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Manuel Sans Segarra, doctor: “Nuestra auténtica identidad, la supraconciencia, con su evolución, con su historia, persiste eternamente en otra dimensión energética”

Consejos útiles

La materia que conforma el cuerpo físico regresa a la energía universal, completando un ciclo natural de transformación

Manuel Sans Segarra, doctor: “Nuestra auténtica identidad, la supraconciencia, con su evolución, con su historia, persiste eternamente en otra dimensión energética”

Manuel Sans Segarra, doctor: “Nuestra auténtica identidad, la supraconciencia, con su evolución, con su historia, persiste eternamente en otra dimensión energética”

Manuel Sans Segarra / captura

Manuel Sans Segarra, doctor y especialista en estudios de la conciencia, ofrece una perspectiva sobre la muerte desde un enfoque energético y espiritual: “Nuestra auténtica identidad, la supraconciencia, con su evolución, con su historia, persiste eternamente en otra dimensión energética”. Según el doctor, la muerte no representa un final absoluto, sino el cierre de un ciclo vital y la transición hacia otra forma de existencia.

La identidad de una persona trasciende la existencia física

La vida tiene como propósito fundamental el autodescubrimiento

Manuel Sans Segarra explica que la vida tiene como propósito fundamental el autodescubrimiento: “La muerte es precisamente el fin de este periodo de la vida, una vez uno ha realizado su camino, cuya finalidad fundamental es descubrir el ser, descubrir nuestra auténtica identidad, la supraconciencia, que es holística respecto a la conciencia primera, y por lo tanto tiene sus propiedades”. Este enfoque que él le da, considera que la identidad de una persona trasciende la existencia física, conectándose con un plano energético superior.

El doctor hace hincapié en la naturaleza eterna de esta supraconciencia: “Una de ellas fundamental es la omnipresencia, es decir, que es eterna”. Para él, la conciencia superior traspasa los límites temporales de la vida humana, y continúa existiendo y evolucionando más allá de la muerte física. De esta manera, la vida se entiendo como un proceso de aprendizaje y expansión del ser. Un camino que recorrer.

En relación con el cuerpo material, el doctor aclara que este tiene un papel transitorio: “La muerte, por lo tanto, supone el fin de nuestro cuerpo material con la entrega o devolución de nuestro cuerpo, que es materia, es energía colapsada de baja frecuencia, devolviendo al universo hasta el último átomo”. Según su visión, la materia que conforma el cuerpo físico regresa a la energía universal, completando un ciclo natural de transformación.

Asimismo, Sans Segarra subraya la continuidad de la esencia humana: “Pero nuestra auténtica identidad, la supraconciencia, con su evolución, con su historia, persiste eternamente en otra dimensión energética”. Este concepto plantea que la conciencia individual no desaparece, sino que se integra en un nivel superior de existencia, preservando la historia y evolución de cada uno de nosotros.

El especialista concluye que comprender la muerte desde esta óptica puede cambiar la forma en que se percibe la vida, invitando a vivir con mayor plenitud y conexión con la esencia interna, reconociendo que la verdadera identidad trasciende la temporalidad del cuerpo físico y continúa su evolución en un plano energético eterno.