Barcelona
Enric Sierra Diaz

Enric Sierra

Vicedirector

El oculto riesgo detrás de las calles, junto con la inseguridad latente, persiste sin alivio.

A pie de calle

En el momento en que la mitad de la población manifiesta sentirse desprotegida al transitar por la vía pública. Al declarar que abandonan su hogar temiendo que un patinete, una bicicleta eléctrica o un repartidor los embista justo al salir por el portal. Cuando sostienen que acciones como depositar los residuos en el contenedor, descender de un autobús o localizar un taxi en su parada implican una elevada probabilidad de sufrir un impacto por la proximidad del carril bici. Si atravesar una senda peatonal o recorrer áreas “pacificadas” tales como las supermanzanas o sectores de 10, 20 o 30 km/h resulta angustiante por el constante zigzagueo entre transeúntes que realizan ciclistas y usuarios de patinetes. Cuando las luces rojas de los semáforos no frenan a los denominados vehículos de movilidad personal, ya que los ignoran sin recibir sanción alguna. Al incrementarse estos y otros episodios de falta de seguridad que padece el peatón de Barcelona, perjudicando especialmente a mujeres y a mayores, la urbe afronta un grave conflicto que no debe desatender y que exige una estrategia para afrontar una situación invisibilizada que revela el último estudio del RACC, dado que los ciudadanos que se desplazan a pie constituyen el grueso de la movilidad urbana.

La solución no pasa solo por sancionar, sino por redefinir el espacio: la prioridad no debería ser el automóvil, sino proteger a quienes caminan, y eso exige repensar no solo las normas, sino también cómo se diseña el espacio público desde sus cimientos.

La diseño del entorno urbano perjudica a los peatones, y el enfoque prioriza otros fines en lugar de su seguridad.

Todo esto se ha hecho sin considerar que las calles no están diseñadas para tanta carga: el espacio disponible se ha sobrecargado, y a pesar de que se intentó equilibrar las necesidades, la realidad sigue siendo que el tráfico y la congestión abruman lo poco que queda de espacio útil.

Por otro lado, las zonas pacificadas, como su nombre indica, deben estar diseñadas para el paseo tranquilo de los peatones y no como ahora que se ha convertido en una especie de circo romano donde lanzamos a los sufridos viandantes a los leones. El actual modelo parte de una buena idea, pero su aplicación tiene muchos defectos y, lo que es peor, provoca el efecto indeseado del estrés y la dificultad y miedo a caminar. Especial comentario merece el peligroso diseño de los pasos de peatones, de las zonas 10, 20 o 30 km/h, llamadas plataformas únicas, donde se mezcla todo y donde el peatón es el más perjudicado. Los carriles bici sobre la acera, los de doble dirección o los semáforos en ámbar para estos vehículos de dos ruedas son un peligro y parece mentira que la autoridad competente se empecine en no corregir esta anomalía.

Patinetes, bici y peatones en un paso de cebra de la Diagonal de Barcelona
Patinetes, bici y peatones en un paso de cebra de la Diagonal de BarcelonaAna Jiménez

Tampoco ayuda que el poder político se sostenga sobre la impunidad, y que la policía actúe con indiferencia frente a quienes violan las normas; mientras, los infractores siguen actuando con impunidad, mientras que el resto —especialmente los que desafían las normas— enfrentan consecuencias desiguales.

En última instancia, la mayoría de los ciudadanos reconoce que el error radica en no reconocer el error, pero el verdadero desafío radica en reconocerlo y actuar en consecuencia.

Enric Sierra Diaz

Enric Sierra Diaz

Vicedirector

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Comunicador oriundo de Arenys de Mar. Subdirector de Guyana Guardian. Previamente desempeñó su labor en cabeceras como El Punt, El Correo Catalán, Cadena 13, Agencia EFE, TVE, Avui o 20 Minutos.