Barcelona

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Problemas redundantes

Los viajeros de la R3 están de enhorabuena con el corte de su línea para desdoblar las vías entre Parets y La Garriga. Desde octubre disponen de un servicio de bus que les deja en la estación de Fabra i Puig, en la entrada a Barcelona por la Meridiana, para luego seguir en metro hacia su destino. Tardan más, pero tienen la certeza de que podrán ir y volver. Resulta curioso que el servicio alternativo por carretera se haya convertido en el transporte ferroviario más fiable. Pero así es.

Rodalies y la AP-7 conforman la columna vertebral de la movilidad en Catalunya y ambas infraestructuras atraviesan por un momento muy delicado que se explica a través del cortoplacismo, las prioridades atrofiadas y un punto de populismo. ¿Pensó alguien en el Gobierno qué efecto tendría, a partir de septiembre del 2021, la eliminación de los peajes de la autopista? Un 40% más de coches y un 80% más de camiones, con lo que eso implica para la siniestralidad y la fluidez del tráfico. ¿De verdad era tan importante ser el segundo país del mundo con más kilómetros de alta velocidad y que todas las capitales de provincia conectaran con Madrid cuando la red de trenes convencionales, que llevan al 90% del pasaje ferroviario, apenas se reformaba o se mantenía de manera preventiva?

Una de las que paga el pato es Mayka, la vendedora de cupones de la ONCE de la estación de Sants. Cada día laborable, entre las seis y las ocho de la mañana, esta atenta mujer despacha boletos a su clientela fija, 22 viajeros del tren que antes de ir al trabajo buscan fortuna en esta pequeña garita situada junto a la entrada de la alta velocidad. En los días malos, que no son pocos, Mayka recibe insultos de todo tipo. La toman por una empleada de Renfe a pesar del peto verde y del mostrador lleno de cupones. “Siempre hay muchos nervios en la estación; pero estos días, aún más”. Un viajero con destino a Granollers, José María, explicaba que la semana pasada tuvo que pedirle el coche a su cuñado. “Mira si estoy mal”, resumía.

A mediodía, el presidente de Adif decía que el centro de control de la estación de França falló dos veces, y que el “sistema redundante de Sants” tampoco respondió. Es la vida en Rodalies; problemas reiterativos.