Una nueva Ordenanza de Convivencia para mejorar el civismo en la ciudad

Una nueva Ordenanza de Convivencia
para mejorar el civismo en la ciudad

Respeto y civismo


Barcelona actualiza y aprueba la reforma de las normas que rigen la convivencia en el espacio público. El nuevo texto cuenta con un amplio consenso político y social

En Barcelona, la vida transcurre en la calle. Las terrazas llenas, los parques con niños que juegan, las plazas que acogen conversaciones, celebraciones o reivindicaciones y las calles que cada día se convierten en escenario de miles de trayectos cruzados forman parte de la vitalidad de la ciudad. Esta energía, que define el ADN de Barcelona, también requiere normas claras que marquen límites y garanticen la convivencia.

La Ordenanza de Convivencia estableció un marco para regular el uso del espacio público. Desde entonces, Barcelona ha cambiado de ritmo, de dimensión y de intensidad. El aumento de la actividad nocturna, el incremento del turismo, la diversidad de usos de calles y plazas y una mayor sensibilidad social ante determinadas conductas han puesto de manifiesto una evidencia compartida: era necesario actualizar las reglas del juego.

Una noia passeja el seu gos al districte de Sant Martí
Una joven pasea a su perro en el distrito de Sant Martí (AB)

La nueva Ordenanza de Convivencia, aprobada por el pleno municipal el 19 de diciembre y que entrará en vigor el 15 de febrero, responde a esta necesidad. Lo hace con una mirada renovada que cuida el civismo y la corresponsabilidad ciudadanas, al tiempo que reafirma el compromiso de hacer cumplir la normativa vigente y sancionar las conductas inadecuadas, con el fin de preservar el espacio público como un lugar de convivencia, respeto y pluralidad.

Adaptada a la realidad

La reforma no nace en un despacho. La comisión técnica que impulsó la modificación se creó en agosto de 2023 y trabajó con un amplio proceso participativo entre febrero y mayo de 2024. Durante cuatro meses, la ciudadanía y los agentes sociales y económicos pudieron debatir, proponer y aportar mejoras al texto.

Nuevas sanciones



La reforma de la ordenanza incorpora nuevas conductas sancionables que responden a situaciones cada vez más presentes en el espacio público y que generan un fuerte impacto en la convivencia.

Pintadas y grafitis

Asumir el coste de la limpieza

Una de las novedades más relevantes es la sanción por la promoción o la colaboración en pintadas y grafitis en zonas no autorizadas, con multas de hasta 600 euros. La norma no penaliza solo la ejecución directa, sino también la organización o fomento de estas prácticas. La revisión refuerza, además, la obligación de las personas responsables de asumir el coste de la limpieza y de los daños ocasionados, más allá del importe de la sanción económica.

Rutas alcohólicas

Sanciones de hasta 3.000 €

La nueva ordenanza prohíbe de manera explícita las llamadas “rutas etílicas”, con sanciones que pueden llegar a los 3.000 euros. Se trata de actividades organizadas que promueven el consumo intensivo de alcohol y que a menudo derivan en ruido, suciedad y conflictos, especialmente en zonas residenciales.

Micciones de los animales

Hay que diluirlas con agua

En el ámbito de la limpieza urbana, el texto sanciona el hecho de no diluir con agua las micciones de los animales, con la excepción de los perros de asistencia. Esta conducta puede comportar multas de hasta 300 euros.

Dignidad y libertad sexual

Nuevas infracciones en el espacio público

La reforma introduce nuevas infracciones vinculadas a la protección de la dignidad y la libertad sexual en el espacio público. Conductas como el exhibicionismo, la masturbación en público o las expresiones verbales degradantes o humillantes pasan a sancionarse con multas de hasta 600 euros.

Indumentaria

Vestidos y desvestidos

La norma penaliza transitar o permanecer en el espacio público con el torso desnudo, salvo en casos de práctica de actividad física y en zonas de playa. También se sanciona el uso de ropa, complementos u objetos que representen de manera explícita genitales humanos o que tengan un carácter sexual evidente. En ambos supuestos, las sanciones pueden llegar a 300 euros.

Medidas disuasivas



A estas novedades se suma una revisión de conductas ya recogidas en la ordenanza anterior, con el objetivo de adaptarlas a contextos especialmente sensibles y reforzar su efecto disuasorio.

Botellones

Con agravantes

El consumo de alcohol en la vía pública se considera una infracción más grave cuando tiene lugar en zonas con presencia de menores o en espacios sometidos a restricciones de ruido en horario nocturno. En estos casos, la sanción se incrementa hasta 1.500 euros.

Necesidades fisiológicas en el espacio público

No es necesario

Comporta un agravante cuando afecta a espacios que dificultan la convivencia, como calles estrechas, zonas de ocio nocturno o ámbitos con baños públicos. La sanción puede ser de 750 euros.

Ruido

Sanciones más elevadas

Las conductas que generan ruido en zonas ya tensionadas acústicamente pasan a tener sanciones más elevadas, con multas que pueden alcanzar los 3.000 euros.

Suciedad en la calle

Son de todos

Ensuciar la calle con cualquier producto u objeto, sean papeles, vasos, envoltorios, chicles, etc., puede sancionarse con importes que pueden llegar hasta los 750 euros.

Venta ambulante no autorizada

A quien compra y al que vende

Las sanciones, que pueden llegar a los 600 euros, van dirigidas a los vendedores y también a los compradores.

El balance del proceso refleja una participación intensa: 570 aportaciones a través de la plataforma decidim.barcelona y sesiones presenciales en todos los distritos. También se celebraron reuniones específicas con agentes económicos, sociales e instituciones. El resultado ha sido un texto consensuado, que incorpora el 34% de las enmiendas presentadas durante la fase de exposición pública y que prevé la creación de una comisión de seguimiento bimestral con representación de todos los grupos municipales.

Las conclusiones del proceso participativo han sido claras. La ciudadanía solicita mantener la ordenanza, pero actualizarla para afrontar nuevos retos de convivencia y garantizar su aplicación efectiva. Entre las conductas que generan más molestias destacan las pintadas, el consumo de alcohol en la vía pública, las micciones en la calle, el ruido en zonas tensionadas y algunas actividades nocturnas.

MULTAS MÁS ELEVADAS Y MÁS EFECTIVAS

La reforma de la Ordenanza pone el foco en el funcionamiento del sistema sancionador. Las sanciones serán más ágiles, efectivas y con un mayor impacto disuasorio.

Uno de los cambios principales afecta a los infractores no residentes. A partir de ahora, se prevé la notificación inmediata y el cobro en el momento de la sanción, para garantizar su pago y evitar situaciones de impunidad. Esta medida se aplica a infracciones leves, graves y muy graves.

Los descuentos por avanzarse en el pago de las sanciones se reduce. Si hasta ahora éstos podían llegar hasta el 75%, en la nueva ordenanza serán solo del 40% o 50%, en función del plazo de pago. Esta modificación busca reforzar el carácter disuasorio de las multas.

En los casos de grafitis y pintadas la norma consolida la posibilidad de sustituir la multa por medidas alternativas, pero mantiene la obligación de pagar los daños materiales y el coste de la limpieza.

La reforma refuerza los mecanismos de recaudación y establece herramientas para mejorar el seguimiento de las sanciones. El Ayuntamiento quiere garantizar que la norma no solo exista sobre el papel, sino que tenga una aplicación real y efectiva en la calle.

A partir d’ara la sanció es notificarà de manera immediata i es podrà cobrar al moment
La sanción se notificará de manera inmediata y se podrá cobrar en el momento (AB)

Alternativas a la sanción

La nueva ordenanza refuerza el carácter preventivo y pedagógico de la norma. Apuesta por Medidas Alternativas a la Sanción, especialmente dirigidas a menores de edad o a personas en situación de vulnerabilidad, y prioriza la atención social frente a la sanción.

Al mismo tiempo, el texto endurece determinadas multas e introduce nuevos agravantes con el fin de reforzar el efecto disuasorio. El Ayuntamiento quiere evitar situaciones de impunidad, especialmente en el caso de infractores no residentes, y mejorar la eficacia del cobro de las sanciones, que actualmente supera el 50%.

Con esta actualización, la ciudad renueva su compromiso con una convivencia basada en el respeto mutuo, la corresponsabilidad y el cuidado del espacio común. Una ordenanza que no solo sanciona, sino que busca educar, prevenir y construir ciudad.

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Ajuntament de Barcelona

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