Saaki, el robot vasco que acompaña emocionalmente a los niños hospitalizados en Vitoria

Innovación en Salud

Un proyecto piloto buscará rebajar la ansiedad de los menores y no se descarta su uso con personas mayores en el futuro

El robot humanoide Saaki, en su presentación en el hospital de Txagorritxu

El robot humanoide Saaki, en su presentación en el hospital de Txagorritxu

Irekia

Txagorritxu, el hospital vitoriano en el que ven la luz la mayor parte de niños alaveses, ha recibido esta semana una visita muy especial. Se llama Saaki, apenas mide 130 centímetros y ha llegado para alegrar la estancia hospitalaria a los niños ingresados. Este robot humanoide llega de la mano de Bioaraba, junto al Servicio Vasco de Salud-Osakidetza y la Fundación Vital, con el objetivo de “ampliar” el servicio de los trabajadores del centro, “no de sustituir a nadie”, según han indicado desde el Gobierno vasco.

El objetivo de Saaki durante su estancia en el hospital de Txagorritxu será sobre todo de acompañamiento emocional. Este robot, un Unitree G1 EDU, buscará “aliviar el miedo, rebajar la ansiedad y deshacer la incertidumbre de los niños que afrontan un ingreso de varios días”. Lo hará contando cuentos, chistes u ofreciendo conversaciones espontáneas, algo que es posible gracias a un sistema de inteligencia artificial y sensores 3D, incluidos dentro de las proporciones de niños de 9 a 11 años (esos 130 centímetros y 35 kilos de peso).

A través de la robótica social se busca “mejorar la experiencia hospitalaria”

“Se trata de buscar nuevas formas de acompañamiento emocional, de apoyo educativo y de entretenimiento para pacientes de Pediatría, aliviando la ansiedad que con frecuencia acompaña las estancias hospitalarias”, indican desde el Departamento de Salud del Gobierno vasco.

Juan Fernández, coordinador de Innovación de Bioaraba, considera que supone “un paso adelante” hacia la humanización asistencial, algo que puede sonar contradictorio tratándose de un robot, si bien los expertos creen que puede tener un impacto muy positivo en un entorno en el que la rutina hospitalaria se come a menudo la sonrisa.

“La innovación en salud no solo implica desarrollar nuevas tecnologías, sino integrarlas de forma significativa en los entornos clínicos reales. Con Saaku, damos un paso adelante en la investigación aplicada, explorando cómo la robótica social puede mejorar la experiencia hospitalaria de las y de los pacientes pediátricos. Este proyecto nos permite generar conocimiento, evaluar impacto emocional y abrir nuevas líneas de trabajo en humanización asistencial desde una perspectiva científica y multidisciplinar”

Se valorará su impacto emocional y su potencial para complementar la labor del personal sanitario

En su estreno en el hospital de Txagorritxu, Saaki ha bailado, reído y conversado con Jon y Ariadne, todo ello en presencia del consejero de Salud del Gobierno vasco, Alberto Martínez.

“Desde el Departamento de Salud impulsamos una innovación tecnológica que se traduzca en avances reales para la ciudadanía. El proyecto Saaki supone un avance notable hacia una atención pediátrica más humana y emocionalmente sensible, y evidencia que la tecnología, aplicada con criterio, puede convertirse en un apoyo esencial para el bienestar de los niños y niñas hospitalizados”, ha indicado

Aunque SAAKI puede desplazarse por sí mismo sorteando obstáculos, siempre se moverá acompañado por un adulto y, de hecho, su labor será siempre supervisada.

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Durante los primeros meses se analizará si los niños —de entre cuatro y trece años— lo aceptan, si de verdad su compañía mejora algo más que el ánimo momentáneo. Así, se valorará su impacto emocional y su potencial para complementar la labor del personal sanitario.

A partir de ahí, se determinará si el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza le puede asignar nuevas labores. De momento Saaki será el amigo de los niños de Txagorritxu, aunque no se descarta que en el futuro pueda acompañar a personas mayores.

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