Tránsito en València: trabajos en cada rincón, protestas por la frecuencia de buses y metro y ¿un aumento de vehículos?

Análisis

Las demoras en Metrovalencia o Cercanías, sumadas a la discutida regularidad de los buses de la EMT, incentivan el empleo del coche particular en una urbe que no consigue ratificar su Zona de Bajas Emisiones.

La calle Jorge Juan de València ha permanecido cerrada al tráfico durante el período navideño

La calle Jorge Juan de València se ha mantenido sin circulación de vehículos durante las festividades de Navidad. 

AJUNTAMENT DE VALÈNCIA

Las Claves

  • El Ayuntamiento de València canceló el ensayo de peatonalización navideño tras las quejas vecinales y los atascos generados en el centro.
  • La oposición critica a María José Catalá por improvisar y perder subvenciones europeas al no aprobar la Zona de Bajas Emisiones.
  • Estudios de la UPV indican que los niveles de NO₂ en València duplican los límites europeos previstos para el año 2030.
  • Las obras en la avenida Pérez Galdós y los fallos en Metrovalencia complican la movilidad diaria de los residentes y turistas.

La administración del Ayuntamiento de València bajo el mando de María José Catalá ejecutó su estreno peatonal durante la Navidad. Se trató únicamente de un ensayo experimental, con la intención de establecerlo permanentemente si resultaba exitoso en el futuro, lo cual representó una transformación relevante en la rutina del núcleo urbano al restringir la circulación en una de las vías de comercio primordiales. Atascos vehiculares en jornadas de gran actividad comercial y elevada afluencia de transeúntes presionaron un tránsito ya complicado, implicando el traslado de los puntos de parada ordinarios para cerca de 16 rutas de transporte de la EMT. No obstante, la modificación no fue bien recibida por los residentes, quienes manifestaron su descontento por las molestias, ante lo cual el Consistorio ha atendido las quejas y optado por desestimar la medida para buscar una alternativa que posea la aprobación de la comunidad pero que no contemple, inicialmente, la clausura de la vía a los automóviles.

Tras enterarse de la novedad, los grupos opositores, responsables durante su gestión de relevantes transformaciones peatonales como la de la plaza de la Reina, han reaccionado velozmente para censurar la medida. El edil de Compromís Giuseppe Grezzi manifestó que “Catalá recula porque improvisa” y que en realidad “no cree en una València para los peatones; lleva dos años fomentando el coche y renunciando a ampliar espacio para caminar. Pedimos que se vuelva al espíritu del centro peatonalizado”. Su colega, la representante Papi Robles, afirmó que el periodo navideño “nos ha mostrado las consecuencias muy concretas de las decisiones —y de las renuncias— del gobierno de Catalá para la gente que vive, trabaja o visita la ciudad”. 

El congestionamiento de las calles en Navidad acentúa las críticas de la oposición sobre el manejo de la circulación.

La controversia acerca de si la urbe se planifica (o se planificó por administraciones previas) priorizando al residente o al visitante, un asunto con mayor presencia en la capital valenciana, se mantiene vigente junto al incremento de los apartamentos turísticos y las fricciones que la movilidad causa en la ciudad. En el periodo de Navidad se registraron atascos en las arterias principales, y a este escenario se agarra la oposición para construir su reproche, que ya se había intensificado por la incapacidad, tras el veto de Vox, de convalidar la Zona de Bajas Emisiones antes de finalizar el año. Al no realizarlo, la ciudad —que contaba con su normativa aprobada y sus dispositivos de vigilancia preparados— pierde subvenciones europeas y deberá devolver al Gobierno más de 4 millones en ayudas al transporte. “En 2026 esta ciudad tiene que aprobar una Zona de Bajas Emisiones para dejar de perder ayudas y para poder respirar un aire mejor”, sostiene el portavoz socialista, Borja Sanjuán. 

La urbe ha venido transformándose a lo largo de los ejercicios recientes. Realmente, un análisis novedoso de la UPV y del Instituto de Física Corpuscular (IFIC) ratifica la bajada continuada de la polución gaseosa entre 2016 y 2021 en la localidad. En ese lapso, elementos como el monóxido de carbono y los compuestos orgánicos volátiles decayeron más de un 30%, una disminución que se atribuye, tal como indica el informe, a la caída en el uso de coches diésel y al incremento, todavía modesto pero en desarrollo, de los automóviles híbridos y eléctricos. 

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El aumento de la concienciación respecto al cambio climático impulsa a los científicos a efectuar diagnósticos de la situación urbana, propiciando la aparición de trabajos que tratan la inquietante polución del aire en la urbe; gracias a esto se han divulgado hallazgos como los del proyecto PREDATICS, liderado por expertos del Instituto ITACA-UPV, que examina la trayectoria del NO₂ en la localidad mediante datos recogidos en más de cien emplazamientos y concluye que los registros en València rozan el tope máximo anual que permite la legislación europea actual, aunque multiplican por dos el nuevo límite que será obligatorio en 2030. Victoria Lerma, científica de ITACA-UPV y responsable de la investigación, indica que las mayores concentraciones se detectan en intersecciones, glorietas, estacionamientos y vías de entrada al núcleo urbano, “mientras que los más bajos corresponden a parques, jardines y zonas peatonales”. 

Varias investigaciones sugieren transformar los modelos de transporte debido a las consecuencias perjudiciales de los gases contaminantes en la pureza atmosférica.

¿Existe un mayor volumen de automóviles? Para Compromís, la contestación resulta obvia y se fundamentan en las estadísticas de tránsito de noviembre de 2022 a noviembre de 2025 para sostener que los accesos a València han subido un 4,37%, el desplazamiento por las rondas se eleva más de un 18%, la movilidad en las vías principales escala cerca de un 7% y el total de coches que recorren la urbe crece casi un 7%. Los datos más recientes de la DGT (2023) establecen en 509.974 el número de vehículos registrados en la localidad, si bien el Ayuntamiento señala aproximadamente 498.000 unidades, un 2,34% menos. 

No obstante, el tránsito urbano presenta ciertos puntos críticos, como ocurre en la avenida Pérez Galdós, que se encuentra bajo remodelación y ha concluido ya su etapa inicial de renovación. Debido a los cortes de circulación, se generan constantes retenciones, dado que por dicha vía transitan 56.000 automóviles cada día que actualmente se ven obligados a tomar rutas alternativas. Pese a que se espera que los trabajos terminen a finales de 2026, el panorama en el sector meridional de la urbe resulta poco prometedor, ya que simultáneamente avanzan las tareas del canal de acceso y, previsiblemente pronto, se sumarán las intervenciones del túnel pasante y de la estación central. 

Los especialistas recomiendan medidas restrictivas, administración del estacionamiento y reducir la utilización del coche, junto con opciones de desplazamiento.

A esta mezcla, es necesario sumar la visión de los habitantes, abrumados por las obras viales. Ciertos individuos protestan por las ciclovías, otros por su falta, mientras que otros consultan la hora repetidamente al aguardar el transporte público. Como muestra, en Pérez Galdós el Ayuntamiento afirma que optimizará la fluidez del tráfico y la frecuencia de los trayectos de bus, junto con una disminución en la duración de los viajes, sin embargo, ¿qué ocurre en las demás zonas de la urbe? 

Metrovalencia no goza de una reputación superior, y los recientes fallos técnicos de estos días -con demoras y escenas de numerosos pasajeros aguardando en las plataformas- no contribuyen a cambiar la percepción de tardanza en sus intervalos de servicio. A este conjunto se suma la cuestionada operatividad de Cercanías, que durante este periodo provocó aplazamientos en un par de trayectos debido a un desperfecto técnico en las instalaciones de la estación de Valencia Norte y que suele presentar impuntualidad de forma recurrente. En la jornada de ayer, por ejemplo, se registraron tardanzas en convoyes que partían de Castelló hacia L'Alcúdia, Sueca, Gandia o Sollana. 

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AGENCIAS
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La encuesta municipal de movilidad más reciente data de marzo de 2023, situándose antes de que PP y Vox asumieran el mando local y realizaran variadas transformaciones en la materia estos dos años. Aun así, por aquel entonces la segunda mayor inquietud de los valencianos residía en el tránsito, la circulación y las vías de acceso. Por otra parte, los residentes encuestados daban el visto bueno a la ordenación del tráfico (5,2), a los autobuses (7,5) y al carril bici (7,7), si bien los estacionamientos públicos no alcanzaban el mínimo (4,6). Sería relevante descubrir la visión presente de los habitantes de una capital que incrementa sin pausa su número de residentes y turistas, ya que todos ellos realizan trayectos a diario. 

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