Los Mossos atendieron en 2025 a seis menores para prevenir la mutilación genital femenina y a dos chicas que ya la habían sufrido
Catalunya
Las niñas más pequeñas atendidas en 2025 tenían cinco años y las mayores 18

Judith Avellaneda, agente de la Unitat Central d'Atenció i Seguiment a Víctimes.
Durante el 2025 los Mossos han atendido a seis menores que podrían haber sido víctimas de la mutilación genital femenina, si viajaban al país de origen y a otras dos chicas que ya la habían sufrido antes de llegar. Las más pequeñas tienen cinco años y las mayores dieciocho.
Cuatro casos han llegado a la Región Policial Metropolitana Norte (RPMN), dos a la de Ponent -las de las mayores de edad-, una en la sur y otra en la de Girona.
Judith Avellaneda, mossa de la Unidad Central de Atención y Seguimiento a Víctimas asegura que de los ocho casos que la policía catalana ha atendido durante el 2025, seis se han detectado gracias a esta labor preventiva, y cuatro de ellos han sido identificados directamente por los servicios sociales.
La agente sostiene que detectar situaciones de riesgo de mutilación genital femenina (MGF) no siempre es fácil: a menudo las alertas se activan gracias a señales sutiles que llegan a través de los agentes que, aparte de los Mossos, integran la red del protocolo contra la mutilación genital femenina: centros educativos, atención primaria y, sobre todo, servicios sociales.
Mossos, escuelas y servicios sociales no solo tienen en cuenta que las niñas pertenezcan a grupos practicantes de la mutilación. Viajes repentinos a su país de origen fuera de los periodos vacacionales, de los que la pequeña explica que le han preparado una fiesta, explicaciones imprecisas sobre el motivo del desplazamiento o situaciones en las que la niña no viaja con sus padres son señales de alarma.
Protocolo
En estas circunstancias, el protocolo establece que la niña debe acudir a su pediatra y que el profesional pida a los padres el compromiso por escrito de que la hija no será mutilada. El protocolo puede activarse a raíz de una revisión médica o cuando existen antecedentes familiares, si la madre esté mutilada es uno de ellos.
“A partir de estas valoraciones conjuntas explica Avellaneda se comunica el caso en el juzgado, que decide si es necesario aplicar medidas cautelares como la retirada del pasaporte o la prohibición de salir del país hasta la mayoría de edad”. Las medidas pueden mantenerse durante años, aunque posteriormente se revisen otras situaciones familiares.
Éste es el caso de tres niñas que los Mossos han seguido este 2025 de una misma familia. Una de ellas ya fue atendida en el 2013 por un posible riesgo. Según ha explicado la responsable policial, “después de valorar la situación, el juez ordenó como medida cautelar retirar el pasaporte a la menor y prohibir que la niña pudiera salir del país”.
Ahora se ha revisado el caso de las dos hermanas pequeñas. “Los padres han firmado el compromiso de no mutilación y el juez ha considerado que no es necesario aplicar ninguna medida cautelar”. Como son dos causas diferentes, la prohibición de salir del país de la primera hija sigue vigente.
Sobre las dos chicas mayores de edad atendidas por los Mossos que ya habían sufrido la mutilación en sus países de origen, Avellaneda ha explicado que tuvieron conocimiento a través de una fundación especializada en mutilaciones, que las había atendido.
En estos casos, la policía informa a los juzgados y la fiscalía, pero dijo que el delito no se persigue penalmente porque la práctica no se produjo ni se facilitó desde Catalunya.
Cifra oculta
Según Avellaneda, los Mossos trabajan con la certeza de que existe una cifra oculta de casos de mutilación genital femenina. En este sentido, Avellaneda ha remarcado que en este ámbito la detección es especialmente compleja porque la mayoría de las víctimas son menores de edad: “Muchas veces las criaturas no saben ni lo que es, ni lo que les deben hacer, no tienen conocimiento de que sufrirán un delito”, ha explicado.
A esta dificultad se añade que la mutilación genital femenina es una práctica que forma parte del ámbito de la sexualidad, una cuestión que para muchas culturas es algo “muy íntimo”. “Nosotros estamos acostumbrados a hablar de temas de salud sexual o reproductiva, pero no todas las culturas tienen esa apertura”, ha comentado la moza que ha añadido que en estos entornos “lo normal es estar mutilada, tener problemas durante el parto o con la menstruación, o sufrir infecciones”. Todo ello, ha afirmado, hace que “cueste mucho hablar” y puede retrasar durante años la toma de conciencia de las víctimas.
Descenso
Aunque los datos policiales muestran un ligero descenso de casos en los últimos años – en 2023 se detectaron 13 niñas que podían estar en riesgo si viajaban al país de origen de la familia, en 2024 se atendieron a diez menores en el ámbito preventivo y dos más que ya habían sido mutiladas, y el 2 insistido en que el trabajo de prevención, formación y concienciación no puede detenerse porque se trata de una problemática que persiste.
“Estamos en un mundo globalizado en el que los procesos migratorios son constantes y no hay una estabilidad poblacional”, ha apuntado Avellaneda, quien ha indicado que constantemente llegan ciudadanos de fuera que desconocen la ley, las normas y la cultura de Catalunya. Así, ha subrayado la importancia de que exista una excelente coordinación entre todos los agentes que conforman la red de protocolo contra la MGF.
En paralelo, ha explicado que los Mossos llevan a cabo acciones en países donde este tipo de prácticas son habituales, como es el caso de Gambia, donde se desarrolla un programa en colaboración con la policía de ese país para compartir experiencias, reforzar la prevención y dar a conocer el protocolo que existe en Catalunya.
Este viernes se celebra e Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina para denunciar esta violencia contra las mujeres y niñas.
