Barcelona

Dos millones más de catalanes y la misma red de Rodalies que en el 2000

Crisis de movilidad

La población aumenta un 14% mientras la red ferroviaria apenas crece

Colapso R2 Rodalies debido a una incidencia en Gavá, Barcelona, 2 de Mayo de 2023.

Colapso R2 Rodalies debido a una incidencia en Gavá, Barcelona, 2 de Mayo de 2023.

Joan Mateu Parra / Shooting / Colaboradores

Catalunya tiene hoy dos millones más de habitantes que a principios de siglo. Pero en la red de Rodalies no hay trenes para ellos. Este es el telón de fondo de la crisis ferroviaria que arrastra la movilidad catalana a una situación crítica. No ha habido un plan de inversiones que de respuesta al aumento de población.

Tres semanas después del accidente de Gelida, ocurrido el martes 20 de enero, la red ferroviaria catalana sigue desbordada por sus limitaciones. Aquel choque del tren contra un muro, que costó la vida a un maquinista en prácticas y dejó 37 pasajeros heridos, marcó el inicio de una secuencia de incidencias. A día de hoy la red ferroviaria catalana sigue plagada de restricciones de velocidad y cortes en el servicio.

Las tres últimas semanas negras son solo la gota que colma la paciencia de más de 400.000 usuarios que utilizan Rodalies cada día. La principal red ferroviaria del territorio, que vertebra la movilidad de 8,15 millones de catalanes, es prácticamente la misma que el año 2000 conectaba a 6,17 millones. Al margen de algunas mejoras puntuales y de la puesta en marcha del desdoblamiento de la R3, la línea que conecta Barcelona con Vic y Puigcerdà a través de la Catalunya central y que se espera terminar en 2027, la red ha sufrido pocos cambios estructurales en los últimos 25 años.

En ausencia de un plan de infraestructuras que acompañe el crecimiento demográfico, esta misma red será la encargada de sostener la movilidad de los cerca de 9 millones de personas que el Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat) proyecta para el año 2050.

A principios de siglo, el conjunto de los servicios ferroviarios que conectan Barcelona con el resto de Catalunya —Rodalies y Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC)— se extendía a lo largo de 1.471 kilómetros de vía. En la actualidad existen 1.505 kilómetros de vías: es un aumento de 34 kilómetros en 25 años. Mientras la población ha crecido un 14%, la longitud de la red ferroviaria en el conjunto de Catalunya solo lo ha hecho un 2,3%.

Ese alargamiento de vías no se ha repartido de forma homogénea. Gran parte de la ampliación de servicios y capacidad se concentra en la red de FGC, que ha más que doblado el número de trenes y ha añadido 113 kilómetros nuevos de vía.

El Área Metropolitana de Barcelona tiene ahora un millón más de personas que a principios de siglo

Este aumento se explica por dos decisiones clave adoptadas en las últimas décadas. Por un lado, el traspaso en 2005 a FGC de la línea que conecta Lleida con la Pobla de Segur, que dejó de formar parte de la red convencional. Y por otro, la prolongación de la línea del Vallès, con nuevas prolongaciones urbanas en Sabadell y Terrassa. Estas ampliaciones incorporaron ocho nuevas estaciones —cinco en Sabadell, Can Feu-Gràcia, Plaça Major, Creu Alta, Sabadell Nord y Ca n’Oriac, y tres en Terrassa, Vallparadís Universitat, Terrassa Estació del Nord y Terrassa Nacions Unides— y llevaron el tren al interior de ambas ciudades, reforzando su papel en la movilidad cotidiana del área metropolitana.

Rodalies, que sigue siendo el principal operador ferroviario y el que vertebra la conexión de la capital con el resto del territorio, apenas ha cambiado en términos estructurales en este periodo. La única mejora ha sido la extensión de un puñado de kilómetros para unir las estaciones de Cerdanyola y Martorell. En conjunto, la red de Rodalies se mantiene muy similar a la de principios de siglo, con un aumento limitado del número de trenes, que ha pasado de 256 a 271.

Ese estancamiento contrasta con la evolución demográfica allí donde la demanda de transporte es mayor. El ámbito metropolitano de Barcelona —que incluye las comarcas del Barcelonès, Baix Llobregat, Maresme, Vallès Occidental y Vallès Oriental— concentra hoy más del 60% de toda la población catalana. Reúne 5 millones de personas, un millón más de las que tenía a principios de siglo.

Solo en el área de Barcelona, la demanda de movilidad ha pasado de unos 750 millones de viajes anuales en el año 2000 a casi 1.100 millones en la actualidad, un incremento cercano al 50%, según datos de la Generalitat de Catalunya recogidos en el documento L’estratègia ferrovièria de Catalunya de 2025 .

Este crecimiento se explica en gran medida por el encarecimiento de la vivienda en la capital, que ha desplazado a miles de personas hacia segundas y terceras coronas metropolitanas, haciendo del tren una pieza central de su vida cotidiana.

Aunque la ciudad dispone de 31 kilómetros de tranvía y 125 de metro, el grueso de esa movilidad masiva diaria de la ciudad con su región metropolitana sigue dependiendo de la red de Adif, que está concebida para una demanda muy inferior a la actual.

Catalunya tendrá en 2050 cerca de 9 millones de habitantes, según las proyecciones del Idescat.

Los grandes corredores ferroviarios y los dos túneles que cruzan Barcelona operan desde hace años cerca de su límite técnico. La ausencia de vías alternativas y de capacidad sobrante hace que cualquier incidencia —una avería, una limitación de velocidad o una obra— se traduzca en retrasos generalizados que se propagan por toda la red.

Las proyecciones demográficas apuntan a que la presión no hará más que aumentar. Incluso en un escenario moderado, el crecimiento de población y su dispersión territorial incrementarán el número de desplazamientos diarios hacia el área metropolitana. En el escenario alto, el sistema debería absorber una población que podría alcanzar los 10 millones de habitantes.

Laura Aragó

Laura Aragó

Periodista de datos, visualización e investigación

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