Bienestar

Josep Muñoz, experto en salud internacional: “Muchos turistas que vienen de países tropicales regresan con una larva en la planta del pie”

Parásito microscópico

La 'larva migrans' es un parásito microscópico que excava túneles bajo la piel y puede instalarse allí más fácilmente de lo que parece

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Ir descalzo por un país de clima templado tiene el riesgo de contraer una larva

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Vas con toda la ilusión a un país tropical y, después de unos días, notas que empieza a picarte el pie y no hay manera de quitarlo. Es insoportable y no puedes dejar de rascarte, pero el picor no desaparece.

Con el tiempo ves que tienes algo alargado bajo la piel y empiezas a sospechar que se ha instalado algo allí. En efecto: tienes una larva migratoria o larva migrans. Según el experto consultado por RAC1.cat, es un problema más frecuente de lo que parece. Incluso le ocurrió a Lucía Pombo, hermana de la influencer María Pombo.

Una 'larva migrans' en el pie de Lucía Pombo
Una 'larva migrans' en el pie de Lucía PomboInstagram - Lucía Pombo

“Esto ocurre en zonas tropicales y templadas porque son los lugares donde el gusano que provoca esta zoonosis puede sobrevivir en el suelo”, explica el jefe del servicio de Salud Internacional del Hospital Clínic de Barcelona, Josep Muñoz. 

“El animal tiene un ciclo de vida libre en el suelo. Si hace demasiado frío o las condiciones de humedad no son las adecuadas, no puede sobrevivir. Vemos casos en Asia, América Latina y África. Como puede apreciarse, no se limita a una zona restringida, es un tema bastante extendido”, añade.

A pesar de ser un problema extendido, el doctor es partidario de no alertar en exceso a los viajeros para que tengan cuidado. “Si avisáramos a los viajeros y les dijéramos que tengan cuidado con todo, no vivirían. Intentamos solo aconsejar que tengan precaución con enfermedades que realmente tienen un impacto importante en la salud del paciente”, dice el doctor. “La larva cutánea migrans es una enfermedad local”.


¿Qué provoca esta larva?

La larva migrans es una enfermedad cutánea que puede picar y molestar mucho. Si no se identifica ni se trata, puedes pasar semanas con las molestias, pero en el peor de los escenarios, lo más grave que puede ocurrir es una sobreinfección bacteriana (debida a rascarse demasiado y romper la barrera protectora de la piel).

“La larva penetra a través de la piel intacta; no es necesario que haya ninguna herida porque es microscópica”, aclara. “Esta especie de anquilostoma tiene una versión humana que, cuando entra por la piel, realiza un ciclo complejo que pasa por el pulmón y termina situándose en los intestinos, donde se convierte en el gusano adulto, encuentra una hembra y pone huevos”. 

En el caso que nos ocupa, sin embargo, se trata de la versión de gatos y perros, que no tiene capacidad de ir más allá de debajo de la piel.

“El gusano se queda y va haciendo trayectos en la piel que provocan una reacción alérgica en nuestro cuerpo”, comenta. “No está diseñado para infectar a los humanos”.

Se va moviendo

A diferencia de otros gusanos que se mueven más rápido, como el anquilostoma, este se desplaza más lentamente y se necesitan unos días para detectar que se ha ido trasladando. “Hay pacientes que no saben qué es y no vienen a la consulta angustiados, pero otros que saben que es un gusano, en algunos casos sí tienen inquietud, pero se tranquilizan enseguida cuando les digo que tiene un ciclo muy local y que no pasa de la piel”.

Otra falsa creencia es pensar que este gusano crece, porque se percibe que el cordón que se forma bajo la piel se va alargando. “En realidad, la larva no crece; lo que se alarga es el trayecto, el túnel que va dejando”, asegura. “Probablemente, la larva está en la punta del pie y tiene un tamaño de solo unas micras. Pero todo eso no es la larva, es el trayecto”.

¿Cómo se elimina?

En ningún caso se debe intentar extraer el gusano. “Hay gente que hace crioterapia y aplica frío, pero esto provoca lesiones en la piel y no suele ser eficaz porque no sabemos la localización exacta de la larva. Otros intentan hacer cirugía, que tampoco se debe hacer”, aconseja el especialista.

El tratamiento más eficaz es el albendazol. “Es una pastilla que conocemos desde hace muchos años y se deben tomar dos al día durante tres días, y elimina la larva en el 95% de los casos”, explica.

“Y a las 48 horas de iniciar el tratamiento, acompañado de un antihistamínico potente, los pacientes aseguran que ya no les pica. Y a quien no le funciona, le damos ivermectina”. Una vez muerta la larva, no hay que hacer nada. Con el tiempo se reabsorbe y el problema se resuelve definitivamente.

Este artículo fue publicado originalmente en RAC1.