La autopista AP-7 resucita y los usuarios del tren inician una semana en vilo por la huelga
Infraestructuras
La arteria reabre en sentido sur a la altura de Gelida y los ferroviarios mantienen por ahora el paro de tres días convocado hasta el miércoles

Reconstrucción del muro que cayó sobre la línea R4 de Rodalies junto a la AP-7, el pasado 6 de febrero

No debe ser fácil hacer una maleta cuando uno no sabe si va a estar fuera de casa 15 días o tres meses. El secretario de Estado José Antonio Santano, el número dos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, cumple mañana su primera semana de residencia fija en Barcelona, ciudad a la que llegó con la promesa de quedarse hasta que el servicio de Rodalies recupere la normalidad, una palabra que aplicada a la red ferroviaria catalana tiene un significado algo envenenado. Este lunes podrá llamar a casa y dar la buena noticia de que la autopista AP-7 ya está 100% operativa desde la madrugada en su tramo entre Sant Sadurní d’Anoia y Gelida. Minipunto para el Gobierno que, en cambio, al menos hasta el cierre de esta edición, no ha podido evitar la convocatoria de huelga ferroviaria que empieza el lunes y que tendrá en vilo a millones de personas en toda España, tanto de trenes de cercanías como de alta velocidad. Han convocado tres días de paro, pero con la negociación abierta (este domingo no ha llegado a buen puerto), tanto pueden ser dos, uno o ninguno en el para nada imposible caso de que las partes sellen un acuerdo antes de que los servicios mínimos salgan a la vía.
Hay varios indicios que invitan a pensar que la huelga puede tener recorrido, al menos durante el primer día. El ministro de Transportes, Óscar Puente, que durante la pasada semana participó en persona en una de las reuniones con los representantes de los trabajadores, ha pasado el fin de semana en Arabia Saudí, donde ha firmado un acuerdo para dar continuidad al contrato de Renfe como gestor de la alta velocidad del país y ha firmado la venta de 20 trenes Talgo. También refuerza la movilización el hecho de que han fallecido dos compañeros maquinistas (en los accidentes de Gelida y Adamuz) y que los convocantes sean tantos y tan variados: el comité general de empresa de Renfe y Adif y los sindicatos de Iryo y Ouigo, además de Serveo, compañía que presta servicios de a bordo a los trenes.

Francisco Cárdenas, responsable de UGT en Renfe, no era capaz este domingo por la noche de aventurar cómo terminaría la jornada. Perro viejo de la empresa, ha recordado en conversación con Guyana Guardian que en el pasado ya se anularon huelgas “a las dos o a las tres de la madrugada”. Si fuera el caso, lo que es seguro es que el servicio ferroviario empezará a medio gas y de manera desordenada, sin tiempo material de reorganizar los turnos. Renfe opera en 15 núcleos urbanos y metropolitanos de todo el Estado. En total, 1,2 millones de viajeros en toda España, de los que el 80% corresponden a las redes de Madrid y Barcelona.
Lo que está por llegar
Los servicios mínimos son del 66% en horas punta y del 33% el resto del día, pero, a la vista de la situación, lo mejor es no fiarse
Para el caso de Rodalies, el Govern ha marcado servicios mínimos del 66% entre las 6.00 y las 9.30 horas y de 17 a 20.30 horas, y del 33% para el resto de la jornada. Si hay huelga, explican maquinistas en activo, puede que muchos compañeros no se presenten al no haber recibido a tiempo, dicen ellos, la carta de servicios mínimos. Si estos días los horarios ya son poco fiables, con paro de por medio, festival.

La movilización llega en pleno reset de Rodalies, con líneas aún cortadas por las revisiones de Adif y con un bajón importante del número de viajeros. Del 25%, asegura Renfe. Durante el fin de semana se han recuperado la R13 y la R14 y también se ha solventado el corte de la R4 en Sant Feliu de Llobregat causado por la caída de tierras sobre la infraestructura. Pero sigue la afectación en otros tramos de la R4, la R1, la R8 o la R7.
Así las cosas, la huelga, si cristaliza, tendrá en Catalunya un efecto mucho menor que en circunstancias normales, esto es, con todas las líneas operativas de punta a punta, cosa que no sucederá hasta abril. O hasta que José Antonio Santano pueda volver a casa.
El doble de coches y el triple de camiones en la C-32
El director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, ha explicado este domingo cómo se ha comportado la circulación en el sur de Catalunya en estas casi dos semanas con la AP-7 cortada entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia. Ha echado mano de una palabra que usa de manera habitual y que resume bien lo sucedido. “Lo que hemos buscado es el balanceo del tráfico”, esto es, que los coches y los camiones se distribuyan de manera ordenada por las vías que, más o menos, trazan el mismo recorrido que la autopista del Mediterráneo, esos 343 kilómetros desde La Jonquera hasta la salida de Ulldecona que son, junto a Rodalies, la columna vertebral de la movilidad en Catalunya. Lamiel se ha detenido en los registros de la C-32, una de las vías que aún son de peaje. Las otras son la C-16 y el túnel del Cadí. Con la subida de las barreras, ha aseverado, el paso de coches se ha doblado y el de camiones se ha triplicado, cosa que demuestra hasta qué punto es disuasorio el pago por uso de esta arteria, cuya concesión privada vence en el año 2039. El uso masivo de esta autopista hizo, además, que se redujera ligeramente la entrada y salida a Barcelona por la B-23.
