El Ayuntamiento de València ha rendido este jueves un homenaje unánime a Ricard Pérez Casado, alcalde de la ciudad entre 1979 y 1986, al que ha reconocido su “valentía”, “inteligencia” y “persistencia” para sentar las bases de la València actual. La corporación municipal ha aprobado dedicar una calle o espacio público al exalcalde socialista, fallecido este miércoles, y ha decretado tres días de luto oficial en la ciudad.
El acuerdo ha sido adoptado en una sesión extraordinaria y urgente del pleno municipal, en la que han estado presentes el exalcalde Joan Ribó y dos antiguos ediles del gobierno de Pérez Casado, Vicent Garcés y José Cabrera. Todos los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento —PP, Compromís, PSPV y Vox— han respaldado la iniciativa, que ha servido también como acto institucional de recuerdo y reconocimiento a una figura clave de la etapa inicial de la democracia municipal.
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha abierto el pleno destacando que “hoy se rinde homenaje al segundo alcalde democrático de la ciudad”. En su intervención, ha subrayado que Pérez Casado “formaba parte de los políticos que entendieron que la democracia es una responsabilidad que se ejerce diariamente; un trabajo colectivo que requiere generosidad y capacidad de acuerdos”.
La moción aprobada insta a la Delegación de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales a iniciar los trámites necesarios para dar el nombre de Ricard Pérez Casado a una vía o espacio público de la ciudad. Paralelamente, el consistorio ha habilitado un libro de condolencias para la ciudadanía, que permanecerá en el Salón de Cristal del Ayuntamiento hasta las 20 horas del viernes.
Catalá ha agradecido públicamente la labor del exalcalde, afirmando que “sentó las bases de la València que hoy conocemos”. Ha destacado su perfil intelectual y su decisión de poner “su conocimiento al servicio de la ciudad”, algo que ha calificado de “bastante extraordinario”. “Tuvo valentía para pasar del pensamiento a la acción pública, algo que requiere renuncias”, ha señalado.
La alcaldesa ha recordado que Pérez Casado asumió la alcaldía “en un momento complejo, con graves carencias en infraestructuras y cuando había que dar pasos firmes hacia la modernidad”. En este sentido, ha subrayado que “huyó de los cortoplacismos y pensó en los valencianos a largo plazo”, citando como ejemplo la declaración del viejo cauce del río como zona verde y el impulso decisivo al Jardí del Túria. “No compartíamos formación política, pero sí el amor por la ciudad y la convicción de que València debe estar por encima de todo”, ha afirmado.
Desde el grupo socialista, el concejal Borja Sanjuán ha asegurado que vive “en la València de Ricard, en una que no existiría sin él”. Ha defendido la ciudad “democrática, moderna y exigente” que, a su juicio, representó su mandato, frente a “la València gris y provinciana de los promotores”. “Sin él, el Jardí del Túria no existiría”, ha remarcado.
Sanjuán ha definido a Pérez Casado como “un hombre de cultura, un ‘valencià de bé’ y un político honrado”, no solo en el sentido de la ausencia de corrupción, sino “por su dedicación honesta a la responsabilidad pública”. “Asumió que ser alcalde era imaginar más allá del día a día”, ha concluido.
Por su parte, la portavoz de Compromís, Papi Robles, ha recordado que para Joan Ribó Pérez Casado fue “un amigo y un referente”, destacando su “capacidad de ser disidente con los suyos cuando era lo mejor para València”. Ha afirmado que “la València verde comenzó con él” y ha puesto en valor su “capacidad de diálogo, innovación y valentía” para soñar la ciudad y convertir ese sueño en realidad.

