Sara Marin Berbell, médica: “El paracetamol es la mejor opción para el dolor estomacal, ya que el ibuprofeno puede irritar más el estómago a pesar de reducir la inflamación”
BIENESTAR
Aunque ambos se usan para aliviar el dolor o la fiebre, ibuprofeno y paracetamol no actúan igual en el cuerpo y es muy importante elegir bien

Sara Marin Berbell, médica

Si tienes gastritis, gastroenteritis o simplemente el estómago revuelto, no todos los analgésicos son iguales. Aunque el ibuprofeno y el paracetamol se usan frecuentemente para aliviar el dolor o la fiebre, no funcionan igual ni tienen los mismos efectos secundarios. Uno de ellos, de hecho, puede no sentarte del todo bien si tu sistema digestivo ya está afectado. La doctora Sara Marin Berbell, médica y divulgadora sanitaria, lo resume con una frase contundente: “Si tomas ibuprofeno con el estómago irritado estás echando gasolina al fuego”.
Y es que esta advertencia no es una teoría, todo comenzó para ella con una paciente. “El otro día viene Manoli a consulta y me dice: doctora, tengo angustia, vómito y no me queda ibuprofeno en mi casa, ¿me lo puedes recetar?”, cuenta Sara. “Y le digo: pero Manoli, si tienes el estómago irritado, no te tomes ibuprofeno. Aunque puede parecer un gesto habitual, el tomarse una pastilla cuando te duele algo o cuando tenemos fiebre, no siempre es buena idea, en este caso, sobre todo, en el que hay síntomas digestivos por medio”.
El ibuprofeno y el paracetamol son distintos

La razón tiene que ver con cómo actúan estos medicamentos en el cuerpo. El ibuprofeno pertenece al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y su efecto principal es reducir la inflamación, el dolor y la fiebre. Para hacerlo, actúa sobre dos enzimas que todos tenemos: la COX-1 y la COX-2. “La COX-1 es como una trabajadora que siempre está activa, y su tarea es proteger el estómago, mantener el flujo sanguíneo renal y ayudar a la coagulación”, explica la doctora. “La COX-2, en cambio, es la que se activa cuando hay inflamación o daño, y es la que produce dolor, fiebre y respuesta inflamatoria”.
El problema, según explica Sara, es que el ibuprofeno no distingue entre una y otra. “Lo que hace el ibuprofeno es decirle a esa trabajadora que produce inflamación: eh, estate quieta. Pero al hacer eso también bloquea a la que se encarga de proteger el estómago”, explica. Esto significa que, además de frenar la inflamación, el ibuprofeno puede debilitar la barrera natural del estómago, lo que favorece que aparezcan molestias, ardor, acidez e incluso úlceras si se usa de forma prolongada o en personas con el estómago ya dañado.
Tenemos dos enzimas clave y el ibuprofeno bloquea a la que cuida tu estómago
Por eso, en casos de malestar estomacal, vómitos, náuseas o antecedentes de gastritis, la doctora recomienda el paracetamol. “El paracetamol no es un antiinflamatorio, pero sí reduce el dolor y la fiebre sin dañar el estómago. Si tienes gastritis, gastroenteritis o estás vomitando, el paracetamol es tu aliado. No va a irritar más tu estómago”. Aunque muchas personas piensan que ambos medicamentos sirven para lo mismo, en realidad no son intercambiables.

Eso no significa que el ibuprofeno sea un mal fármaco. De hecho, puede ser muy útil en casos donde sí hay inflamación: dolores musculares, articulares, dolor de regla, entre otros. Pero su uso debe recomendarlo un experto en salud. “Ibuprofeno y paracetamol no hacen lo mismo ni se toman en las mismas situaciones”, insiste la médica.
Al final, lo más importante es no automedicarse a la ligera y entender qué estamos tomando y por qué. “Tenemos dos enzimas clave y el ibuprofeno bloquea a la que cuida tu estómago”, resume Sara Marin Berbell. Así que si estás con molestias digestivas, mejor pregunta antes de abrir el botiquín. Como concluye la doctora: “Si tienes dolor de estómago, náuseas o vómitos, no te automediques con ibuprofeno. Puede parecer que ayuda, pero en realidad podrías sentirte peor”.