Cambios en la cúpula de la AVL (
Comunidad Valenciana
Lo último de la Academia actualizado

El pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua que decidió sobre el topónimo de València.

La Acadèmia Valenciana de la Llengua ha iniciado ya el proceso de renovación de un tercio de sus académicos. Serán siete los miembros de la AVL que abandonarán su cargo en los próximos meses entre ellos la presidenta de la institución, Verònica Cantó, y Artur Ahuir, otro de los miembros de la Junta de Govern de la institución. Con esta renovación y tal y como estaba previsto en la ley de creación de 1998, al cumplirse 25 años de su puesta en marcha, no quedará ninguno de los 21 académicos que empezaron en el ente normativo en 2001.
Los constantes relevos de los especialistas que en aquel momento resultaron designados por las Corts Valencianes mediante un respaldo de dos tercios -en esa época en el Parlamento autonómico el PP contaba con mayoría absoluta; el PSPV se situaba como el segundo grupo político, EU poseía 5 representantes y Unió Valenciana se había disuelto recientemente- han transformado significativamente la fisonomía de los académicos.
Tras esta renovación prevista por la ley de
Fuentes de la AVL explican a Guyana Guardian que por aquel entonces entraron, vía Corts, toda una nómina variada de académicos que cubrían “todas las sensibilidades” que giran en torno al valenciano; desde los más firmes defensores de la unidad de la lengua a los que venían o defendían postulados de entidades secesionistas como la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV). De esta facción, había académicos como Xavier Casp, Ramón Arnau, Gil Albors, Marisol González o Vicent Gascón Pelegrí, cuya manera de entender el valenciano ya no estará representada en la AVL cuando se ejecute, en unos meses, la salida de Artur Ahuir, Àngel Calpe y Ramón Ferrer.
Estos tres son junto a la presidenta Verònica Cantó, Josep Palomero, Alfons Vila y Jordi Colomina, los siete que dejarán la AVL en la futura renovación que ya ha empezado. Su mandato caduca el 15 de junio y ya se están preparando y pensando candidaturas para ocupar sus puestos.
Todo ello, en un momento de máxima tensión política y con la AVL en el punto de mira de algunos partidos a los que no les gustan los últimos pronunciamientos de la institución estatutaria y su crítica a algunas de las medidas del Consell como la ley de libertad educativa o el veto a autores catalanes y baleares en el currículo de Bachillerato de la asignatura de Valenciano.
A diferencia de la primera hornada de académicos, que se eligieron por parte de las Corts Valencianes siguiendo criterios más políticos e intentando dar voz a las diferentes sensibilidades (hay que recordar que se necesitaba un acuerdo de PP y PSPV), ahora son los propios académicos quienes eligen a sus sustitutos. Eso explica un evidente cambio en el perfil de los miembros de este ente estatutario y una elección de perfiles del mundo universitario y con sólidas carreras y estudios filológicos.
Las Corts designaron a los primeros académicos, pero
Un buen ejemplo es el caso del debate sobre el acento de València. Si en 2016 fueron cinco los académicos que votaron en contra de la tilde abierta; el pasado viernes, apenas fueron dos pese a la presión política.
La renovación tendrá que acabar, cuando los nuevos miembros tomen posesión de su cargo, con la elección de un nuevo o nueva presidenta y de una Junta de Govern. Una nueva dirección que se enfrenta a un panorama muy complicado con un partido clave en esta legislatura como Vox que aspira a “estrangular” la Acadèmia y con un PP nada contento con la institución.
El nuevo presidente encarará la oposición de Vox y
En los últimos años, la AVL se ha convertido, muy a su pesar, en un protagonista más de la política valenciana. Pese a que la llegada al Consell de Pérez Llorca ha suavizado la relación institucional, la publicación de algunos informes y valoraciones en contra del criterio de la nueva mayoría que gobierna muchas de las instituciones valencianas ha provocado duras críticas contra la institución académica que, además, ya sufrió un duro correctivo presupuestario, por parte de populares y ultras en los últimos presupuestos.
El contundente informe contra la intención de estos dos mismos partidos que, desde el Ayuntamiento de València pretendían cerrar el acento al topónimo en valenciano de la ciudad, ha vuelto ha provocar las críticas políticas de los conservadores que discrepan de los criterios científicos de la institución normativa y consideran que está haciendo política con sus pronunciamientos.


