“Los menores de 25 años no necesitan tratamientos de medicina estética, sino activos adecuados”: el aviso de los expertos
Belleza
La doctora Rita Sêco alerta de la creciente demanda de los más jóvenes a la hora de realizarse procedimientos estéticos que no son necesarios

La medicina estética es una gran aliada para prevenir los signos de envejecimiento, siempre en aquellos casos necesarios

La medicina estética atrae fácilmente a los jóvenes veinteañeros. Su conexión constante con las redes hace que vean día sí y día también a prescriptores de belleza de una edad parecida que se hacen retoques para mejorar aquellas partes de su rostro que no les gusta, como un aumento de labios o el uso de neuromoduladores para no marcar las líneas de expresión.
Es cierto que en muchos procedimientos estéticos están enfocados en prevenir el envejecimiento, pero a esta edad no se recomiendan. “Tras una valoración médica cuidadosa, en muchos de estos casos considero que es prematuro iniciar tratamientos de medicina estética. En consulta, explico por qué no es el momento de realizar procedimientos inyectables, aunque sean mínimamente invasivos, y oriento sobre los principios activos cosméticos más adecuados para su tipo de piel”, explica la doctora Rita Sêco.

La experta en medicina estética apunta que no hay una edad concreta para iniciarse en medicina estética. “No existe una edad adecuada, existe una indicación adecuada”, señala la profesional, que añade que cada tratamiento debe ser individualizado y que debe adaptarse a las necesidades “reales” que tiene la piel.
La doctora Sêco afirma que entre los 25 y los 50 años se pueden realizar varios procedimientos para prevenir, pero es fundamental seguir una rutina de cuidado que ayude a cuidar mejor la piel y a frenar el paso del tiempo. “Es en estos casos donde podemos empezar a trabajar con tratamientos médicos de forma progresiva y natural, siempre acompañados de una rutina cosmética adecuada, que es fundamental a cualquier edad”, indica.
No existe una edad adecuada, existe una indicación adecuada”
En pacientes mayores de 50 años, el enfoque debe ser aún más honesto. “Cuando existen signos avanzados de envejecimiento, como el exceso de piel, es importante gestionar las expectativas y reconocer los límites de la medicina estética. En determinadas situaciones, lo más responsable es recomendar una valoración en cirugía plástica facial. La medicina estética debe acompañar el envejecimiento, pero siempre desde la sinceridad y el respeto”, expresa.
Para iniciarse en la medicina estética la clave está en observar cómo se comporta la piel. Como expone la fundadora de Galerie Clinic, “signos como pérdida de luminosidad, textura irregular, manchas, poros más visibles, deshidratación persistente, pérdida de firmeza y aparición de las primeras arrugas en reposo, son indicadores de que la piel necesita estímulo, hidratación profunda y regeneración. ¡Estos son los casos en los que la medicina estética brilla!”.

Pedir una consulta médica es el primer paso que debe realizarse para ver si se necesita un tratamiento estético o bien se puede solucionar con una buena rutina de cuidado. “La medicina estética no debe verse como algo inmediato o impulsivo, sino como un proceso de cuidado continuo de la piel. En lugar de pasar directamente a un tratamiento, es esencial comprender primero la piel, su estado real y lo que realmente necesita”, indica.
En caso de que se recomiende un tratamiento médico estético, el punto de partida siempre debe ser la calidad de la piel. “Es esencial trabajar la base: hidratación, uniformidad del tono, mejora de la textura y estimulación del colágeno”, comenta la doctora Sêco, que avisa que un error muy común es empezar por tratamientos más invasivos como los rellenos sin preparar la piel y sin tenerla sana y cuidada.
“Si existe indicación, recomiendo comenzar con tratamientos que mejoren la calidad general de la piel, como es el caso del protocolo Skin to Life -láser- y protocolos de regeneración cutánea como los cócteles peptídicos. Son procedimientos que respetan la anatomía, no alteran la estructura facial y ayudan a la piel a envejecer de forma más saludable y bonita. Es la forma más segura, natural y eficaz de comenzar a cuidar la piel”, concluye.

