Bienestar

Azahara Nieto, nutricionista, manda un claro mensaje sobre el salutismo: “Propone un ideal de salud rígido, exigente y completamente individualizado”

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Azahara Nieto, nutricionista

Azahara Nieto, nutricionista

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Martina Misenachs, nutricionista de la Academia Española de Nutrición y Dietética (AEND), confesaba en una entrevista a Men’s Health el principal problema de la dieta española actual: “Compramos muchísimos productos ultraprocesados —son muy accesibles, tienen un marketing brutal— cuando podríamos optar por alimentos frescos y básicos: frutas, verduras, legumbres, pescado. Lo interesante es que existe una creencia muy extendida de que comer saludable es más caro, y la realidad es que no tiene por qué serlo”.

Esto ha derivado en una tendencia creciente, en favor de todo aquello que pueda derivar en un estilo de vida saludable. Sin embargo, determinadas dinámicas pueden convertirse en una obsesión en un periodo muy corto de tiempo, siendo más perjudiciales que beneficiosas. Un asunto que comentaba la nutricionista Azahara Nieto en su blog, hablando del denominado salutismo. Se trata de una forma de actuar en la que la salud positiva se convierte en una exigencia obligatoria.

La dieta mediterránea
La dieta mediterráneaiStock

“El salutismo propone un ideal de salud rígido, exigente y completamente individualizado. Según esta lógica, tu salud depende exclusivamente de tus decisiones: si enfermas, es porque no te has esforzado lo suficiente. Si estás cansada, es porque no organizas bien tu tiempo. Si no adelgazas, es porque no tienes fuerza de voluntad. Esta narrativa olvida que la salud es también un asunto colectivo, atravesado por determinantes sociales, económicos, genéticos y emocionales”, advertía en la entrada correspondiente.

“Lo que antes era cuidado, ahora es una lista interminable de deberes: entrenar fuerza tres veces por semana, caminar 10.000 pasos al día, comer de forma ‘limpia’, evitar ultraprocesados, hacer ayuno intermitente, suplementarse con magnesio, colágeno u omega-3, dormir ocho horas con calidad verificada por tu smartwatch, meditar antes de dormir, escribir en un diario de gratitud… Y todo esto, cada día, sin excepción. Si fallas, fracasas”, aseguraba. Esto puede derivar en afectaciones mentales como la sensación de culpa, la ansiedad y la autoexigencia.

Andar es un buen ejercicio para prevenir las demencias
Andar es un buen ejercicio para prevenir las demenciasGetty Images

Normalizar la normalidad

“La alimentación deja de ser disfrute y se convierte en cálculo nutricional. Se demonizan alimentos y cuerpos. Se impone una imagen corporal ideal —delgada, tonificada, joven— y se desprecia la diversidad. Es el viejo peso centrismo de siempre, ahora con el cartel de “es por tu salud”. Además, el salutismo se sostiene sobre un gran privilegio: tiempo, dinero y acceso. ¿Quién puede permitirse jornadas estructuradas, alimentos eco, suplementos caros, terapias, clases dirigidas, ropa deportiva y gadgets tecnológicos?”, reconocía.

“Lo más peligroso es que este enfoque niega todo lo que no encaje en su visión idealizada: ignora los efectos del insomnio, la ansiedad, la precariedad, las enfermedades crónicas, el estrés o las cargas de cuidados. Invisibiliza las condiciones estructurales que dificultan el bienestar. Y convierte a quien no puede seguir estas reglas en una persona irresponsable, débil o vaga. Como si la salud fuera una carrera meritocrática, donde solo gana quien más se esfuerza. Así, enfermar deja de ser humano y pasa a ser un fracaso personal”, dejaba claro.