Las mujeres en tiempos de guerra: Ucrania y el derecho a cuidar
Cuatro años de conflicto
Una mesa redonda en el Palay Macaya pone en valor y reivindica el papel de las madres durante la invasión rusa, tanto las que se han quedado como las que viven como refugiadas

Mas de Xaxàs, Chernovolenko, Fuertes, Quitet y Caram, por ‘zoom’ desde Ucrania, este lunes, en el Palau Macaya.

Las primeras llegaron en tren el 18 de marzo del 2022. A media tarde de un viernes. Su ademán desolador dibujó no sin esfuerzo una cierta sonrisa al comprobar, en el andén de la estación de Sants, que alguien les hablaba en su idioma. Eran mujeres ucranianas con sus hijos que llevaban días, incluso semanas, cruzando Europa para empezar algo que se pareciera a una nueva vida lejos de la guerra y las sirenas, pero también de sus familias, juguetes y sueños compartidos. Han pasado ya cuatro años y ese derecho a cuidar sigue pisoteado por un ejército ruso que perpetúa la diáspora y sentencia a un infierno a las que se quedaron. De todo ello, de la mujer refugiada en tiempos de invasión, se ha hablado este lunes en el Palau Macaya, un acto en el que han abundado los agradecimientos por la buena acogida aunque también han volado algún que otro reproche, pero sobre se han respirado muchas dudas y escasa fe en la paz.
El periodista de Guyana Guardian Xavier Mas de Xaxàs ha moderado una interesante mesa redonda focalizada en la naturaleza universal de la figura femenina en tiempos de guerra, cuando todos los instintos se disparan y viven en permanente alerta. El evento, organizado de manera conjunta por los consulados de Bélgica y Ucrania bajo el auspicio de la Fundació La Caixa, ha permitido conocer, a través de un video, la experiencia de 11 mujeres que huyeron de las bombas y ahora residen en Catalunya. “¿Qué puse en la maleta? Solo a mis hijos”, comparte una de ellas. “He recibido tranquilidad para mis niños y la sensación de que no estoy sola”, añade una compatriota. Un sosiego con las raíces en la cabeza: “Quiero regresar a mi hogar, aunque sepa que mi casa ya no existe”.
El testimonio
“Quiero regresar a mi país, aunque sepa que mi casa ya no existe”, relata una mujer refugiada en Catalunya
Josep Quitet, presidente de Creu Roja Catalunya, y Sonia Fuertes, comisionada de Acción Social del Ayuntamiento, han versado sobre la solidaridad, la acción coordinada entre el tercer sector y la Administración, el acompañamiento más allá de la primera emergencia o la respuesta humana y cálida que no debe olvidar la parte más burocrática vinculada a los papeles, la educación de los pequeños o el acceso a una vivienda.
Lucía Caram ha participado en la conversación desde el interior de un coche camino de Odesa cargado de generadores, medicinas y material de emergencia. Partió el viernes al frente de una caravana solidaria formada por 21 autos. La combativa monja, fundadora de la Fundación del Convento de Santa Clara, dijo que las mujeres “están destinadas a reconstruir Ucrania” y ha compartido su admiración por “unas madres que sacan fuerza de no se sabe dónde para seguir adelante”. “No podemos permitir que les arrebaten la libertad y el derecho a cuidar”, ha reivindicado.

Una de ellas es Maryna Chernovolenko, que este lunes se ha acordado de todas las mujeres ucranianas que han sido usadas “como arma de humillación y destrucción”, una violencia sexual, ha denunciado, que se une a la de las bombas, los drones, los cortes de luz, el frío, la ausencia absoluta de certezas, el no poder mantener la comida en buen estado. Sobre el riesgo de normalizar la guerra tras cuatro años de invasión, ha advertido de que Ucrania “es el escudo de Europa” y de que su caída haría que el peligro estuviera “más cerca de cualquier hogar europeo”.
“Nos han acogido como iguales y nos han permitido vivir sin miedo, una calidez que permanecerá para siempre en mi corazón”, se ha sincerado. Sobre sus expectativas, Maryna ha encontrado en una mezcla de catalán, castellano e inglés una genial manera de resumir su sentir: “Ahora vivimos nuestra vida poc a poc, día por día. No tenemos ningún plan de res. Solo poc a poc, step by step”. “El carpe diem es una de las características de la guerra, porque el mañana nunca está garantizado”, ha recordado Mas de Xaxàs, que ha tiznado el acto de datos y la experiencia personal de haber vivido –y narrado en este diario– el conflicto de Ucrania en primera persona. En el largo turno de preguntas del público, varios ucranianos han esgrimido dudas personales sobre su situación y han terminado citándose a la salida con los representantes de Creu Roja y el Ayuntamiento. Lo ha avanzado minutos antes Chernovolenko: “En la guerra, cada uno tiene su propia historia que contar”.
