El consejo de los expertos para prevenir la pérdida de colágeno: “La edad no es el único motivo, hay 6 factores claves”
Belleza
Reducir el nivel de estrés o recurrir a la suplementación para mejorar el estado de la piel

La producción natural de colágeno se puede mantener con hábitos que son claves

Uno de los primeros signos del envejecimiento se produce a partir de los 25 años, cuando la producción natural de colágeno empieza a disminuir de forma gradual. Una pérdida que se acentúa con el paso del tiempo y que se refleja en la piel es la flacidez y pérdida de volumen.
Pero la edad no es el único factor que influye en el proceso, sino que hay diferentes factores cotidianos que afectan más de lo que pensamos a la producción de colágeno, que es la proteína responsable de la salud de las articulaciones y la estructura de los tejidos.

Como apuntan desde Ancient + Brave, marca especializada en suplementos diseñados para rejuvenecer su cuerpo, mejorar su rendimiento cognitivo y físico y realzar su belleza natural, hay seis hábitos que potencian esa degradación del colágeno, como por ejemplo, la exposición a los rayos UV y a la contaminación, que provocan fotoenvejecimiento y pérdida de firmeza en la piel.
Otros factores son el consumo de alcohol y tabaco que dañan las células y reducen la capacidad del cuerpo para regenerar tejidos, así como el azúcar y alimentos ultraprocesados que favorecen la glicación, que vuelve el colágeno más frágil. También seguir una dieta baja en nutrientes esenciales altera mucho la producción.
Los expertos también avisan que las fluctuaciones hormonales juegan un papel clave en la síntesis de colágeno y que el estrés crónico y, en consecuencia, la falta de descanso, elevan los niveles de cortisol, que interfieren en los procesos de reparación del organismo.

Como señalan desde la firma, hay pequeños gestos diarios que pueden favorecer la renovación, proteger y fortalecer la producción natural de colágeno a largo plazo. Uno esencial es seguir una alimentación variada que incluya los principales nutrientes, como vitamina C, omega 3, zinc o cobre.

También ser mucho más consciente de la exposición al sol para producir vitamina D y activar la serotonina que mejora el estado de ánimo y reduce los niveles de cortisol y practicar ejercicio de forma regular. Asimismo, avisan que las duchas frías o baños de hielo y la sauna activan los mecanismos naturales de reparación del cuerpo, estimulando así la producción de esta proteína.

Cuidar la calidad del sueño y los niveles de estrés también puede ser de gran ayuda, especialmente cuando se buscan ejercicios de relajación que hacen entrar el cuerpo en modo de reparación. Se aconseja tomar adaptógenos como la ashwagandha y el reishi que ayudan a equilibrar la respuesta al estrés, favoreciendo el descanso profundo.
Finalmente, la suplementación es una gran aliada, especialmente los péptidos de colágeno. “Estas moléculas de fácil absorción actúan como bloques de construcción, ayudando a mantener la integridad de la piel, las articulaciones, los huesos y los tejidos conectivos”, indican.

