoba ha sido desalojado sin que hubiera vuelos programados.
El Guadalquivir se desborda mientras Grazalema tiembla

Mientras Córdoba mira al río, la sierra gaditana sigue mirando al suelo. Grazalema permanece completamente desalojada, con unos 1.500 vecinos fuera de sus casas por riesgo de derrumbes y desprendimientos. El jefe del Gobierno andaluz ha sido claro al anticipar que ve “muy difícil” el regreso antes de seis o siete días, a la espera de que drene un acuífero de 18 kilómetros cuadrados saturado tras lluvias históricas.
El problema ya no es solo el agua en superficie, sino la presión acumulada bajo tierra. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha activado un grupo de asesoramiento científico para analizar los riesgos de movimientos del terreno, después de que se hayan registrado hidroseísmos (pequeños seísmos provocados por la presión del agua subterránea) en una zona donde el subsuelo se ha convertido en una amenaza silenciosa.
Cádiz y Málaga: aislamiento y desgaste
Más allá de Grazalema, la provincia de Cádiz mantiene varios frentes abiertos. En la Serranía, se han producido alejamientos preventivos en municipios como Cortes de la Frontera, Cañete la Real o Jimera de Líbar, además de desalojos puntuales por riesgo de derrumbe en Cuevas del Becerro y anegaciones en Benaoján. La red viaria provincial presenta cortes en ejes estratégicos que condicionan la movilidad y elevan el riesgo de aislamiento en zonas rurales y de montaña, mientras persisten problemas en el suministro de agua potable en varios municipios.
En la campiña, el Guadalete sigue subiendo y se encuentra bajo vigilancia constante, con el nivel situado en 6,79 metros, pendiente de la evolución de las lluvias y de los desembalses aguas arriba.
En Málaga, el temporal tiene un rostro concreto. Ayer desaparecía una mujer de 44 años en Sayalonga, tras caer al río Turvilla cuando intentaba rescatar a su perro y hoy, tras un operativo que rastreaba la zona por tierra, aire y agua, se ha hallado un cuerpo sin vida de una persona en el mismo lugar donde se buscaba a esta vecina. Ahora, “se están efectuando las gestiones para la identificación del mismo”, según ha apuntado el subdelegado del Gobierno en la provincia de Málaga, Javier Salas
Jaén y Granada: evacuaciones y daños estructurales
Jaén sigue sumando impactos. La crecida del Guadalimar ha obligado al desalojo de una quincena de viviendas en la barriada del Puente de los Chozos, en la Estación Linares-Baeza, y ha anegado fincas agrícolas en Íbros. En Andújar, ocho personas han sido evacuadas de manera preventiva, mientras Coto-Ríos, pedanía de Santiago-Pontones, permanece aislada.
A ello se suman daños estructurales: una mujer herida en Mengíbar al desplomarse el techo de su vivienda y el derrumbe de la muralla que rodea la ermita del Santísimo Cristo en Iznatoraf, sin víctimas, pero con la zona acordonada.
En Granada, el temporal ha dejado heridos por derrumbes, carreteras cortadas por hielo y nieve en Sierra Nevada, y un subsuelo que vuelve a aparecer como factor de riesgo, en una provincia donde la montaña y los núcleos rurales concentran ahora la mayor vulnerabilidad.
Embalses y gestión del desgaste
Con el suelo ya sin capacidad de absorción, el foco se mantiene también en la gestión de los embalses, convertidos en la otra línea de contención del temporal. Bornos ha recuperado margen de seguridad, pero sigue liberando caudal (650 metros cúbicos por segundo), igual que Arcos de la Frontera, que alivia a 700.
En Málaga y Granada, las presas continúan ajustando niveles ante la entrada sostenida de agua, con especial vigilancia en Conde del Guadalhorce y Rules. El único alivio llega desde Huelva, donde el Guadiana comienza a perder presión tras reducirse los desembalses procedentes de Portugal.
En paralelo, la Junta ha activado un dispositivo de apoyo psicológico para atender situaciones de estrés, ansiedad o aislamiento derivadas de una emergencia prolongada, en un reconocimiento implícito del desgaste que deja una crisis que ya no es puntual, sino sostenida.
Andalucía intenta hacer frente a la situación que parece empeñada en mantenerse durante algunas jornadas más. Cuando no es el colapso del subsuelo, es la crecida de los ríos; cuando no, los desalojos, las búsquedas o las infraestructuras cortadas. Y cuando apenas empieza a asentarse el impacto de Leonardo, la previsión añade una nueva capa de incertidumbre: este fin de semana llega la borrasca Marta, con un territorio exhausto y una comunidad que continúa en guardia permanente.

