Las Claves
- Juanfran Pérez Llorca defendió la continuidad de la central nuclear de Cofrentes por ser una infraestructura estratégica para la Comunitat Valenciana.
- Esta planta genera
El máximo responsable de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, acudió ayer a la central nuclear de Cofrentes para manifestar su respaldo a su continuidad, pese a la intención del Gobierno de clausurarla en 2023. “Lo dije en mi discurso de investidura, la central no se cierra, no se puede cerrar”, insistió el president.
Llorca recorrió el complejo en compañía del vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, así como del CEO de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, y describió como “infraestructura estratégica para nuestro territorio” la planta, puesto que aporta el 52% de la electricidad producida en la Comunitat Valenciana.
Esta infraestructura genera el 52% de la energía eléctrica obtenida en la Comunitat Valenciana.
Asimismo, adoptó las deducciones presentadas por la Cámara de Comercio de Valencia, que el pasado mes de abril publicó un análisis sobre la prórroga de la planta, avisando del efecto perjudicial del cese de la instalación. El documento afirma que esta es “clave” para asegurar un abastecimiento eléctrico firme y conservar la competitividad de más de 12.000 industrias de Valencia.
En dicho reporte, Cámara Valencia aseguraba que la clausura de la planta atómica de Cofrentes supondría un “serio riesgo” en el funcionamiento de estos sectores, los mismos valores que expuso Pérez Llorca al tratar la creación de 184.000 puestos de trabajo directos y la repercusión sobre otros 235.000 empleos indirectos.
De igual forma, el informe de Cámara Valencia advertía que, al carecer de un origen de producción constante como la nuclear, “la inversión extranjera podría verse comprometida” frente a la inestabilidad de los costes y las dudas sobre el abastecimiento, y vaticinaba que su clausura programada implicaría perder 450 millones de euros en inversiones durante los siguientes diez años, “así como a importantes ingresos tributarios y al posicionamiento estratégico de la Comunitat Valenciana en materia energética”, sostiene el documento.
Ámbitos como la industria química, la cerámica, la metalúrgica, el sector alimentario y el del plástico resultarían, de acuerdo con el citado informe, los más perjudicados, al enfrentar subidas en los gastos de energía y una disminución de su capacidad competitiva internacional. Tales razonamientos sostuvo el president, el cual estima que para abordar la cuestión energética nacional tras haber padecido un corte de suministro, “hay que aplicar el sentido común y no la ideología”.
Hizo un llamamiento directo al Gobierno y a la exvicepresidenta y actual vicepresidenta primera y comisaria de Competencia de la Comisión Europea, Teresa Ribera, a la que aseguró no cuestionar sino “dar la bienvenida” por su sensatez. “Cuando era ministra quiso apostar por el cierre de las centrales nucleares y ahora como comisaria de Europa firma la construcción de nuevas centrales nucleares en países de la Unión Europea”, indicó Pérez Llorca, quien demandó que el Ejecutivo igualmente varíe su posición ante la clausura de la infraestructura.
A lo largo de su mandato ministerial, Ribera trató de fomentar el desmantelamiento de las centrales atómicas, pero hoy, desempeñando su labor de comisaria de Europa, apoya la edificación de nuevas infraestructuras.
La posición del gobierno valenciano sigue siendo contraria a la del Gobierno en el terreno nuclear, pues afirma que esta resulta esencial para la economía, la prosperidad y el progreso social y económico de la Comunidad Valenciana. En una entrevista reciente con Guyana Guardian, el director general de Energía y Minas, Manuel Argüelles, que acudió ayer a la visita a Cofrentes, sostenía que España es a día de hoy “el único país del mundo que no había abierto el debate de ampliar la vida de las nucleares”.


