Aviso para mujeres a partir de los 40 años: “La niacinamida ayuda a combatir la deshidratación por el frío”
A partir de los 40
Claudia Sánchez es fundadora, farmacéutica y experta en dermocosmética de la marca Ownia Cosmetics. La especialista deja claro cuál es el mayor aliado para combatir la sequedad de la piel en invierno

Claudia Sánchez es fundadora, farmacéutica y experta en dermocosmética de la marca Ownia Cosmetics

A partir de los 40, muchas mujeres notan que su piel ya no responde igual en invierno: aparece la tirantez, la deshidratación se acentúa y los productos que antes funcionaban dejan de ser suficientes. Claudia Sánchez es fundadora, farmacéutica y experta en dermocosmética de la marca Ownia Cosmetics, y desvela en esta conversación con Guyana Guardian cuáles son los pasos que no debemos pasar por alto, sobre todo cuando las temperaturas bajan.
A partir de los 40
En invierno
¿Por qué a partir de los 40 la piel pierde más agua en invierno y qué tipo de sérum ayuda realmente a reforzar la barrera cutánea?
A partir de los 40, la piel pierde agua con mayor facilidad por varios factores que se combinan. Disminuye la producción de lípidos epidérmicos, el microbioma cutáneo se altera y la función barrera se vuelve más frágil. En invierno, además, el frío, el viento y la calefacción intensifican la pérdida transepidérmica de agua, lo que hace que la piel se deshidrate con más rapidez.
Entonces, ¿cuál es el papel de los sérums?
Desempeñan un papel importante, aunque muy concreto. Al estar formulados principalmente en base acuosa, su función es tratar y optimizar la piel. Los sérums con pre y postbióticos ayudan a restaurar el equilibrio del microbioma, lo que mejora la capacidad de la piel para retener agua y defenderse de la inflamación crónica de bajo grado, conocida como inflammaging. Activos como la niacinamida refuerzan la función barrera desde el interior, mejoran la cohesión celular y reducen la sensibilidad.

¿Son estos suficientes, entonces?
Aunque algunos sérums puedan contener pequeñas cantidades de lípidos, no están diseñados para aportar la fase lipídica completa que necesita la piel madura. La reparación real de la barrera cutánea se consigue con una crema, como la SOS Hydro Boost de Ownia, cuya estructura permite incorporar lípidos fisiológicos -ceramidas, ácidos grasos y colesterol- en proporciones similares a las de la piel. Estos lípidos rellenan los espacios entre las células, sellan la hidratación y evitan que el agua se evapore.
Por eso, en invierno y a partir de los 40, la rutina debe entenderse como un trabajo en equipo: el sérum trata y optimiza los procesos internos de la piel, mientras que la crema aporta la fase lipídica que repara, protege y mantiene la hidratación. Sin ese último paso, los beneficios del sérum se pierden antes y la piel queda más expuesta a las agresiones propias del invierno.

¿Qué tipo de sérums son imprescindibles?
El primero sería un sérum antioxidante por la mañana, como Skin Radiance. Es imprescindible incluso en invierno para proteger la piel del estrés oxidativo, la contaminación y la radiación solar, que sigue presente durante todo el año. Ingredientes como la vitamina C, la enzima SOD, el ácido ferúlico o los extractos cítricos aportan luminosidad, ayudan a prevenir manchas y protegen el colágeno frente a su degradación.
¿Y por la noche?
El segundo imprescindible sería un sérum de tratamiento global, como Smooth Complexion. Este tipo de fórmula actúa sobre la firmeza, la textura, las manchas y el envejecimiento en conjunto. Activos como los péptidos -por ejemplo Matrixyl 3000-, el bakuchiol, la niacinamida o la azeloglicina estimulan la producción de colágeno, mejoran el tono y afinan la piel sin provocar irritación.
Con la edad, el proceso natural de renovación celular se ralentiza y en invierno este ritmo disminuye aún más
Si hablamos de exfoliación...
Otro básico sería un sérum o tónico exfoliante suave para usar en noches alternas, como Soft Reset. Con la edad, el proceso natural de renovación celular se ralentiza y en invierno este ritmo disminuye aún más. Las células muertas se acumulan en la superficie, la piel se ve más apagada, fina y con el tono irregular. Una exfoliación suave y bien formulada ayuda a reactivar este proceso sin dañar la barrera. Ingredientes como la gluconolactona o el ácido mandélico eliminan progresivamente las células muertas, mejoran manchas y estimulan la renovación cutánea de forma respetuosa, devolviendo luminosidad y uniformidad a la piel.
