Sandra Gómez, fisioterapeuta: “Los hombres también tienen suelo pélvico y también pueden tener dolor, disfunciones urinarias o sexuales”
Salud y bienestar
La experta invita a aprender a escuchar el cuerpo, pedir información y consultar cuando algo se repite ya que es el primer paso para mejorar la calidad de vida
Sandra Gómez, especialista en acompañamiento emocional: “Tu adolescente ya usa la inteligencia artificial, y, ojo, no es peligrosa; lo es usarla sin límites o sin acompañamiento”

Sandra Gómez, fisioterapeuta: “Los hombres también tienen suelo pélvico y también pueden tener dolor, disfunciones urinarias o sexuales”
Durante años, el suelo pélvico se ha asociado casi en exclusiva a la salud femenina. Sin embargo, esa idea empieza a resquebrajarse gracias a profesionales que señalan los puntos ciegos de la educación corporal. Sandra Gómez, fisioterapeuta, lo aborda en un post publicado en su cuenta de Instagram, @fisioespecialis, donde desmonta algunos de los mitos más repetidos en consulta y que, según explica, conviene revisar si cometemos alguno.
Uno de los más habituales es la creencia de que el suelo pélvico “no va con los hombres”. Gómez es clara cuando afirma que “los hombres también tienen suelo pélvico y también pueden tener dolor, disfunciones urinarias o sexuales”. La diferencia no está en la anatomía, sino en la falta de información. Muchos hombres desconocen esta zona del cuerpo porque nunca nadie se la ha explicado, lo que retrasa la detección de molestias que sí tienen tratamiento.

Otras 'red flags' en salud
Por otro lado, la fisioterapeuta explica otras de las frases que usamos con más normalidad y que, en realidad, son una señal de alerta. Una de ellas tiene que ver con el uso de lubricante cuando se tienen relaciones sexuales. La idea de que solo es necesario cuando hay penetración ignora que la lubricación también cumple una función de protección y confort del tejido, algo relevante siempre que la persona lo necesite, independientemente de la práctica sexual.
Otro hábito muy normalizado es ir al baño “por si acaso”. Según Gómez, hacerlo sin una necesidad real puede alterar la comunicación entre la vejiga y el cerebro y favorecer problemas como la urgencia urinaria, la frecuencia excesiva o la tensión del suelo pélvico. No se trata de una manía inofensiva, sino de un gesto que puede perpetuar molestias a medio plazo.
La fisioterapeuta también se detiene en el dolor menstrual, cuando está tan normalizado. Tomar un analgésico y continuar con la rutina es una respuesta frecuente, pero, tal como señala, asumir que la regla tiene que doler puede llevar a normalizar un síntoma que debería ser evaluado por profesionales. Taparlo sin más no soluciona la causa y puede retrasar diagnósticos importantes.
Tapar el síntoma sin escuchar al cuerpo retrasa diagnósticos y soluciones reales
El mensaje que atraviesa todo el contenido es sencillo pero contundente. Muchas de estas frases están tan integradas en el discurso cotidiano que dejan de cuestionarse y no se les da la importancia que se les debería dar. “Si alguna de estas frases te resuena, no es casualidad”, apunta Gómez, explicando que el cuerpo suele enviar señales claras cuando algo no va bien.
