Beatriz Beltrán, médica estética, sobre los rellenos de ácido hialurónico: “No deforman el rostro; lo que lo deforma es el abuso”
Belleza
La doctora desmonta los 7 mitos sobre este producto que, bien usado, ayuda a “armonizar, prevenir y acompañar el envejecimiento de forma natural”

La doctora Beatriz Beltrán es especialista en medicina estética

El uso del ácido hialurónico en medicina estética ha sido objeto de debate en estos últimos años por los resultados en algunos pacientes, especialmente influencers que se han puesto labios o se han retocado pómulos de una forma muy poco natural.
Estos resultados han hecho que muchas personas hayan cogido miedo a los rellenos. Pero los expertos hacen un llamamiento a la calma y defienden el buen uso del ácido hialurónico para ayudar a transformar sutilmente el rostro y que el paciente pueda lucir su mejor versión.

“El ácido hialurónico no es el problema; el problema ha sido, en algunos casos, cómo y para qué se ha utilizado. Cuando se emplea sin criterio médico, en exceso o con objetivos equivocados, es lógico que se genere rechazo. Pero bien indicado, en dosis adecuadas y con un enfoque global del rostro, sigue siendo una herramienta segura y eficaz”, asegura la doctora Beatriz Beltrán, experta en medicina estética, medicina interna y nutrición.
La fundadora de la Clínica Beatriz Beltrán en Barcelona apunta que la moda de ahora no es el volumen exagerado y enfoques extremos que han generado este miedo, sino que ahora se apuesta por la naturalidad. “La tendencia actual es clara: menos volumen, más estrategia y una mirada global del rostro. El ácido hialurónico bien utilizado no deforma, no migra y no envejece el rostro; al contrario, puede ayudar a mantener la calidad de los tejidos y retrasar tratamientos más invasivos”, expone.

La doctora Beltrán apunta que hay varias ideas erróneas sobre el ácido hialurónico, en concreto, se centra en siete mitos que seguramente ha escuchado o leído en más de una ocasión. El primero de ellos es que el ácido hialurónico deforma el rostro, una afirmación que es falda. “Cuando se respeta la anatomía, se utilizan cantidades adecuadas y se elige el producto correcto, el resultado es natural y armónico”, remarca la especialista, que añade que “el ácido hialurónico no deforma el rostro; lo que lo deforma es el abuso y la falda de diagnóstico”.
Otra falsa creencia es que los rellenos acaban migrando. La doctora Beltrán señala que cuando se produce esta migración se vincula a una técnica incorrecta, una cantidad de producto excesiva o una mala indicación del tratamiento. “Es fundamental conocer la cantidad adecuada, el lugar preciso y, sobre todo, el plano anatómico correcto para evitar desplazamientos del producto. En muchos casos, la migración ocurre porque el ácido hialurónico no se coloca en el plano adecuado. Además, es esencial elegir el ácido hialurónico apropiado, ya que no todos son iguales y sus propiedades físicas —como cohesividad y elasticidad— determinan la eficacia y seguridad del resultado”, indica.
Es fundamental conocer la cantidad adecuada, el lugar preciso y, sobre todo, el plano anatómico correcto para evitar desplazamientos del producto”
También desmiente el mito de que todas las preocupaciones estéticas se pueden resolver con ácido hialurónico. “No sirve para todo”, avisa la especialista, que defiende que es “una herramienta más dentro de la estrategia de rejuvenecimiento facial”. De hecho, aclara que para la mitad superior del rostro, como entrecejo, patas de gallo o frente, lo más aconsejable son los neuromoduladores porque ofrecen mejor resultado. “En la mitad inferior la radiofrecuencia médica también es muy efectiva. El error está en pensar que el relleno sustituye a todos los tratamientos”, advierte.
Una media verdad de uno de los mitos más extendidos es que los rellenos no desaparecen por completo. La doctora apunta que el ácido hialurónico es una sustancia biocompatible y reabsorbible, por lo que con el paso del tiempo puede dejar un residuo tisular debido a la estimulación de colágeno, a la integración del producto en los tejidos o a tratamientos repetidos. “Por eso, su uso debe ser medido, planificado y adaptado a cada paciente, para mantener resultados naturales y seguros”, recalca.
La doctora Beltrán también desmiente que este producto provoque problemas a largo plazo o que la transferencia de grasa sea mejor tratamiento. “Son herramientas distintas”, asegura la experta, que también niega que no se puedan realizar otros procedimientos por el hecho de haberse puesto ácido. “No supone un riesgo siempre que se sepa qué producto se ha utilizado, en qué cantidad y en qué plano”, expresa.
Como conclusión, la especialista quiere lanzar el mensaje clave de que la tendencia actual apunta a un enfoque mucho más estratégico, con una visión global del rostro, menos cantidad y más diagnóstico. “La estética ya no va de rellenar, sino de armonizar, prevenir y acompañar el envejecimiento de forma natural”, concluye.

