Dan Buettner, investigador de National Geographic, recomienda el mejor desayuno para nuestra longevidad: “Tiene un alto contenido en fibra soluble, y media docena de vitaminas”
Dato importante
El divulgador se deshace en elogios hacia la avena, habitual en las zonas azules del planeta
Dan Buettner, investigador, 65 años, destapa las claves de la longevidad: “Los alimentos eficaces suelen ser los que se han cultivado de forma tradicional”

Dan Buettner, experto en longevidad
No importa el lugar, la época de año o el tiempo que haga: siempre, de una forma u otra, habrá algún nuevo plato que podamos descubrir cada día. Las distintas culturas del planeta cuentan con millones de elementos distintivos, siendo la comida el principal para muchas de ellas. Ingredientes, procesos, tiempos y sabores conforman un mapa que muchos desean probar al completo, que además puede combinarse con un cuerpo activo y en movimiento. Sin embargo, no todos ellos son los mejores para el cuerpo, como puede ocurrir con los ultraprocesados.
Esto se comprueba de primeras en los productos más dulces, especialmente en términos del desayuno. Constantemente aparecen promocionados bollos, cruasanes, otras piezas de repostería y galletas para comenzar el día. Por fortuna, existen fuentes nutritivas más beneficiosas para nuestro cuerpo. Dan Buettner, periodista, escritor e investigador con dos décadas de experiencia a sus espaldas, entraba en la veda mediante un vídeo compartido en Instagram, hablando de su elección favorita: la avena.
“Tomo copos de cocción lenta con unas pocas almendras, dátiles, echo bebida de soja y, a lo mejor, un poco de sirope de arce. Es el desayuno perfecto de las zonas azules, tiene un alto contenido en fibra soluble, en proteínas y tiene casi una media docena de vitaminas. Es una manera genial de empezar el día”, explicaba. Dentro de este terreno, también existen opciones que pueden beneficiarnos más o menos. En este sentido, Buettner recomendaba la más natural posible, evitando de esta forma un elemento en común los desayunos rápidos y populares: el exceso de azúcar.
“El problema es que la avena rápida tiene un índice glucémico mucho más alto. En otras palabras, genera picos de glucosa en la sangre un 50% más rápido que la avena de grano cortado de cocción lenta. Así que si tienes oportunidad, tómate cinco minutos para cocinar la avena de grano cortado porque te sentirás mejor a largo plazo”, advertía. Además, la avena entra de lleno en su campo de estudio, la esperanza de vida superior a la media: “Este modesto cereal permite realizar un desayuno que en cualquier zona azul sería aprobado como una comida de longevidad”.

Comer para vivir
“Las personas que viven hasta los 100 años, en promedio, consumen aproximadamente un 90 % de alimentos integrales y de origen vegetal. Los cinco pilares de todas las dietas para la longevidad del mundo son los cereales integrales, el trigo, el maíz y el arroz, las verduras de hoja verde y, por supuesto, las hortalizas, que curiosamente todas contienen tubérculos. En Okinawa, hasta 1970, alrededor del 70 % de la ingesta calórica procedía de un tubérculo conocido como beni imo o boniato morado, frutos secos y la piedra angular de todas las dietas para la longevidad en el mundo, que son las legumbres”, explicaba en una entrevista a ZOE.
En la misma línea, Buettner no quiso caer en la “trampa” de los alimentos prodigiosos para la salud: “Cada vez que veo un superalimento, básicamente lo tiro mentalmente a la basura. Por lo general, cuando hay una declaración de propiedades saludables en el envase, puedes estar bastante seguro de que no es saludable. Los alimentos eficaces para la longevidad suelen ser alimentos campesinos, los que se han cultivado tradicional e históricamente. Los productos baratos que todo el mundo puede permitirse. De hecho, en las zonas azules no tenían un gran acceso a una enorme variedad de alimentos”.

