El riesgo de pobreza sube y ya alcanza a más del 36% de los menores de 16 años en Catalunya
Exclusión social
Respecto al conjunto de la población aumenta hasta el 24,8%, ocho décimas más que en el 2024

Comedor social para jóvenes en riesgo de exclusión social, en l'Hospital de Llobregat

La tendencia a la baja del riesgo de pobreza o exclusión social iniciado en el 2021 se vio frenada en el 2025 al alcanzar al 24,8% de la población de Catalunya, según constata la Enquesta de Condicions de Vida publicada esta mañana por el Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat). El dato más preocupante es un nuevo aumento para la franja de los menores de 16 años, que se sitúa en el 36,1%, 1,3 puntos más que en el año anterior.
También en los grupos de 16 a 64 años y de más de 65 se incrementa hasta el 24,5%, nueve décimas más, y el 17,3%, tres décimas más, respectivamente.
La tasa Arope contabiliza la población en riesgo de pobreza o exclusión social en función de al menos tres de los componentes que la conforman: la tasa de riesgo de pobreza, del 18,9% (+1,5%), las personas que declaran sufrir privaciones materiales y sociales severas, el 8,9% (+0,3%), y la baja intensidad en el trabajo, del 5,9% (-0,2%).
La tasa Arope es del 48,6% en el caso de las personas extranjeras, 5,9 puntos más que en el 2024, mientras para los ciudadanos españoles es del 17,2%, cuatro décimas menos.
El Idescat recoge los indicadores del nivel de privación material severa de los hogares, cuyos resultados son fruto de aspectos subjetivos de las condiciones de vida. Así, un 35,5% de los catalanes, tres décimas más que en el 2024, manifiestan no tener capacidad para hacerse cargo de gastos imprevistos de 900 euros, pero desciende un punto, hasta el 29,4%, el número de familias que no puede permitirse una semana de vacaciones al año. También retrocede en ocho décimas, hasta el 16,8%, los hogares que indican no tener recursos para mantener sus casas a una temperatura adecuada.
El porcentaje de población que no llega a fin de mes con facilidad se eleva al 52,5%, lo que supone un ligero incremento, de tres décimas, y aumenta en cinco décimas las que dicen que acaban el mes sin problemas, el 19,7%.
El umbral de riesgo de pobreza (con ingresos del 2024) aumentó un 4,1% en el 2025, estableciéndose en los 13.862 euros, en los hogares de una sola persona, lo que determina una tasa de pobreza del 18,9%. El Idescat calcula el umbral de pobreza en función de la distribución de la renta de todos los hogares de Catalunya mientras que el INE aplica el umbral del conjunto de España, que es de 12.220 euros para los hogares de un único miembro, por lo que los resultados son diferentes. El INE fija en Catalunya una tasa de pobreza del 14,3%, 4,6 puntos menos que aplicando el umbral catalán.
El informe Foessa, presentado a finales del 2025, ya alertaba de que la mejora de los indicadores económicos de los últimos años en Catalunya no había evitado la persistencia de una bolsa de trabajadores pobres. La investigación Foessa remarcaba que el 38% de la población ocupada estaba en una situación de “precariedad laboral”, porcentaje que aumentaba hasta el 65% en el caso de los menores de 30 años.

