Barcelona

Un 27% de los patinetes eléctricos, la pesadilla de los peatones, siguen circulando en sentido contrario.

Movilidad en Barcelona

Los peatones consideran a los VMP como el más ignorado y el que les inspira mayor desconfianza al desplazarse por la ciudad.

Patinete eléctrico circulando sobre la acera de la calle Pelai de Barcelona

Patinete eléctrico circulando sobre la acera de la calle Pelai de Barcelona

Mané Espinosa

En Barcelona, más del cincuenta por ciento de los trayectos cotidianos se llevan a cabo caminando. Este dato resulta tan positivo como preocupante, considerando que quienes caminan representan el eslabón más frágil dentro del tránsito de la ciudad. El RACC dio a conocer este martes una investigación acerca de este amplio grupo, confirmando nuevamente que los vehículos de movilidad personal (VMP), al igual que ocurrió previamente con las bicicletas, constituyen el mayor factor de conflicto y desconfianza, aun cuando ambos grupos participan únicamente en el 11,4% de los accidentes frente al 74,6% protagonizado por automóviles y motocicletas, de acuerdo con los datos de la Guardia Urbana. Además de ser percibidos por los transeúntes como los usuarios menos cautos o que provocan mayor riesgo, continúan ignorando reglas fundamentales de tráfico, destacando que un 27% de los patinetes eléctricos transita en dirección prohibida.

Dicha proporción disminuye al 7% tratándose de las bicicletas, un dato que refleja la consolidación de los ciclistas en el esquema circulatorio de la urbe. El RACC, a través de su análisis inaugural sobre el tránsito peatonal, ha efectuado 20.600 seguimientos en doce emplazamientos de la capital catalana. En las plataformas de convivencia, los VMP resaltan otra vez por sus cifras reducidas. En estas calzadas de tráfico calmado con prioridad revertida (donde el viandante rige el entorno), la celeridad máxima permitida es de 10 kilómetros por hora.

Los patinetes son los que menos respetan este límite. Solo un 3% de los usuarios cumplen con la normativa, mientras que un 58% circula entre 10 y 20 km/h y un 39% supera los 20 km/h. La situación es aún peor para los VMP comerciales, con un 2% de cumplimiento y un 55% que excede más del doble el límite permitido. Sin embargo, en el conjunto general de vehículos, se observa un dato alarmante: el 90% respeta el límite de 10 km/h en estas vías de plataforma única.

Dos posibles explicaciones: hay un desoído sistemático de la normativa o, simplemente, no la conocen, pues tampoco es sencillo seguir tantas modificaciones viales en una ciudad que mantiene ocho límites de velocidad distintos y que en los últimos años ha impulsado las supermanzanas, los ejes verdes, las zonas 30, el urbanismo táctico o las plataformas únicas. Como ha resumido Cristian Bardají, director del área de Movilidad de RACC, “la velocidad de transformación del espacio público ha sido más rápida que la capacidad de asimilación de la sociedad”.

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