Las Claves
- Juanfran Pérez Llorca busca estabilidad interna en el PP valenciano mediante nombramientos estratégicos para integrar diversas corrientes del partido.
- La designación de Carlos Gil
El jefe de la Generalitat y máximo responsable del PP valenciano, Juanfran Pérez Llorca, era consciente de que su llegada al liderazgo de los populares valencianos podía provocar diversos roces. Debido a esto, el dirigente se ha esforzado a lo largo de estos días iniciales en establecer vínculos para alcanzar una estabilidad interna que le permita iniciar sus labores tanto en la Generalitat como en la formación. Tal estrategia contrasta con las recientes determinaciones de la referente del PSPV, Diana Morant, las cuales han provocado descontento entre los sectores críticos (e incluso los afines) de la organización.
Durante la jornada de ayer, la sesión plenaria del Consell ratificó la designación de Carlos Gil en el cargo de secretario autonómico de Política Institucional y Cohesión Territorial. Gil, quien mantiene un vínculo estrecho con el dirigente provincial Vicent Mompó, fue nombrado secretario general del PP de la Comunidad Valenciana dentro de la gestora validada por Génova. Con este movimiento, el president lograba calmar el descontento entre los seguidores de Mompó, quienes percibían una falta de representación en la estructura del actual Consell. Se trata de un gabinete regional en el que se integran las diversas corrientes internas de la formación conservadora.
Previamente, Llorca había manifestado su consideración hacia la alcaldesa de València y asimismo diputada, María José Catalá, una de las figuras que se barajó para sustituir a Carlos Mazón. En realidad, resultó ser la parlamentaria inicial en rubricar el documento mediante el cual el grupo popular planteó ante las Corts Valencianes el nombramiento de Llorca. El miércoles anterior, el president no vaciló en visitar, otra vez, el Ayuntamiento de València para evidenciar su excelente relación con la alcaldesa. Durante este viernes, el jefe del Consell acompañó a Mompó en la Junta Directiva Provincial que tuvo lugar en Alzira. El plan de unificar la formación resulta obvio y da la impresión de estar rindiendo beneficios.
El único conflicto interno en el PP parece residir en el trato poco cordial entre Catalá y Mompó. Y es que la concordia orgánica es compleja de conseguir.
Basta con consultar al PSPV para confirmarlo. La determinación de Morant de retirar a Toni Gaspar de la portavocía adjunta socialista y cesar a Alejandro Soler de su cargo como coordinador parlamentario del PSPV en el Congreso ha provocado agitación en la formación del puño y la rosa. Durante la reunión ejecutiva en la que se comunicaron las modificaciones, el líder provincial de Valencia, Carlos Fernández Bielsa, intervino para manifestar que las variaciones en la cúpula del grupo en las Corts resultaban “un error” y que se consideraban “innecesarios”. El responsable que se impuso al aspirante respaldado por Morant en el cónclave provincial reivindicó el trabajo de su colega, subrayando que se trata de alguien que “suma y no resta”.
Realmente, Gaspar destaca como uno de los representantes más apreciados en las filas parlamentarias y, aun con su respaldo explícito a Bielsa, ha mantenido la compostura en todo momento, llegando a acatar el giro del partido sobre el modelo de financiación autonómica planteado por Madrid que no le satisfacía plenamente. Puesto que es difícil justificar el relevo de Gaspar por razones de gestión, diversos integrantes de la formación optan por referirse a “ajuste de cuentas” y advierten que se trata de una maniobra desacertada, sobre todo restando poco más de un año para las votaciones. “Si aspirar a gobernar, lo primero que tienes que hacer es pacificar el partido”. Además, recuerdan el precedente sentado anteriormente por Ximo Puig.
Toni Gaspar ratificó y respaldó el cambio en la narrativa sobre la financiación que impulsó Madrid.
El argumento ofrecido el jueves por Morant sobre la negativa de Gaspar a ocupar un puesto relevante en la dirección (la ministra le propuso la presidencia del PSPV) no resulta del todo creíble. Esto se debe a que el parlamentario consideraba inviable aceptar dicha función durante el conflicto interno por el cónclave provincial, donde respaldaba de forma pública a Carlos Fernández Bielsa.
Durante la reunión de la directiva del jueves por la tarde, Alejandro Soler también intervino, aunque los asistentes señalaron que lo hizo con una actitud más moderada. Consintió las modificaciones, pero puntualizó que no formar parte de la ejecutiva del PSPV no representaba un obstáculo para integrar la dirección del grupo, argumento que se había utilizado para justificar dichas variaciones.


