Craig Sawchuk, psicólogo, sobre la depresión invernal: “Hacer ejercicio y mantener un horario regular de sueño puede ser de gran ayuda”
Trastorno afectivo estacional
El tiempo inestable que azota nuestro país provoca que parte de los españoles experimenten falta de energía, tristeza persistente y sensación de pesadez en las extremidades, síntomas habituales de la depresión invernal
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Craig Sawchuk recomienda contar con una rutina de ejercicios

Las lluvias persistentes y los cielos grises que están marcando este invierno en buena parte de España no solo tienen impacto en carreteras y demás infraestructuras. También pueden afectar, y mucho, al estado de ánimo. La falta de luz solar, los días más cortos y el mal tiempo continuado son el caldo de cultivo perfecto para que aparezcan síntomas asociados a la llamada depresión invernal.
Este fenómeno, conocido clínicamente como trastorno afectivo estacional (TAE) se trata de un subtipo de los trastornos del estado de ánimo, como explica Craig Sawchuk, psicólogo clínico de la Mayo Clinic. “Como seres humanos también somos animales, por lo que podemos ser vulnerables a una especie de hibernación, y algunas personas lo son en mayor medida”, señala el experto en declaraciones a la CNN.
¿Qué factores aumentan la vulnerabilidad al trastorno afectivo estacional?

Cuando oscurece antes y la exposición a la luz natural disminuye, no es raro que muchas personas empiecen a sentirse peor. Entre los síntomas más habituales de la depresión invernal se encuentran la falta de energía, la tristeza persistente, la sensación de pesadez en las extremidades, el deseo de dormir más de lo habitual y los antojos de carbohidratos, que pueden derivar en un aumento de peso.
Sawchuk describe este patrón como un auténtico “síndrome de hibernación”: “Es como la marea alta: en una época del año mi estado de ánimo cambia y mi calidad de vida se ve afectada. Luego, en otra estación, la marea baja y me siento mejor, vuelvo a la normalidad”, explica en el podcast Luces brillantes, meses oscuros: Comprender el trastorno afectivo estacional. De hecho, muchas personas notan una mejoría clara cuando llega la primavera o el verano.
Según el experto, algunos factores aumentan la vulnerabilidad al TAE. Vivir en latitudes más altas, lejos del ecuador y con menos horas de luz, incrementa el riesgo. También es más frecuente entre los 20 y los 30 años y afecta más a mujeres que a hombres. Además, tener antecedentes de ansiedad, TDAH o trastornos hormonales puede elevar la probabilidad de padecerlo.
Consejos para combatir la depresión invernal

La buena noticia es que la depresión invernal puede combatirse incluso antes de que llegue el buen tiempo. “Los factores relacionados con el estilo de vida, como hacer ejercicio, mantenerse conectado socialmente y mantener un horario regular de sueño, evitando dormir en exceso, pueden ser de gran ayuda”, subraya Sawchuk. La constancia diaria es clave para amortiguar el impacto del invierno en el ánimo.
Otra herramienta eficaz y respaldada por la evidencia científica es la terapia de luz. Consiste en exponerse cada día a una caja de luz brillante de unos 10.000 lux durante 15 o 20 minutos. Este tipo de tratamiento puede mejorar el estado de ánimo al compensar la falta de luz natural propia de los meses más oscuros.
Finalmente, el experto advierte de la importancia de no normalizar el malestar que sentimos durante el invierno. “Cuando estos síntomas empiezan a ser más prominentes y comienzan a causar problemas en la vida diaria, es cuando vemos la diferencia entre una depresión invernal leve y un problema clínico”, concluye. En esos casos, buscar ayuda profesional es fundamental.
