Sánchez carga de iniciativas el nuevo año pese a no tener apoyos de partida
El Gobierno suma pactos con ERC, PNV o los obispos en las dos primeras semanas

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, ayer en el Senado

“El Gobierno va a agotar la legislatura, se pongan como se pongan”, advirtió ayer María Jesús Montero ante el inminente fin de Pedro Sánchez que augura cada día el Partido Popular. “Este Gobierno tiene hoja de ruta para agotar la legislatura”, insistió la vicepresidenta.
“No nos podemos detener”, advirtió el propio jefe del Ejecutivo en su misiva a la militancia socialista con la que arrancó el 2026. Una carta en la que rechazó el derrotismo que achacó a algunos sectores progresistas: “Dicen que la aritmética parlamentaria es demasiado compleja, que la izquierda solo tiene derecho a gobernar con mayorías absolutas, que deberíamos tirar la toalla”. Pero aseguró afrontar el nuevo curso “cargado de energía, nuevas políticas y la ambición de siempre”. “No vamos a cejar en el empeño, seguiremos adelante”, prometió.
Y se puso manos a la obra. Sánchez inicia así el año cargado de iniciativas políticas. En la Moncloa tratan de desmentir de esta manera la imagen de bloqueo y parálisis que denuncia la derecha, e incluso algunos socios de la investidura, por la falta de apoyos parlamentarios –Junts y Podemos coinciden en no querer dar ni agua al Gobierno–, los sucesivos choques en el seno de la coalición del PSOE y Sumar, y los casos de presunta corrupción y acoso sexual que salpican a los socialistas.
El presidente carga el nuevo curso de iniciativas y propuestas, no obstante, sin contar en la mayoría de los casos con apoyos de partida. “Nuestra capacidad de persuasión es infinita”, alegan en la Moncloa. Y solo en las dos primeras semanas de este 2026, el Gobierno ya suma nuevos acuerdos con Esquerra, con el PNV y hasta con los obispos.
Sánchez recibió el 8 de enero por vez primera de manera oficial en la Moncloa al líder de ERC, Oriol Junqueras, para sellar el acuerdo de financiación. Montero detalló al día siguiente la arquitectura del nuevo modelo. “El PP pensaba que no nos íbamos a atrever a ponerlo encima de la mesa”, replican.
La vicepresidenta informó de la reforma a los territorios el pasado miércoles. Sin ningún éxito de partida, no obstante: salvo Catalunya, todas las autonomías del régimen común lo rechazaron o pusieron pegas.
“Nuestra capacidad de persuasión es infinita... Y luego dicen que no gobernamos”, alegan en la Moncloa
Tampoco tiene garantizado el Gobierno, ni mucho menos, que el Parlamento acabe avalando la ley orgánica que articulará la nueva financiación autonómica. Lo mismo ocurre con los presupuestos del Estado para este 2026, cuyo proyecto insiste Montero en que presentará en el primer trimestre del año.
Ese mismo 8 de enero, el ministro Félix Bolaños firmó con el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, el acuerdo para la reparación de las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica.
Sánchez y el lehendakari Imanol Pradales también culminaron la negociación para el traspaso a Euskadi de otras cinco competencias pendientes. Un acuerdo que se oficializará hoy y que ayudará a destensar las relaciones del Ejecutivo con otro de sus socios clave, el PNV.
El pasado lunes, el presidente anunció un nuevo decreto ley para tratar de frenar el incremento de los precios del alquiler de vivienda, que incluye una bonificación de hasta el 100% en el IRPF para los propietarios que no suban el precio a sus inquilinos. La iniciativa, antes de aprobarse en el Consejo de Ministros, reabrió un duro choque con Sumar, y también fue rechazada por ERC o Bildu.
Entre tanto, la producción legislativa del Gobierno sigue su ritmo. Solo en las dos primeras citas del año del Consejo de Ministros se aprobaron las nuevas leyes de contratos de crédito al consumo, del derecho al honor y del derecho a la rectificación.
Y, al tiempo, el convulso escenario geopolítico no da respiro y Sánchez busca defender su posición propia en Venezuela, Ucrania, Gaza, Groenlandia o Irán. El PSOE anunció una conferencia política por la paz para este primer semestre. Y el presidente se reunirá el próximo lunes con Alberto Núñez Feijóo, en una nueva ronda con los portavoces parlamentarios.
“Y luego dicen que no gobernamos”, zanjan en la Moncloa.