Comunidad Valenciana

Estas Navidades desatan las estafas digitales

La campaña navideña de este año ha venido acompañada de una preocupante oleada de fraudes digitales. Coincidiendo con el pico de compras en internet, se ha detectado un notable aumento de tiendas online falsas que se aprovechan del tirón de las rebajas para estafar a los consumidores. Lejos de ser casos aislados, el fenómeno se extiende por todo el comercio electrónico y afecta tanto a compradores inexpertos como a usuarios habituales.

Desde finales de noviembre, numerosos expertos en ciberseguridad han alertado sobre la aparición de páginas web fraudulentas que imitan con gran precisión el aspecto de comercios legítimos. Logotipos idénticos, diseños cuidados y una navegación similar a la de tiendas reconocidas hacen que muchos usuarios no detecten el engaño hasta que es demasiado tarde. El mecanismo es simple: se ofrece un producto con un gran descuento, se cobra el importe… y el pedido nunca llega.

Una persona sujeta varias bolsas con compras de Navidad 
Una persona sujeta varias bolsas con compras de Navidad Eduardo Parra - Europa Press / Europa Press

Pero el daño no se limita a la pérdida económica. Al completar la compra, el cliente facilita datos personales y bancarios que, en muchos casos, acaban en redes de fraude o suplantación de identidad. Todo ello en un contexto de gran actividad comercial, donde el impulso y la urgencia por aprovechar ofertas pueden pesar más que la precaución.

El patrón se repite año tras año, pero en esta ocasión el volumen ha sido especialmente alto. Según distintos estudios, cada Navidad se crean miles de dominios específicamente diseñados para estafar, muchos de ellos operativos durante apenas unas semanas. Son webs que desaparecen tras consumar el fraude, lo que dificulta enormemente su rastreo.

Ofertas excesivamente atractivas, muy por debajo del valor de mercado, suelen ser un gancho habitual”

Hay señales que pueden ayudar a identificar estos portales. Una de las más claras es el precio: ofertas excesivamente atractivas, muy por debajo del valor de mercado, suelen ser un gancho habitual. También conviene revisar la dirección del sitio web. Muchas veces se trata de dominios con pequeñas variaciones respecto al original, como errores tipográficos, guiones añadidos o extensiones poco comunes.

La falta de información legal, como un nombre de empresa, domicilio fiscal o contacto verificable, también es un indicio claro. En muchos casos, el apartado de devoluciones es confuso o directamente inexistente, y los métodos de pago no ofrecen garantías al comprador.

Las opiniones de supuestos clientes, si existen, suelen carecer de naturalidad o estar claramente manipuladas”

El contenido de estas páginas suele delatar su origen: textos mal redactados, imágenes recicladas de otros sitios, descripciones genéricas o traducciones automáticas son señales de alarma. Las opiniones de supuestos clientes, si existen, suelen carecer de naturalidad o estar claramente manipuladas. Además, los perfiles en redes sociales suelen estar inactivos o recién creados.

Desde las autoridades y organismos de protección al consumidor insisten en la necesidad de extremar las precauciones durante estas fechas. Desconfíe de enlaces recibidos por correo o redes sociales si no ha solicitado información, y no realice compras sin antes comprobar referencias externas del sitio web. Un par de minutos de verificación pueden evitar disgustos.

El auge de este tipo de estafas evidencia una realidad preocupante: el comercio electrónico avanza a gran velocidad, pero la cultura de la prevención no siempre lo acompaña. La responsabilidad no debe recaer únicamente en el consumidor. Plataformas digitales, bancos y administraciones tienen un papel clave en la detección y bloqueo de estas redes, al tiempo que se hace imprescindible reforzar la educación digital para proteger a los usuarios. Porque en el escaparate global de internet, no todo lo que brilla es una ganga.