Ana Ibáñez, neurocientífica: ''Lo más rápido para decirle a nuestro sistema nervioso que estamos calmados es la respiración'
Bienestar
La experta explicaba que la respiración es fundamental para calmar el cerebro ante situaciones de estrés

Ana Ibáñez, neurocientífica

La ansiedad es la respuesta natural que nuestro cuerpo tiene ante una amenaza o situaciones de estrés y peligro. Una sensación que nos oprime el pecho y nos acelera el corazón y la respiración. A priori, este mecanismo puede no ser peligroso, pues nos mantiene alerta. El problema llega cuando sus síntomas se intensifican y se repiten de manera constante a lo largo del tiempo, haciendo que la persona sea incapaz de llevar una vida con total normalidad.
Sobre este asunto hablaba hace unas semanas la neurocientífica Ana Ibáñez para el proyecto Aprendiendo Juntos 2030 de BBVA. La experta comenzaban su intervención asegurando que la respiración es clave para bajar la ansiedad.
''Lo más rápido para decirle a nuestro sistema nervioso que estamos calmados es la respiración'', aseguraba. Por este motivo, la neurocientífica aseguraba que la clave para controlar la ansiedad está en los ejercicios de respiración. ''Son muy útiles porque si tú entras en un patrón de respiración, donde respiras de manera abdominal y exhalas en exhalaciones más largas que las inhalaciones, tu cerebro que conoce ese esquema de respiración y lo tiene ligado a calma, empieza a calmarse'', aseguraba.
Y es que según la especialista, el cerebro es capaz de asociar ese tipo de respiración con la sensación de calma y tranquilidad. ''Y eso va a producir la neuroquímica y las frecuencias cerebrales adecuadas a la calma'', aclaraba.

Sin embargo, la experta reconocía que también es fundamental empatizar. ''Si un niño tiene miedo, tienes que aceptar que siente miedo y él tiene que saber que lo está pasando mal y que tú te das cuenta de ello. Pues con nuestro cerebro ocurre igual. Por eso no podemos obviar los síntomas, hay que mirarlos y decirnos de manera constante 'entiendo que estás asustado y por eso tengo estos síntomas, pero esto no es real, es un mecanismo'', aseguraba.
Según la neurocientífica, la clave está en no luchar contra los síntomas, sino en saber jugar al despiste con ellos. ''¿Qué nos ayuda en esto? Lo sensorial. Para bajar la ansiedad es muy importante conectar con los sentidos. Por eso una música que has escuchado antes en épocas en las que estabas calmado, te va a ayudar mucho a calmar tu cerebro'', declaraba.

En este sentido, Ibáñez recalcaba que darle mucha importancia a los síntomas solo hará empeorar la situación. ''Si te preocupas mucho, te vas a quedar pegado a los síntomas y a mirar y en fondo estás diciendo 'tienes razones para estar asustado' y lo que le queremos demostrar a nuestro cerebro es que no hay razones para estar asustado. No es un problema de supervivencia, mi vida no está en amenaza por sentir estrés'', concluía.
