Barcelona confía en que la ordenanza del civismo rebaje la percepción de inseguridad
Incivismo
El gobierno del alcalde Collboni apuesta por un mayor rigor y efectividad en la aplicación de la normativa modificada

Jaume Collboni, hoy, en la presentación de la nueva etapa de la ordenanza de la convivencia en el espacio público

La modificación de la ordenanza de la convivencia en el espacio público de Barcelona, que actualiza la norma de finales del 2005, ya está vigente y, según el gobierno municipal, también están a punto todos los mecanismos para que, esta vez sí, el cumplimiento de las reglas del civismo en la ciudad y las sanciones derivadas de su vulneración sean plenamente efectivos.
El bando del alcalde publicado ayer, domingo, es el punto de partida de esta nueva etapa de la ordenanza, que nace del consenso alcanzado por el partido que gobierna la ciudad, el PSC, y el principal grupo de la oposición, el de Junts. Ambos confían en que una aplicación más estricta y efectiva de la ordenanza, que impida que el texto se convierta en papel mojado, sirva para rebajar la percepción de inseguridad de los barceloneses, que sigue en niveles altos a pesar del notable descenso del número de delitos –o por lo menos del número de denuncias– registrado el pasado año. Aunque abarcan cuestiones distintas, incivismo e inseguridad –la percepción de la misma– tienen vasos comunicantes.
La Guardia Urbana de Barcelona ha comenzado a desplegar un dispositivo integral que cubre toda la ciudad, con patrullas uniformadas y de paisano que actuarán en los puntos más sensibles, aquellos en los que suelen manifestarse con más frecuencia las actitudes incívicas, muchas veces vinculadas a un conflicto de intereses y de disputa del espacio público.
El alcalde Jaume Collboni ha afirmado hoy que la renovada ordenanza no gustará a los “sinvergüenzas”. Para que así sea es necesario que las sanciones sean efectivas, cuestión que en los 20 años de aplicación de la norma cívica nunca se ha resuelto satisfactoriamente.
La modificación aprobada incluye novedades como la prohibición de las rutas etílicas y el endurecimiento de las sanciones, con importes que pueden llegar a los 3.000 euros.
La Guardia Urbana dispone de medio centenar de aparatos para el cobro instantáneo de las multas, un instrumento que se espera resulte especialmente útil para evitar que los visitantes que incumplen las reglas del civismo en Barcelona se vayan de rositas.
El 2025 se registraron 114.528 denuncias por incivismo y la Urbana gestionó 422.798 incidentes a través del teléfono 112, un 5,2% más que en 2024. El 22,96% de las incidencias tuvieron que ver con su labor de policía administrativa y la práctica totalidad estuvieron relacionadas con conductas incívicas como la contaminación acústica, el consumo de alcohol, la venta ambulante y el uso inadecuado del espacio público

