Bienestar

El curioso vínculo entre el bostezo de los fetos y el peso al nacer que ha desvelado un estudio científico

Salud perinatal

Los expertos a cargo de la investigación aseguran que el bostezo podría funcionar como un indicador temprano del bienestar fetal incluso antes del nacimiento

Adiós a comer solo: la compañía en la mesa dispara la alegría un 232% y triplica el bienestar emocional

El bostezo es una acciones involuntarias que los humanos compartimos con muchas otras especies

El bostezo es una acciones involuntarias que los humanos compartimos con muchas otras especies

Getty

El bostezo, ese gesto cotidiano asociado al cansancio o al aburrimiento, también forma parte de la vida antes del nacimiento. Un estudio científico reciente ha puesto el foco en este comportamiento en la etapa fetal y ha hallado un vínculo tan llamativo como inesperado: los fetos que bostezan con mayor frecuencia podrían nacer con un peso ligeramente menor, aunque dentro de parámetros saludables.

Según informa Europa Press, la investigación, realizada por la Università degli Studi di Ferrara (Italia) y publicada en la revista científica de acceso abierto PLOS One, indica que incluso en el útero -donde la placenta proporciona todo el oxígeno- los fetos son capaces de bostezar con regularidad. Este gesto, lejos de ser anecdótico, podría ofrecer pistas sobre su bienestar durante la gestación.

Los fetos pueden bostezar a partir de la semana 11 de embarazo

En la semana 11 de embarazo el bebé mide entre cuatro y seis centímetros y pesa unos ocho gramos
En la semana 11 de embarazo el bebé mide entre cuatro y seis centímetros y pesa unos ocho gramosLV

El trabajo, liderado por el investigador Damiano Menin, recuerda que el bostezo es un comportamiento común en los vertebrados y que su causa exacta aún no se comprende completamente. En el caso humano, los fetos comienzan a bostezar aproximadamente a partir de la semana 11 de embarazo, realizando una secuencia característica: abren lentamente la boca, ejecutan movimientos similares a una inhalación y exhalación, y la cierran después, a pesar de que no respiran aire como tal.

Para profundizar en este fenómeno, los científicos observaron mediante ecografías a 32 fetos sanos, entre las semanas 23 y 31 de gestación, durante sesiones de unos 22,5 minutos cada una. Europa Press detalla que los fetos bostezaron entre cero y seis veces durante el periodo de observación, con una media de 3,63 bostezos por hora, lo que confirma que se trata de una conducta relativamente frecuente en el desarrollo prenatal.

Los fetos que más bostezan tienen una mayor probabilidad de nacer con menos peso

Uno de los hallazgos más relevantes fue la relación entre la frecuencia de bostezos y el peso al nacer. Según el estudio, los fetos que bostezaron más durante la observación mostraron mayor probabilidad de presentar un peso ligeramente inferior al nacer, un factor que los expertos asocian a un posible estrés fetal leve, aunque todos los bebés del estudio nacieron sanos.

Los propios autores explican que “descubrimos que la frecuencia de bostezos en el útero se relaciona negativamente con el peso al nacer, lo que podría indicar una respuesta al estrés en fetos sanos”. En este sentido, añaden que el bostezo podría funcionar como un indicador temprano del bienestar fetal incluso antes del nacimiento.

Sin embargo, los investigadores subrayan la prudencia en la interpretación de los resultados. El estudio no manipuló variables para comprobar si podían influir en el bostezo fetal, ni registró parámetros como la frecuencia cardíaca del feto o la temperatura materna, factores que podrían estar relacionados con este comportamiento. Además, la muestra se limitó a embarazos sin complicaciones y no incluyó casos de alto riesgo.

El bostezo en fetos no debe interpretarse como un signo alarmante

Expertos en desarrollo fetal señalan que el bostezo podría estar vinculado a la maduración neurológica y al desarrollo del sistema nervioso central, más que a una señal directa de malestar. En este contexto, una mayor frecuencia de bostezos no debe interpretarse como un signo alarmante por sí solo, sino como un dato más dentro de la compleja evaluación del desarrollo prenatal.

El estudio llevado a cabo por la universidad italiana abre una nueva vía de investigación sobre el comportamiento fetal y su relación con la salud perinatal: aunque todavía quedan muchas incógnitas por resolver, los hallazgos sugieren que este gesto, aparentemente simple, podría aportar información valiosa sobre el estado del feto.