Mario Alonso Puig: “Ojalá fuéramos más conscientes de la diferencia que hay entre vivir en la queja y vivir en la gratitud”
Salud mental
Para el experto en crecimiento personal, ambos términos construyen mundos emocionales completamente distintos dentro de nosotros
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Mario Alonso Puig, experto en crecimiento personal
Mario Alonso Puig, toda una eminencia dentro del ámbito del crecimiento personal, destacó lo relevante que es saber diferenciar entre vivir en la queja y vivir en la gratitud, dos actitudes que, según él, generan efectos profundos en nuestro bienestar emocional y físico.
“Ojalá fuéramos más conscientes de la diferencia que hay entre vivir en la queja y vivir en la gratitud”, afirmó en uno de sus últimas publicaciones en sus redes sociales.
El sistema nervioso simpático
Puig explicó que la queja activa el sistema nervioso simpático, una respuesta fisiológica que nos prepara para reaccionar ante situaciones de peligro inmediato.
“El sistema nervioso simpático es muy útil para estar atento cuando cruzas una calle, o si atraviesas la sabana africana para fijarte dónde pisas y qué te rodea; para todo eso es muy útil. Pero, como dice Sapolsky, si el sistema nervioso simpático está permanentemente activo, eso es el estrés que genera todo tipo de problemas”, detalló.
Desde su punto de vista, la queja constante no solo genera insatisfacción, sino que también afecta la salud, aumentando la inflamación y otros marcadores asociados al estrés.

Al otro lado, subrayó que estar predispuesto a vivir desde la gratitud activa el sistema nervioso parasimpático, lo que permite reconocer y valorar los aspectos positivos de la vida.
“Es un sistema en el que, de algún modo, reconoces que hay cosas en tu vida que sí funcionan. Hay cosas en tu vida que puedes hacer. Hay cosas en tu vida por las que merece la pena sentir un poco de gratitud”, indicó.
Ahondó en que elementos cotidianos, como dormir en una cama o tener alimentos disponibles, a menudo se dan por sentados, aunque representan privilegios significativos que muchas personas no tienen.

Puso como ejemplo una experiencia vivida en Estados Unidos, donde conoció a un cirujano de Mumbai, India, quien le explicó que cinco millones de personas en esa ciudad viven en la calle y duermen en el suelo.
“Así que tener algo que comer nos parece normal. Y solo nos damos cuenta cuando un día no hemos comido o cuando comemos como podemos. Hay personas que viven con menos de un dólar al día”, dijo.
Puso en alza el valor de cómo la percepción de carencias puede nublar la apreciación de lo que ya poseemos, fomentando una actitud de queja más que de gratitud. Es evidente que dejar de lado la queja no significa ignorar los problemas, pero sí es apostar por querer desarrollar una visión más equilibrada de la vida. L
a queja y la gratitud, dijo, crean mundos emocionales completamente distintos dentro de nosotros, y elegir conscientemente dónde poner la atención puede marcar la diferencia en la salud emocional y física de cada persona.
