Bienestar

Xavi Ca y la psiconeuroinmun

Relaciones

El especialista examina el funcionamiento cerebral cuando se siente atracción hacia alguien más sin entender completamente la razón.

Xavi Cañellas es fisioterapeuta de formación y máster en biología molecular y biomedicina

Xavi Cañellas dispone de estudios en fisioterapia y ostenta una maestría en biología molecular y biomedicina.

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San Valentín, la festividad del amor, representa una ocasión ideal, al igual que cualquier otra, para plantearse una interrogante: “¿Y a mí por qué me gusta esta persona?”. En el instante en que una persona comienza a resultarnos atractiva sin comprender del todo los motivos, no significa que carezca de una explicación única; sino que aún no logramos interpretarla. ¿Qué sucede en nuestra mente, en nuestros sentimientos e incluso en nuestro organismo al experimentar esa conexión? 

Con el objetivo de comprenderlo, conversamos con Xavi Cañellas, experto en psiconeuroinmunología clínica, fisioterapeuta de base y máster en biología molecular y biomedicina. Tras acumular más de veinte años de labor clínica, Cañellas se ha erigido como un comunicador clave en la perspectiva integral de la salud, la cual entrelaza la mente, el sistema nervioso, la inmunidad y el mundo emocional.

Ciertos individuos despiertan sentimientos familiares, anhelos pasados o patrones que el sistema nervioso identifica como significativos.

Xavi Cañellas

Experto en psiconeuroinmunología

Asimismo, ejerce de creador de contenido en Instagram, donde divulga ante sus más de 400.000 suscriptores conceptos relativos al bienestar y la salud. “Cuando nos fijamos en alguien, lo primero que hace el cerebro es evaluar si esa persona merece nuestra atención. La amígdala detecta rápidamente si nos resulta atractiva o interesante, mientras que el hipocampo la compara con experiencias pasadas. Por eso, a veces, nos gusta alguien sin saber muy bien por qué”, aclara ese hormigueo, tan fuerte como ilógico, que percibimos en el vientre.

Al momento en que una persona comienza a atraernos “sin motivo”, ¿qué es lo que sucede verdaderamente?

Al sentir atracción por alguien “sin motivo”, existen diversos factores involucrados; lo que sucede es que no los percibimos conscientemente. Nuestra mente lleva a cabo un análisis veloz de importancia fundamentado en vivencias pasadas, recuerdos afectivos, indicios físicos y esquemas adquiridos. En apenas unos instantes, se ponen en marcha mecanismos de concentración e impulso que dirigen la atención hacia ese individuo previo a que logremos elaborar una justificación lógica. Dentro de esta dinámica no actúa únicamente la mente. El organismo igualmente ejerce una función fundamental. Mediante el sentido del olfato y estímulos químicos imperceptibles, el sistema nervioso obtiene datos relacionados con las defensas inmunitarias, específicamente sobre el complejo mayor de histocompatibilidad. Dichos datos logran influir en la percepción de agrado o de “química” respecto a ciertos sujetos, promoviendo la inclinación hacia personas con una biología diferente a la nuestra.

El cerebro evalúa automáticamente a la persona que tenemos frente a nosotros mediante recuerdos emocionales, vínculos tempranos y experiencias pasadas que han dejado una marca

Xavi Cañellas

Experto en psiconeuroinmunología

Romance de verano
Romance de veranoGetty Images

¿Por qué en ocasiones sentimos atracción por alguien desde el primer instante y en otras, ni siquiera les prestamos atención?

Debido a que nuestra mente no selecciona basándose en datos racionales, sino mediante la sintonía. Un par de individuos pueden lucir idénticos externamente y, no obstante, generar reacciones totalmente divergentes en nuestra psique. Tal fenómeno sucede pues la atracción primaria no se vincula tanto a la apariencia visual sino a lo que se despierta en nuestro ser. El sistema cognitivo contrasta mecánicamente al sujeto presente con recuerdos afectivos, lazos de la infancia y vivencias pasadas que marcaron un rastro. Al percibir una cercanía sentimental, incluso si nos resulta difícil reconocerla, la curiosidad se intensifica.

En este proceso también intervienen los patrones de apego y las necesidades relacionales adquiridas. Algunas personas activan sensaciones familiares, expectativas antiguas o dinámicas que el sistema nervioso identifica como significativas, aunque no siempre hayan sido experiencias cómodas. Otras, aparentemente tan adecuadas, no generan esa respuesta interna y pasan desapercibidas. Por eso no nos apegamos a lo más similar ni a lo más racional, sino a lo que resuena con nuestra historia emocional. El cerebro no busca coherencia externa; busca significado interno. Y con frecuencia, ese significado no es consciente ni fácil de expresar con palabras.

En muchas personas surge una búsqueda de validación, de sentirse escogido o de recuperar una sensación de seguridad interior

Xavi Cañellas

Experto en psiconeuroinmunología

Ya se ha referido anteriormente a “las mariposas, el subidón y el pensar todo el día en esa persona especial”. ¿Qué mensaje intenta transmitirnos el organismo verdaderamente?

El cuerpo está indicando activación. Cuando surgen las mariposas, el empuje o el pensamiento obsesivo, lo que se activa es el sistema nervioso en modo de exploración. Aumenta la dopamina, que centra la atención y genera expectativa; sube la noradrenalina, que refuerza la activación fisiológica y el nivel de alerta; y ocurren alteraciones en la serotonina, impulsando el pensamiento repetitivo. El resultado es una mente altamente concentrada y un cuerpo en un estado de excitación contenida. Las mariposas no son una metáfora romántica, sino una respuesta fisiológica auténtica. Señalan que el organismo está movilizando energía, atención y recursos frente a un estímulo que percibe como relevante. Además, estas no son una señal errónea, pero tampoco constituyen una brújula completa. Son el lenguaje del cuerpo cuando algo despierta curiosidad, anhelo y expectación, antes de que se establezca un vínculo real.

Pareja joven bebiendo café por la mañana
Pareja joven bebiendo café por la mañanaGetty Images

Este fenómeno no sucede únicamente “en la cabeza”. El organismo se involucra dinámicamente, sobre todo mediante el sistema nervioso entérico, el cual se extiende por el tracto digestivo y posee cerca de 500–600 millones de neuronas. Dicha red sostiene un contacto permanente con el cerebro central por medio del nervio vago y diversos canales neuroquímicos. Debido a esto, gran parte de tales impresiones se sienten en la zona abdominal: la opresión, el hormigueo, la inquietud interior.

¿A qué se debe que frecuentemente se tome la atracción por amor? ¿Cuál es la carencia afectiva que generalmente subyace a dicho malentendido?

Solemos mezclar el deseo con el afecto real debido a que nuestra mente percibe el vigor emocional como algo relevante. Aquellos momentos de excitación súbita atraen nuestro enfoque y producen una percepción evidente de trascendencia. Tal fuerza se percibe como un lazo íntimo aun si la relación no se ha consolidado todavía. Bajo este malentendido frecuentemente subyace un requerimiento afectivo específico. Numerosos individuos manifiestan un anhelo de reconocimiento, de ser valorados o de recobrar un sentimiento de protección propia. Si el sistema nervioso se halla frágil, el magnetismo fuerte puede confundirse con el cariño al mitigar momentáneamente esa carencia. El sentimiento amoroso se identifica paulatinamente, una vez que el trato ofrece equilibrio, lógica sentimental y compañía auténtica. El atractivo indica curiosidad; el amor se forja cuando la unión deja de basarse en el ímpetu y comienza a apoyarse en la vivencia mutua.

Judit González Pernías

Judit González Pernías

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Graduada en Periodismo por la Universidad Internacional de Catalunya, con trayectoria en SEO, y hoy en día redactora de audiencias en Guyana Guardian. Durante mi tiempo libre elaboro contenido en redes sociales acerca de tendencias.