Tony Espigares, experto en crecimiento personal: “En invierno es un error actuar como si fuera junio, es como pedirle a un árbol que florezca en medio de una helada”
Qué nos ocurre en invierno
El experto en bienestar personal y meditación asegura que no se puede vivir los doce meses del año del mismo modo. El invierno pide una forma de actuar distinta a la de verano para sentirnos mejor

Tony Espigares, coach experto en crecimiento personal y meditación
Según Tony Espigares, no podemos pretender sentirnos igual y actuar del mismo modo los 365 días del año. Los ritmos estacionales nos afectan más de lo que pensamos: “el invierno es tiempo de raíces, la primavera de brotes, el verano de expansión y el otoño de entrega. La coherencia cíclica con las estaciones no es una moda espiritual: es una necesidad biológica”, explica el experto en bienestar personal en una entrevista con Guyana Guardian.
Espigares se arruinó hace unos años. Perdió su trabajo, su casa y se sumergió en una experiencia vital que cambió su forma de pensar y de actuar. Tras un viaje de autodescubrimiento, hoy comparte sus descubrimientos sobre crecimiento personal y meditación con todos sus seguidores: suma millones de visualizaciones en su canal de YouTube (Vida Extraordinaria) y cientos de lectores de su libro Gafas Rotas. ”No estás roto, solo desconectado”, asegura el experto.
Cómo afectan los ritmos estacionales a nuestro estado de ánimo

En invierno, nuestro cuerpo tiene necesidades distintas a las de verano o cualquier otra estación del año. Esta sensación de pesadez generalizada ocurre cuando se actúa a contracorriente, sin tener en cuenta la estación del año en la que nos encontramos.
Espigares recuerda que durante el invierno hay menos luz, lo que significa menor activación de la glándula pineal, algo que altera la producción de melatonina, dopamina y serotonina, compuestos que regulan el sueño y el estado de ánimo. “En invierno dormimos diferente, pensamos más lento y sentimos más hondo. No es desgana, es inteligencia biológica”, justifica el experto y añade: “seguir funcionando como si fuera junio es como pedirle a un árbol que florezca en medio de una helada”.
No se trata de hacer menos, sino de dejar de ir en contra de la estación
Este guía de meditación subraya la idea de que no se trata de hacer menos o de ser más pasivos, sino de actuar distinto, bajar el ritmo y el ruido interior. “Debemos hacer como la tierra, que parece estar quieta, pero en realidad está gestando la próxima floración. Nuestro cuerpo también necesita recogimiento, foco, pausas y cultivar presencia entre tarea y tarea. Cuando dejamos de correr mentalmente, el cuerpo deja de ir en contra de la estación”, confirma Espigares.
Estos consejos de bienestar se ven reflejados en la rutina matutina del experto:
La rutina de mañana en invierno de Tony Espigares
- Gratitud. “Empiezo siempre con gratitud, incluso antes de abrir bien los ojos. Doy gracias por estar vivo, por tener un cuerpo que siente”.
- Meditación. “Luego medito. Si me he despertado temprano, incluso una hora. Si no, unos minutos de presencia”.
- Exposición a la luz solar. Después me expongo a la luz natural: abro ventanas, respiro profundo, dejo que mi cuerpo sepa que el día ha comenzado.
- Ducha. Antes de entrar en la actividad, me doy una ducha que empieza caliente y termina fría. A veces, si el día lo permite, me meto en la piscina helada. No es por tendencia: es un acto de soberanía. Le digo a mi cuerpo: yo mando, no tú.
- Empieza la rutina. Desayuno, mochilas, niños, coles... Ya estoy centrado. Ya estoy dentro de mí.

Espigares destaca un error común que cometen muchas personas al despertarse: “mirar el móvil y quedarse en la oscuridad le dice al cuerpo que todavía no ha empezado el día y esto provoca una sensación de letargo, desconexión y una niebla mental que cuesta quitarse. Es un hábito moderno, pero profundamente desalineado con lo que el cuerpo necesita”. Por lo contrario, sí recomienda que cualquier rutina de mañana incluya la exposición a la luz solar.
Necesitas menos de 10 minutos de luz solar por la mañana para activarte
El experto justifica que recibir luz natural al despertarse sincroniza el reloj biológico central, frena la producción de melatonina y activa un pico de cortisol natural que da energía sin ansiedad. Además, continúa, “mejora la liberación de dopamina, la hormona del impulso y la motivación” y concluye diciendo que “no necesitas más de 10 minutos, pero tienen que ser reales: debe ser luz solar, no de pantalla”.
Espigares pone el foco del éxito personal en ser conscientes de cada tarea que se realiza, siguiendo el ritmo que pide el cuerpo, que será distinto en cada estación del año. Ahora es tiempo de pausa. Teniendo en cuenta que aún quedan días de invierno, nuestra mente necesita la quietud de un árbol de hoja caduca en reposo, a la espera de su floración en primavera.
